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Le Pen culmina su integración en el sistema con el debate electoral

Por primera vez el tradicional cara a cara televisado se abre a un candidato del Frente Nacional

Chirac se negó a medirse ante las cámaras con el padre de la aspirante ultraderechista en el 2002

Eva Cantón

Le Pen, sonriente, en su acto electoral en Villepinte, cerca de París, el 1 de mayo.

Le Pen, sonriente, en su acto electoral en Villepinte, cerca de París, el 1 de mayo. / REUTERS / CHARLES PLATIAU

Hasta ahora Emmanuel Macron y Marine Le Pen se han enfrentado a distancia, pero este miércoles lo harán por primera vez cara a cara en un duelo televisado que es todo un ritual en la recta final de la campaña electoral francesa. Este, sin embargo, no va a ser como los demás. Será el símbolo del éxito de Le Pen y el Frente Nacional en su operación para integrarse en la política francesa.

El domingo 7 de mayo, para decidir quién sucederá a François Hollande en el Elíseo, los franceses tendrán que elegir entre dos visiones, dos filosofías y dos personalidades antagónicas. Por primera vez en la historia de la Quinta República, ninguno de los dos partidos que se han sucedido en el poder durante los últimos 50 años  –Los Republicanos, herederos del gaullismo, y el Partido Socialista- figuran entre los finalistas.Y también por primera vez, al Frente Nacional de Marine Le Pen se le abren las puertas de un plató de televisión para celebrar un debate del que se vio privado su padre, Jean Marie Le Pen, hace 15 años.

En el 2002, Jacques Chirac se negó a participar en el cuerpo a cuerpo con el líder y fundador del Frente Nacional, que había llegado a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales causando un auténtico seísmo político.

BARNIZ DE NORMALIZACIÓN

“Frente a la intolerancia y el odio, no hay debate posible”, argumentó entonces el líder conservador, que venció a su contrincante con el 82% de los sufragios gracias a un frente republicano que hoy palidece. En estos 15 años, el barniz de normalización aplicado por la heredera del partido racista, xenófobo y antisemita se ha filtrado con éxito en la sociedad francesa.

Gracias a una estrategia orientada a desvincular al Frente Nacional de sus raíces neofascistas y a un discurso escorado a la izquierda en lo social, Marine le Pen ha ido ganando peso en cada cita con las urnas.

El Frente Nacional tiene una gran implantación territorial y pesca cada vez más votos en los caladeros de la Francia devastada por la desindustrialización y temerosa del futuro.

Le Pen se beneficia del malestar de muchos franceses para propulsarse como la líder incontestable del campo nacionalista, causando estragos a izquierda y a derecha.

PLAGIO A FILLON

El pasado 28 de abril logró dinamitar un tabú al sellar un acuerdo con el presidente de Debout la France, Nicolas Dupont Aignan, un autoproclamado gaullista que dijo no ver en Marine Le Pen a una candidata de la extrema derecha. Es la primera vez que el Frente Nacional rompe el ostracismo al que le había condenado el resto de la clase política francesa. Y este martes no ha dudado incluso en admitir y justificar como "un guiño" a los votantes de la derecha el evidente plagio de párrafos enteros en su mitin del lunes de un discurso de campaña del candidato conservador eliminado, François Fillon

Marine Le Pen encara el duelo de este miércoles pertrechada en los argumentos que ha ido desgranando en cada mitin. Vinculará a Macron con el balance “poco glorioso” de su periodo como ministro de Economía de François Hollande. Atacará la idea de renovación que Macron pretende encarnar. “Fue quien concibió el proyecto de Hollande. Hace 10 años que está a los mandos y ya vemos el balance. Así que se puede juzgar a Macron. No es alguien sin pasado”, ha dicho en TF1. Y se presentará como la defensora del pueblo frente a la “oligarquía y el mundo de las finanzas” que a su juicio encarna Macron.

RECORDAR LAS RAÍCES

El candidato de En Marcha, mientras, ha reorientado en los últimos días su estrategia para combatir la “trampa” que en su opinión encierran las promesas que hace Le Pen a los perdedores de la globalización. Macron sitúa ahora el debate en el terreno de los valores democráticos, que ve amenazados por Le Pen.

Pretende colocarla ante el espejo del auténtico Frente Nacional, recordarle su verdadero ADN, desmontar la estrategia de “desdiabolización”. En definitiva, plantear un duelo entre demócratas y extremistas. “Lo que nos jugamos es el futuro de la sociedad, del pueblo francés, de nuestra vida en común”, dijo este lunes en un gran mitin en París.

Al mismo tiempo, tratará de arrinconarla poniendo sobre la mesa sus contradicciones. Sobre todo las que se refieren a su programa antieuropeo, que en los últimos días Le Pen ha descafeinado para atraerse al votante aterrado con su idea de abandonar el euro y recuperar el franco.

El duelo servirá para contrastar los programas, pero también los talantes, la forma de vestir el traje presidencial de los dos rivales. Y aunque este tipo de debates tenga a veces solo un peso marginal en el resultado de las urnas, marcará el punto álgido de la campaña y certificará la entrada definitiva de Marine Le Pen en el sistema.