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Mélenchon revoluciona la campaña electoral francesa

El candidato de La Francia Insumisa busca el voto de los socialistas desencantados y de los abstencionistas

Los aspirantes al Elíseo encaran una semana decisiva para convencer a los indecisos

Eva Cantón

Jean-Luc Melenchon, candidato de Francia Insumisa, en un mitin.

Jean-Luc Melenchon, candidato de Francia Insumisa, en un mitin. / EFE / FREDERIC SCHEIBER

La campaña electoral francesa entra en una semana decisiva. El domingo 23 de abril se celebra la primera vuelta de las presidenciales en un contexto marcado por un alto grado de incertidumbre y la irrupción en el sprint final del izquierdista Jean-Luc Mélenchon.

El antiguo trotskista que está al frente de La Francia Insumisa quiere atraer el voto de los socialistas desencantados, los ecologistas, de la izquierda radical y de los abstencionistas. Su apuesta es unir a “todo el pueblo de izquierda” con una estrategia que pretende superar la crisis de la social-democracia europea, la desconfianza hacia las élites y el descrédito de las instituciones.

Mélenchon propone llevar a cabo una revolución ciudadana, simpatiza con Hugo Chávez y Vladimir Putin, defiende un programa económico keynesiano, quiere renegociar los tratados europeos y salir de la OTAN. Pero se niega a ser calificado de “extremista” y está convencido de que será uno de los dos clasificados para la segunda ronda de las presidenciales que se disputará el 7 de mayo.

Como el resto de los aspirantes que se juegan el pase a la final, Mélenchon corteja también el voto de los indecisos, que son legión. Uno de cada tres electores todavía no sabe a quién votar. La explicación habría que buscarla en un paisaje político en plena mutación, una campaña larguísima y atípica contaminada por las sospechas de corrupción y un nivel de hartazgo récord hacia los partidos tradicionales.

GRAN NIVEL DE INCERTIDUMBRE

El nivel de incertidumbre sobre el resultado también es inédito. Aunque el centrista Emmanuel Macron y la ultraderechista Marine Le Pen siguen encabezando los sondeos, el conservador François Fillon y el izquierdista Mélenchon les pisan los talones. A los cuatro aspirantes les separan entre tres y seis puntos de intención de voto, según los últimos sondeos, que dejan la puerta abierta a todo tipo de sorpresas.

Lo único que parece descartado es la presencia del candidato socialista en la segunda vueltaBenoît Hamon no ha acertado con su campaña, ha sufrido una constante hemorragia hacia la candidatura de Macron y no ha contado con el apoyo del partido.

El resultado es que el voto útil de muchos socialistas se orientará hacia Mélenchon, que también le araña terreno al Frente Nacional entre los obreros, los jóvenes y las clases populares. Los expertos no ven descabellado un duelo entre Mélenchon y Le Pen, un escenario que genera nerviosismo en las plazas financieras y en Bruselas.

Tras alertar esta semana contra los riesgos del ascenso de Mélenchon, François Hollande ha pedido este domingo no convertir Europa en un "chivo expiatorio". “Hoy, cuando Europa ha sabido protegernos de la guerra y de los conflictos, preservémosla antes que hacer de ella el chivo expiatorio de todas nuestras renuncias”, ha dicho durante la conmemoración de la batalla que tuvo lugar durante la Primera Guerra Mundial en Chemin des Dames, en el norte de Francia. “La Historia patina cuando el nacionalismo resurge con otros rasgos”, ha alertado.