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PRESIDENCIALES EN FRANCIA

Batalla encarnizada de Macron y Le Pen para atraerse el voto de los perdedores de la mundialización

Los proyectos antagónicos de los candidatos al Elíseo dividen a los sindicatos franceses

Eva Cantón

Macron saluda en un mitin en París, el 1 de mayo. / REUTERS / PHILIPPE WOJAZER

Macron saluda en un mitin en París, el 1 de mayo.
Le Pen, sonriente, en su acto electoral en Villepinte, cerca de París, el 1 de mayo.

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El frente republicano que salió a la calle el 1 de mayo del 2002 para levantar un muro contra el Frente Nacional de Jean Marie Le Pen no se repitió este lunes con la misma intensidad. Entonces, se movilizaron 1,3 millones de franceses. Quince años después, los sindicatos desfilaron desunidos en un país fracturado y en las calles se manifestaron 142.000 personas.

En París, la Confederación General del Trabajo, Fuerza Obrera y la Federación Sindical Unitaria apelaron a frenar a Marine Le Pen en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que se disputarán el próximo domingo, pero sin pedir abiertamente el voto para Emmanuel Macron. Los electores de izquierda no quieren elegir entre “la peste y el cólera”, entre Le Pen, “la racista” y Macron, “el banquero”.

Una y otro han librado este lunes una encarnizada batalla dialéctica, dejando patente que representan una visión antagónica del país. Un nacionalismo de corte populista para una Francia encerrada en sí misma frente a un liberalismo reformador en una Francia abierta y europeísta.

En el parque de Exposiciones de Villepinte, en la periferia norte de París, la candidata ultraderechista celebró un gran mitin con aires de final de campaña ante 10.000 seguidores. Despojada del apellido y de las siglas del partido fundado por su padre para presentarse como la candidata de todos los franceses, Marine Le Pen atacó duramente a Macron.

CANDIDATO DE LA CASTA

La ultraderechista calificó a su adversario de candidato de “la finanza, de la arrogancia y del dinero”, el representante de la “casta”, de la “oligarquía” y de la “continuidad” del mandato de François Hollande.

“Hoy el adversario del pueblo francés tiene un nombre, un rostro, un partido y presenta su candidatura. Se llama Emmanuel Macron", dijo Le Pen, apelando a levantar un muro en su contra. “No le deis un solo voto a Macron”, arengó, dándole la vuelta a la tradicional consigna del frente republicano.

Denostando la desregulación y la mundialización “salvaje” que, a su juicio, encarna Macron, Le Pen se erigió como la candidata de “la Francia que se levanta temprano”, la de los obreros amenazados por el paro y la deslocalización empresarial.

Un discurso virulento para atraerse el voto, o al menos fomentar la abstención, del electorado del izquierdista Jean-Luc Mélenchon, cuya única consigna ha sido no votar por el Frente Nacional.

Con una calculada ambigüedad orientada a seducir a los votantes del conservador François Fillon, Le Pen moderó su propuesta de abandonar la Unión Europea y la moneda única, mencionando solo una vaga negociación con Bruselas para recuperar la soberanía francesa.

La líder ultraderechista plantea la elección del 7 de mayo como una suerte de referéndum entre la continuidad y el cambio, la resignación y la voluntad de recuperar para Francia la “grandeur” de antaño.

Emmanuel Macron le respondió horas después en otro gran mitin celebrado en París. El exministro de Economía cargó contra los valores que encarna el Frente Nacional, reenviando a su contrincante a los orígenes de una formación racista y xenófoba que pone en peligro, dijo, los valores democráticos y la propia República francesa.

“El 7 de mayo se decidirán no solo los próximo cinco años, sino probablemente las próximas décadas del país”, dijo ante unos 12.000 simpatizantes. Macron invocó de manera reiterada un “espíritu de resistencia” para conjurar los peligros de una victoria de Le Pen.

“Hoy el combate es entre una Francia patriótica, reformadora, fuerte en una Unión Europa que protege y una Francia reaccionaria, nacionalista, que juega con el enfado de la gente y que promueve el odio, la salida de Francia de Europa, del mundo y de la historia”, señaló.

ATIZAR EL ODIO

El candidato centrista criticó que la estrategia de Le Pen consista en “atizar el odio, instrumentalizar la cólera de los desfavorecidos y fomentar la división”. “Un Frente Nacional que acecha desde hace tiempo para sacar partido del hundimiento del sistema. El partido anti-Francia”, continuó.

Consciente de que muchos electores se ven tentados por la abstención, Macron hizo algunos guiños a la izquierda, a quienes critican su programa reformista, garantizando que mantendrá una actitud dialogante. Prometió que cambiará la directiva europea sobre los trabajadores desplazados para evitar una competencia desleal. Sin embargo, no cedió a la petición lanzada por el carismático líder de la Francia Insumisa de renunciar a la flexibilización del mercado laboral. “Los franceses se han expresado y han elegido el proyecto que encarno sobre estas reformas. No les voy a traicionar renunciando a ellas”, zanjó.

Macron sigue encabezando los sondeos

A cinco días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, Emmanuel Macron sigue siendo el favorito para llegar al Elíseo. El candidato de En Marcha! lograría el 59% de los votos, según los sondeos, frente al 41% de la candidata ultraderechista, Marine Le Pen. Sin embargo, en una semana la distancia entre ambos se ha acortado. Por otro lado, el 53% de los encuestados señalan que “jamás” votarían por el Frente Nacional. Las transferencias de voto entre la primera y la segunda vuelta confirmaría que se mantiene el llamado “techo de cristal” con el que Le Pen tropieza en cada elección.

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