LA CARRERA AL ELÍSEO

"Si la segunda vuelta es entre Le Pen y Fillon no iré a votar"

Los franceses se enfrentan a un difícil rompecabezas en el que todos los escenarios son posibles

Los electores de izquierdas se debaten entre el corazón y el voto útil

"Si la segunda vuelta es entre Le Pen y Fillon no iré a votar"
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Eva Cantón
Eva Cantón

Periodista

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En Francia, el 21 de abril es algo más que una fecha. Es sinónimo de un seísmo político que nadie vio venir. En el 2002, Jean Marie Le Pen se coló en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales al desbancar al socialista Lionel Jospin. Los electores de izquierda lo recuerdan como un trauma que les obligó a votar por el conservador Jacques Chirac para frenar al viejo líder ultraderechista.

Quince años después, ese escenario que Francia vio como una excepción puede repetirse e incluso abrir otro inédito. Muchos analistas hablan de “un doble 21 de abril” que dejaría fuera de juego a los dos partidos tradicionales que en las últimas décadas se han sucedido en el Gobierno, el Partido Socialista y Los Republicanos.

“En una segunda vuelta entre Le Pen y Fillon o no voy a votar o voto en blanco, incluso a riesgo de ver ganar a Le Pen”. Roxane, una parisina de 34 años, duda, como muchos electores de izquierda, entre el voto útil y el del corazón pero, al final, votará por Benoît Hamon.

Un duelo entre la presidenta del Frente Nacional y el candidato conservador era la hipótesis más probable antes de que los escándalos de corrupción enfangaran el camino que parecía conducir a Fillon directamente al Elíseo. Si Fillon logra la proeza de clasificarse este domingo, la noche será dolorosa para la izquierda. Otro 21 de abril. Otra vez obligados a elegir “entre la peste y el cólera”, una expresión que se repite en todas las conversaciones.

“Tengo tanto miedo de que sea Le Pen contra Fillon que votaré a Macron”, confiesa Charles, de 47 años, mientras escribe en la pizarra el menú de una hamburguesería del centro de la capital. Si el exministro de Economía de 39 años hace buenos los sondeos y se enfrenta a Le Pen, asistiríamos a la versión francesa del pulso entre Hillary Clinton y Donald Trump, entre una visión liberal de la mundialización y una ola proteccionista encerrada en sus fronteras.

Hay un tercer escenario posible. El que opondría la juventud e inexperiencia de Macron, que nunca antes se ha sometido al veredicto de las urnas, a la experiencia gubernamental de Fillon. La nueva vía del heredero de Hollande frente al thatcherismo del exprimer ministro de Nicolas Sarkozy. El cosmopolitismo moderno frente al catolicismo de provincias.

LUCHA ENTRE EXTREMOS

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El verdadero socialista es Mélenchon. Yo no tengo miedo de Le Pen. No va a ganar, porque es una mujer que no viene del pueblo y porque es igual que su padre”, resume Amine, un vecino de 32 años de Ménilmontant, un barrio popular de París. El careo entre el líder de La Francia Insumisa y la ultraderechista sería de alto voltaje. Obviando los nervios de Bruselas, el país asistiría a una lucha entre extremos protagonizada por dos antisistema.

“Ha sido una campaña muy extraña. No parece que vayamos a elegir al presidente de la República", resume Charles mientras la gente empieza a llenar las terrazas en vísperas de una jornada dominada por el suspense.