19 feb 2020

Ir a contenido

Los drones caseros del Estado Islámico irrumpen en la batalla por Mosul

Un informe especializado destaca la inventiva del grupo yihadista en el uso de este tipo de aparatos que ha obligado a la coalición a usar cañones especiales para neutralizarlos

Javier Triana

Un soldado de las fuerzas especiales iraquís mira al cielo en busca de un ’dron’ del Estado Islámico en el barrio Al-Tanek de Mosul.

Un soldado de las fuerzas especiales iraquís mira al cielo en busca de un ’dron’ del Estado Islámico en el barrio Al-Tanek de Mosul. / AP / MAYA ALLERUZZO

La guerra del dron barato ha llegado a Mosul, donde el Ejército iraquí, diversos aliados regionales y la coalición anti-Estado Islámico combaten al grupo yihadista en el último reducto que le queda a los yihadistas en la ciudad iraquí: la parte noroccidental.

Un informe publicado este miércoles por el centro de investigación armamentística Conflict Armament Research (CAR, en su acrónimo inglés) señala el uso habitual, desde noviembre del 2016, de 'drones' de uso civil modificados por los miembros del Estado Islámico (EI) y utilizados para dejar caer proyectiles caseros.

Estas granadas improvisadas cuentan con una cabeza que detona por impacto la carga explosiva de pentrita contenida en la cola, un molde plástico hueco que supone 15 de los poco más de 17 centímetros que mide el artefacto.

CILINDRO PLÁSTICO

En vez de el citado molde, algunos proyectiles recuperados contaban con un cilindro plástico y una cola elaborada a partir de un volante de bádminton. Según el CAR, estos proyectiles pueden ser lanzados a mano, disparados desde un rifle modificado al uso o lanzados desde un dron comercial. Los drones hallados por el CAR en su investigación tiene en el mercado un precio de unos 1.000 euros.

“Esta fabricación responde a dos factores: innovación técnica para proveer a sus combatientes de sistemas de armamento que de otra forma no estarían disponibles, y una ideología de autosuficiencia, que promueve el desarrollo de armas de marca propia”, opina el CAR en su informe, en el que confirma “la propensión del grupo (EI) a probar y redefinir rápidamente sus sistemas de armamento, incluida la explotación de tecnologías emergentes, como los drones” y otros elementos disponibles “en la cadena comercial”.

Para neutralizar estos ataques, en las últimas semanas los iraquíes han recurrido a rifles anti-dron de fabricación taiwanesa. Tras empezar a utilizarlos, la frecuencia de estos ataques por parte de los yihadistas ha disminuido y son ahora las fuerzas iraquíes las que, sabedoras de que sus enemigos no cuentan con tal defensa, utilizan drones baratos para golpear a los yihadistas. “El enemigo no tiene ninguna tecnología anti-dron más allá de tratar de disparar a los drones”, ha señalado en Bagdad el portavoz de la coalición anti-EI, el coronel estadounidense John Dorrian.

CAMPAÑA AÉREA

“En su momento de máximo esplendor, en febrero, el EI usaba entre 10 y 15 drones al día contra las fuerzas iraquíes de seguridad, mientras éstas luchaban para limpiar Mosul” de yihadistas, ha dicho Dorrian, mientras que ahora, según la fuente militar, solo utilizan uno o dos al día, y sobre todo con la vigilancia como objetivo.

Además, el pasado día 17, un bombardeo de la coalición anti-EI habría destruido una fábrica de drones de los yihadistas en el distrito de Islah Al-Zerai, en el oeste de Mosul, según un comunicado de la inteligencia iraquí citado por el portal de noticias Iraqi News. Aunque dado el éxito de su campaña aérea, esta amenaza –advierte el CAR– podría resurgir en cualquier otro territorio bajo control del grupo fundamentalista.