24 feb 2020

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La brecha turca

Los ajustados resultados acentúan la polarización que atraviesa Turquía

Javier Triana

Los partidarios del presidente Erdogan celebran la victoria en el referéndum por la reforma constitucional.

Los partidarios del presidente Erdogan celebran la victoria en el referéndum por la reforma constitucional. / EFE / DENIZ TOPRAK

Victoria para Erdogan, pero al alto precio de una polarización aún mayor de la que hasta ahora experimentaba Turquía. El presidente turco, muy aficionado al “divide y vencerás”, había pedido en repetidas ocasiones una victoria aplastante del 'si' a sus ansiadas reformas constitucionales, con al menos un 60% de los votos. Sin embargo, los resultados no oficiales han dibujado un panorama mucho más difícil de gestionar que el deseable, con casi la mitad de la población en contra de estas enmiendas.

El 60% de los apoyos soñado por Erdogan era precisamente la cifra que ansiaba como resultado Mehmet, un relojero de Estambul. “Por culpa de las coaliciones hemos sufrido mucho en el pasado: no se podía formar Gobierno”, ha señalado, en línea con el discurso oficial que reclama un liderazgo más fuerte y que facilite la gobernabilidad. “Hubo crisis, nuestra economía se hundió -ha agregado Mehmet-. De esta forma (con las reformas constitucionales sometidas a referéndum), sea bueno o malo quien gobierne, habrá una continuidad y una estabilidad para el país. Y todo irá a mejor”, concluye.

Hay millones de turcos más con un discurso mucho menos analítico y que cierran filas en torno a Erdogan, al que consideran “un gran hombre”, como Ates, un taxista estambulí. Lo consideran un líder fuerte, carismático y capaz de superar los obstáculos que se le presenten al país. Y arguyen que no hay nadie a la altura en el panorama opositor. Además, confían en que en el futuro Erdogan continúe construyendo infraestructuras en un país que se ha desarrollado enormemente en ese ámbito en la última década. El acceso a la sanidad, la calidad de ésta, o el levantamiento de la prohibición del velo islámico en las instituciones públicas son otras de las razones esgrimidas por sus seguidores para seguir al lado de Erdogan.

"EL REFERÉNDUM NOS HA DIVIDIDO"

En el otro lado de la trinchera se refugia gente como Ipek, una diseñadora en la cuarentena que acudió a las urnas en el barrio conservador de Balat. “Yo he votado que 'no', pero es una vergüenza que tengamos que votar para esto -se lamentaba-" . "Ya sabemos quién maneja los hilos aquí”, agrega la mujer, en referencia a Erdogan. “En el colegio nos enseñan hermandad, amistad; no a dividirnos... y este referéndum nos ha dividido”, comenta con pesar.

Entre los detractores de Erdogan, muchos de ellos no religiosos y pro-occidentales, los cambios les condenan a alejarse de la adhesión a la Unión Europea, un bloque que para muchos turcos supone una mayor garantía de imperio de la ley y libertades civiles, aplastadas por Erdogan con especial ahínco tras la intentona golpista del pasado mes de julio. Las purgas posteriores habrían afectado a más de un millón de personas, según los cálculos del principal partido opositor, el Partido Republicano Popular.

Aunque los líderes turcos han abogado en sus celebraciones por un discurso de unidad y de beneficio para todos los ciudadanos del país eurasiático con las reformas propuestas, son conscientes de contar con la oposición del 48,80% de los electores. Y las autoridades han perdido el apoyo que tenían prácticamente garantizado en las grandes ciudades, Estambul y Ankara, en lo que supone un duro revés.