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Las grietas del Obamacare

La reforma sanitaria de Obama dio cobertura a 20 millones de ciudadanos que no la tenían, pero no logró evitar disfunciones como que en muchos estados se dispararan los precios de los seguros médicos

Ricardo Mir de Francia

El excandfidato demócrata Bernie Sanders, en una protesta en defensa del Obamacare.  

El excandfidato demócrata Bernie Sanders, en una protesta en defensa del Obamacare.   / AFP / ALEX WONG

¿QUÉ ES EL OBAMACARE?

Es la reforma sanitaria ideada por la Administración de Barack Obama y aprobada por el Congreso en el 2010. Ningún republicano votó a favor de la ley, que supuso la mayor expansión del Estado del bienestar en medio siglo y, a ojos de los republicanos, una estratagema para redistribuir la riqueza. Desde su aprobación, 20 millones más de estadounidenses han obtenido un seguro sanitario, y el número de ciudadanos sin cobertura sanitaria ha caído a mínimos históricos para situarse en torno a los 26 millones, algo más del 9% de la población.

¿QUÉ HIZO LA REFORMA?

La sanidad en Estados Unidos no es un derecho sino un privilegio y no hay un sistema público para todos los ciudadanos como en Europa. Los hospitales están obligados a atender a todo el mundo, pero quien no tiene seguro solo puede acudir a Urgencias, donde los costes son más elevados. Por eso es importante tener una póliza. Lo que hizo la ley de sanidad asequible, denominación oficial del Obamacaid, fue otorgar subsidios a los ciudadanos de ingresos medios-bajos para contratar seguros a precios asequibles y expandir el programa de sanidad pública para los pobres. También se acabó con los abusos más flagrantes de las aseguradoras, obligadas ahora a cubrir a los ciudadanos con enfermedades preexistentes y al mismo precio que a los pacientes sanos. La ley también aumentó los estándares de las pólizas, expandiendo el tipo de condiciones que deben cubrir.

¿CÓMO SE FINANCIÓ?

Desde el punto de vista público, se aumentaron los impuestos a los ciudadanos más ricos, aunque no fue suficiente porque el déficit sanitario ha seguido aumentando, si bien al ritmo más lento de las últimas décadas. Para compensar los mayores costes de las aseguradoras, se obligó a todos los ciudadanos a contratar un seguro o exponerse al pago de una multa de unos 600 dólares anuales. La idea era que la gente sana y joven, que apenas acude al hospital, financiara los sobrecostes de los enfermos y los mayores. También se quiso aumentar la competencia entre las aseguradoras para que bajaran los precios.

¿QUÉ HA FALLADO?

En algunos estados los precios de las pólizas han bajado o se han mantenido, pero en muchos otros se han disparado, llegando a doblarse para las clases medias y los ricos, aquellos que no reciben subsidios. Han subido porque mucha gente, ya sea porque está sana o por principios, se ha resistido a contratar seguros. En algunos estados, las aseguradoras pierden dinero y se han retirado de sus mercados, lo que ha reducido la competencia. En Iowa, solo queda una aseguradora que preste servicios en el estado. Muchos pacientes no han podido mantener a sus médicos y muchos planes desaparecieron al no cumplir con los nuevos estándares. Todo eso ha creado un masivo descontento en parte de la población, pese a los indiscutibles beneficios que también ha generado el Obamacare.

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