04 abr 2020

Ir a contenido

PURGA EN TURQUÍA

La revolución cultural de Erdogan

Turquía purga a 5.000 profesores universitarios desde el fallido golpe de julio y prepara su relevo por personas afines al presidente

Los expulsados apuestan por el 'no' en el referendum del 17 de abril

Michele Catanzaro

Una valla electoral de Erdogan con la mezquira Suleymaniye de Estambul al fondo.

Una valla electoral de Erdogan con la mezquira Suleymaniye de Estambul al fondo. / YASIN AKGUL

Purga”: esto es lo que está ocurriendo en las universidades turcas, según diversos expertos, desde el fallido golpe de estado del julio del 2016. “Se parece a la expulsión de profesores que ocurrió en Alemania en los años 30, en China en los 60 y en Chile en los 70”, afirma Eugene Chudnovsky, codirector del Committee of Concerned Scientists (CCS), una oenegé dedicada a la promoción de la libertad académica. Este es el clima de las universidades en la víspera del referendum constitucional de este domingo.

Desde septiembre del 2016, el Gobierno turco ha expulsado de las universidades 4.816 investigadores por medio de de “decretos de emergencia”. “Además, centenares de académicos y trabajadores de las universidades han sido arrestados y acusados de conexiones con Fethullah Gülen [el líder opositor acusado por el Gobierno de promover el golpe]”, explica Daniel Munier, portavoz de la red de promoción de la libertad académica Scholars at Risk (SAR).

La situación "se parece a la purga de profesores en la Alemania nazi", afirma una ONG

Despidos, investigaciones, dimisiones o jubilaciones forzadas se han sumado a los despidos por decreto: los afectados por todas estas medidas serían 7.317 según el proyecto periodístico turkeypurge.com. De los expulsados, tan sólo 50 profesores y 27 estudiantes han sido readmitidos.

Los despidos en las universidades forma parte de una depuración que ha afectado a decenas de miles de funcionariosperiodistas y miembros del Partido Democrático de los Pueblo (HDP), progresista y prokurdo.

RELATOS DE TORTURA

“Estamos consternados por relatos de denegación de visitas y acceso a los abogados y de malos tratos y torturas”, afirma Munier. “Para la gran mayoría de los despedidos no hay acusación formulada”, afirma Ayşe Erzan, una profesora de física jubilada de la Universidad Politécnica de Istambul. En febrero, el profesor asociado de odontología Mustafa Sadık Akdağ se suicidó, supuestamente por no aguantar la presión de las acusaciones.

“Muchas de las personas afectadas no tienen el menor vínculo con el fallido golpe”, afirma Erzan. Esta profesora forma parte de Académicos para la Paz, un colectivo universitario que en enero deL 2016 publicó una carta abierta de protesta contra las acciones militares del gobierno en la region kurda del país. De los profesores expulsados, 312 pertenecen a esa organización. Ocho de ellos han sido readmitidos en la universidad, tras retirar su firma de la carta.

"Turquía usa a los refugiados para que Europa no intervenga", dice una experta

Entre los expulsados hay también más de 2.000 miembros del Eğitim-Sen (el principal sindicado progresista de la educación del país), según fuentes cercanas esa organización. “Otros son sencillamente opositores al gobierno, miembros del sindicato de funcionarios KESK, alevíes [seguidores de una rama heterodoxa del islam chií] o kurdos que defenden la instrucción en su lengua materna o simpatizan con el HDP”, afirma Erzan. “El intento de golpe ha dado a Erdogan la excusa para vengarse de sus opositores, aunque no apoyen a Gulen”, afirma Chudnovsky.

UN NUEVO PROYECTO CULTURAL

“Suponemos que muchas de estas personas serán reemplazadas por partidarios del gobierno […]: es una manera del estado de empezar un nuevo proyecto cultural”, afirma Laurie Brand, directora del Comité para Libertad Académica de la estadounidiense Asociación de Estudios del Oriente Medio. En Octubre de 2016, Erdogan obtuvo por decreto más poder en la elección de los rectores universitarios.

La federación de academias de ciencia europeas ALLEA ha “condenado con fuerza” las medidas “represivas y excesivas” del Gobierno. En septiembre, votará la aceptación en su seno de la Bilim Akademisi, una academia de las ciencias alternativa nacida en Turquía en el 2011, cuando el Gobierno de Erdogan nombró por ley a decenas de investigadores afines en la academia oficial.

RECOGIDA DE FONDOS

El presidente cuenta con importantes apoyos dentro de la comunidad académica turca. No obstante, empiezan a proliferar las iniciativas de protesta. Profesores de Ankara han organizado lecciones y debate en los parques bajo el nombre de Universidad de la Calle. Y organizaciones de turcos en EEUU han iniciado una recogida de fondos para ayudar los miembros de Académicos para la Paz afectados.

“Europa tendría muchos instrumentos distintos [para influir sobre Turquía] pero el asunto de los refugiados se está empleando [por parte de Turquía] como una arma para conseguir un acuerdo con la Unión Europea”, afirma Brand. Por esto, las esperanzas de muchos investigadores afectados se centran ahora en el referéndum constitucional convocado por Erdogan para el domingo. “Si no gana el “no”, o su victoria no consigue forzar una vuelta gradual a la normalidad, entonces el futuro será negro”, concluye Erzan.