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TENSIÓN ENTRE LAS DOS SUPERPOTENCIAS

Rusia y EEUU intentarán reducir la tensión "pese a la falta de confianza mutua"

Los titulares de Exteriores de ambos países acuerdan pequeños pasos para mejorar las relaciones aunque constatan las enormes diferencias que les separan

Moscú dispensa una gélida acogida al secretario de Estado, Rex Tillerson, en su primera visita a Moscú, aunque finalmente es recibido por el presidente Putin

Marc Marginedas

El ministro de Exteriores ruso, Segey Lavrov, da la bienvenida al secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson. / AP / ALEXANDER ZEMLIANICHENKO

El ministro de Exteriores ruso, Segey Lavrov, da la bienvenida al secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson.
Tensión entre Rusia y Estados Unidos tras los últimos ataques en Siria

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Nadie esperaba grandes avances durante la primera visita a Moscú del secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson. Todo lo máximo, pequeños gestos para distendir la enrarecida atmósfera que, desde hace tiempo, envuelve a las relaciones ruso-norteamericanas.

Tras las conversaciones, Tillerson y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, han dado cuenta, este miércoles, de los pasos acordados durante la jornada para reducir la actual "falta de confianza" existente entre ambos países, impropio de "las dos principales potencias nucleares", en palabras del mandatario norteamericano.

Por un lado, se reanuda la aplicación del memorando para evitar incidentes militares entre las fuerzas aéreas de ambos países, suspendido por el Kremlin la pasada semana como respuesta inmediata al bombardeo estadounidense contra la base siria de Shayrat.

Por otro lado, los dos países han acordado la creación de un grupo de trabajo para solucionar "las cuestiones problemáticas en las relaciones bilaterales", tal y como ha sido descrito por Lavrov durante la rueda de prensa conjunta.

Pese a que se mantuvo el suspense hasta el último momento, Tillerson fue finalmente recibido por el presidente Vladímir Putin, lo que se interpreta como una valoración positiva por parte del Kremlin, de la jornada de conversaciones desarrollada por los jefes de las diplomacias de ambos países en la capital rusa.  

LAS DIFERENCIAS AFLORAN

Pero aquí se acabó el entendimiento. Tal y como se ha constatado en las intervenciones habladas de ambos mandatarios durante la rueda de prensa, han aflorado las importantes diferencias que separan a Washington y Moscú en los temas candentes, en especial acerca de Siria.

Las posiciones acerca del futuro del presidente Bashar el Asad y la responsabilidad del ataque químico en la localidad de Jan Sheyjan se mantienen tan enfrentadas como antes del encuentro.  

Reiterando palabras empleadas horas antes de su llegada a Moscú, Tillerson ha declarado que el "reinado de la familia Asad está llegando a su fin", aunque ha subrayado que el relevo debía hacerse "de forma organizada", a través de una transición negociada en la que estén representados "todos los grupos" religiosos y étnicos.     

Sentado a su lado, Lavrov ha respondido con una larga disertación acerca de casos anteriores en los que Occidente, con EEUU a la cabeza, ha propiciado un cambio de régimen, y que según su opinión, han acabado en fracaso y caos, como Irak Libia. Moscú considera que un eventual derrocamiento de Asad solo beneficiaría a los grupos radicales.

La autoría de la última masacre química en Siria también puso en evidencia el abismo que separa a los dos países. Con intervenciones cortas, en tono firme y de gran contundencia, Tillerson ha asumido públicamente las palabras de Donald Trump, quien había calificado a Asad la víspera de "animal", y ha informado que el ataque químico de Idleb es solo "uno de los 50 incidentes" similares atribuíbles al régimen de Asad.

DEFENSA DE ASAD

Lavrov ha defendido al régimen sirio y ha atribuído la responsabilidad de lo sucedido a los grupos rebeldes, acusándoles de introducir sustancias químicas en Siria desde otros países. El titular de Exteriores ruso ha reclamado una "investigación objetiva", a la cual EEUU ha dado su visto bueno.

Idéntica cacofonía y radical diferencia de opiniones se ha constatado cuando fueron abordados otros temas, como la supuesta interferencia rusa en las elecciones presidenciales en EEUU o la guerra en Ucrania. Preguntado por un reportero estadounidense, Tillerson ha negado que en algún momento se abordara el levantamiento de sanciones, decretadas a raiz de la anexión de Crimea y el conflicto en la región ucraniana del Donbáss.                

Nada más iniciarse las conversaciones, la televisión rusa ha difundido una entrevista con el presidente Vladímir Putin, en la que reconocía que las relaciones entre ambos países se habían deteriorado en los meses de presidencia de Donald Trump.

"Se puede decir que el nivel de confianza a nivel de trabajo, especialmente en el nivel militar, no solo no ha mejorado sino que se ha deteriorado", ha declarado el líder del Kremlin.

FRÍA ACOGIDA

Moscú ha dispensado una fría acogida a Tillerson durante su estancia en Moscú, en contraste con el cálido recibimiento que recibió la víspera el presidente de Italia, Sergio Mattarella, al frente de un país que pese a todo, intenta mantener relaciones amistosas con Rusia.

En Nueva York, la delegación rusa en el Consejo de Seguridad ha recurrido de nuevo al veto para bloquear una resolución sobre el ataque químico, informa Idoya Noain. Es la octava ocasión en que Moscú impide que se apruebe un texto condenatorio sobre el conflicto sirio.