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Seguridad inédita y fuerte movilización en las presidenciales francesas

La expectación es absoluta en la localidad donde ha votado y recibirá los resultados Marine Le Pen

Eva Cantón Marta López

Cabinas de votación en un colegio electoral de París.

Cabinas de votación en un colegio electoral de París. / AFP /BENJAMIN CREMEL

Con normalidad pero bajo unas medidas de seguridad inéditas, los franceses están acudiendo en buen número a las urnas para participar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales más inciertas en décadas. A las 17 horas, las cifras de participación habían alejado definitivamente el fantasma de una abstención récord, situando la afluencia a las urnas en el 69,42%, ligeramente inferior a la del 2012 en la misma hora.

La afluencia a los colegios electorales es constante en París, donde se intenta evitar las colas en las calles por motivos de seguridad ante la amenaza del terrorismo yihadista. Todos los centros de votación están vigilados o por policías o por agentes de seguridad privada, que piden la targeta de votante y registran a la entrada bolsos y mochilas. El Gobierno ha desplegado para esta jornada electoral 50.000 policías y 7.000 militares de la operación Centinela para garantizar una “vigilancia absoluta” como prometió el presidente François Hollande tras el atentado del jueves en los Campos Elíseos.

Llamamiento de Hollande

El presidente ha votado ya en su feudo de Corrézes, como lo han hecho en sus respectivas circrunscripciones los 11 candidatos que se presentan a las elecciones. Hollande ha pedido a los franceses que acudan a las urnas ara demostrar que “Francia es más fuerte que todo”.

Lacandidata ultraderechista, Marine Le Pen, lo ha hecho entre las protestas de activistas de Femen y en medio de una enorme expectación mediática en el feudo del Frente Nacional (FN) en el norte de Francia, en la localidad de Hénin-Beaumont, donde pasará también la noche electoral.

"Estamos en la resistencia. Esa es la palabra". Osciane, vecina de Henan Beaumont de 65 años acaba de votar por Jean-Luc Mélenchon en el colegio Octave Legrand. Cuando le preguntamos si le sorprende la marabunta de periodistas que hoy pululan por el pueblo, resopla. "Uff. Es una pena, pero estamos acostumbrados. Lamentablemente somos conocidos en todo el mundo por ser un pueblo del Frente Nacional", se lamenta.

Poco antes ha votado a sus 89 años Janinne. "Es mi deber. Para dar un voto más a quien creo que debe tenerlo". La anciana no lo dice pero sonríe con picardía y no hace falta más. "Te aseguro que ha sido muy lejos de la mayoría que gana aquí", comenta Joëlle, que ha acompañado a Janinne a su colegio electoral.

"Es una situación que nunca antes habíamos conocido. Está a las puertas del poder. La gente tiene muchas dudas en todos los sitios. Vemos subir a la ultraderecha en Europa. Es angustiante", prosigue Joëlle. No ha pronunciado el nombre de Marine Le Pen y mirando a la anciana se despide de nosotros y dice: un voto más para Melénchon.

Candidados repartidos

Emmanuel Macron, el candidato de En Marche, ha votado acompañado de su mujer en la localidad de Le Touquet, en la costa atlántica del país, donde tiene una casa familiar. Trajeado y sonriente, Macron ha llegado al colegio en medio de fuertes medidas de seguridad. En París han depositado su voto aspirante conservador François Fillon y el candidato de la Francia Insumisa,  Jean Luc Melénchon.

El pase a la segunda vuelta se  jugará entre estos cuatro candidatos, algunos de los cuales han preparado un doble discurso para esta noche: el de la derrota y el de la victoria. Es muy posible que al cierre de todas las urnas del país (las grandes ciudades lo hacen a las 8 y el resto a las 7) las empresas de sondeos no se atrevan a señalar a la pareja que se disputará el Elíseo el próximo 7 de mayo y muestre una fotografía a tres. El candidato socialista, Benoit Hanon, sin ninguna esperanza, se ha mostrado “sereno” a la hora de depositar el voto.

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