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Macron, abucheado por unos trabajadores en huelga que horas antes aplaudieron a Le Pen

El candidato de En Marche! visitó a los empleados que protestan contra el cierre de la fábrica de Whirpool en Amiens

EVA CANTÓN / AMIENS

Macron, durante su visita a la factoria de Whirlpool en Amiens.

Macron, durante su visita a la factoria de Whirlpool en Amiens. / ERIC FEIDERBERG / AP

El candidato de En Marcha! a las presidenciales francesa, Emmanuel Macron, ha retomado este miércoles su campaña de cara a la definitiva segunda vuelta del próximo 7 de mayo con una agenda arriesgada.

Al medio día se reunía en la Cámara de Comercio de Amiens con los representantes sindicales de Whirlpool, empresa que está a punto de echar el cierre de su fábrica de esta localidad de Picardía para trasladar su actividad a Polonia.

Pero antes de finalizar el encuentro, la candidata ultraderechista Marine Le Pen  le había robado todo el protagonismo presentándose por sorpresa en el parking de la fábrica y saludando sonriente a los trabajadores amenazados con la calle, en huelga desde este lunes.

Le Pen no podía haber soñado un decorado mejor para poner en escena el mensaje de que es ella la única defensora de los intereses de los asalariados frente a la “globalización salvaje” que, a su juicio, representa Macron, a quien trata con desdén como un “oligarca de salón”.

Al exministro de Economía, favorito en los sondeos para convertirse en el próximo presidente francés, la irrupción de Le Pen le pilló con el paso cambiado y reaccionó con dureza. “Yo no he nacido en ningún castillo”, dijo en referencia a los orígenes de Marine Le Pen.

TANTO PUBLICITARIO

Macron puso de relieve las diferencias “de forma y de fondo” que le separaban de Le Pen a la hora de abordar la situación de Whirlpool, pero no pudo impedir el tanto publicitario que se marcó la líder ultraderechista, que llegó, como describía Jéremy, un ingeniero de 40 años a pie firme en la entrada de la fábrica, “como una intervención divina”.

El líder de En Marcha!, formación de apenas un año de vida que impulsa un proyecto liberal y progresista alejado de la división entre izquierdas y derechas, ha optado por librar la batalla final de las presidenciales en terreno hostil.

El mundo rural, las ciudades pequeñas, las zonas obreras, desindustrializadas o amenazadas por la deslocalización, y el norte de Francia forman parte del universo donde triunfa el Frente Nacional.

El partido de Le Pen capitaliza allí un malestar que viene de lejos donde los partidos políticos tradicionales hace tiempo que no tienen respuesta para una población angustiada por su futuro. “Si Marine Le Pen es elegida presidenta esta empresa cerrará”, alertó el candidato.

Macron respondió visiblemente contrariado a quienes le acusan de haber banalizado el avance del Frente Nacional (21,43%) y tardado en retomar su campaña.

“Hemos normalizado a Marine Le Pen. Yo he luchado por un proyecto que cree en Europa, mientras que la izquierda y la derecha han corrido detrás de Le Pen”, se quejó. “El frente republicano no existe. Hemos pasado página”, añadió tajante.  

El antiguo colaborador de François Hollande criticó el proyecto de Le Pen que propone para Francia, dijo, “una salida de la Historia”. 

Le Pen no logró en Amiens su mejor marca este domingo (18,4% frente al 28% de Macron) pero a las puertas de la factoría de Whirlpool tuvo una acogida mucho más calurosa que su contrincante.

NEUMÁTICOS ARDIENDO

El exministro visitó minutos más tarde el mismo espacio, salpicado de neumáticos ardiendo y pancartas y tuvo que encajar un sonoro abucheo, escuchar duros reproches y frases que rezumaban desprecio, pero aguantó el golpe y demostró valor.

Durante casi una hora intentó hacerse escuchar. Les dijo a los trabajadores que no estaba allí para hacer “promesas vacías” sino para comprometerse en defender sus intereses en la negociación del plan social que acompañará el previsible cierre. “La respuesta no es la supresión de la mundialización”, subrayó tras dejarles claro que no iba a anunciar una nacionalización de la empresa.

“Claro que hay enfado en el país, mucha angustia y responsabilidades que tomar. Pero es importante no generar miedo y explicar las cosas”, proclamó megáfono en mano.

La jornada del candidato continuó luego con un mitin en Arras, en Paso de Calais, una región en la que Marine Le Pen logró el pasado domingo el 34,35% de los votos. Macron fue, en todo caso, acogido por un público entusiasta que coreaba ¡Vamos a ganar!.