11 jul 2020

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Elecciones inciertas en Francia

Hasta cuatro aspirantes se disputan pasar a la segunda vuelta en la que Le Pen y Macron siguen siendo los grandes favoritos

EVA CANTÓN / PARÍS

Una pared de Estrasburgo con carteles electorales de los 11 candidatos a la presidencia de Francia.

Una pared de Estrasburgo con carteles electorales de los 11 candidatos a la presidencia de Francia. / AFP / FREDERICK FLORIN

La campaña electoral francesa ha arrancado oficialmente este lunes en un contexto marcado por un nivel de incertidumbre inédito a menos de dos semanas de la primera vuelta. La distancia se acorta entre cuatro de los once candidatos en liza. Dos de ellos, Marine Le Pen y Jean Luc Melénchon, se sitúan en los extremos del tablero político. Emmanuel Macron compite fuera de los partidos tradicionales con una plataforma de nuevo cuño que se reclama de centro. Y el cuarto, François Fillon, bracea para mantenerse a flote tras el escándalo judicial por los supuestos empleos ficticios de su mujer e hijos. El vencedor de las primarias socialistas, Benoît Hamon, por su parte, desaparece de los radares relegado a un humillante quinto puesto. Por primera vez en la historia de la V República, las dos grandes formaciones políticas que se han sucedido en el Elíseo durante años –Los Republicanos y el Partido Socialista- corren el riesgo de no clasificarse para la final que se disputará el próximo 7 de mayo.

¿Hasta dónde llegará Jean Luc Mélenchon?

En enero era el quinto hombre pero, en tan solo dos meses, el candidato de Francia insumisa ha logrado colarse en el grupo de cabeza de los aspirantes a la presidencia a base de talento. Los últimos sondeos lo sitúan codo a codo con Fillon (18%) y lejos del socialista Hamon (9%). Hace cinco años logró el 11%  con un discurso iracundo que ahora ha limado para mostrarse más pedagógico. El eurodiputado de 65 años que abandonó el Partido Socialista dando un portazo en 2008 quiere pasar página del mandato de François Hollande con un programa de aires populistas que contempla la jubilación a los 60 años, eliminar la reforma laboral, abandonar la energía nuclear, los tratados europeos y la OTAN e instaurar la VI República. Su campaña se ha beneficiado de los escándalos judiciales que salpican a Fillon y Le Pen y de una puesta en escena teatral que ha hecho del holograma su marca de identidad. Su reto es ampliar su base electoral más allá de los decepcionados votantes socialistas.  

¿Fillon puede darle la vuelta a los sondeos?

La avenida que le conducía directamente al Elíseo cuando en noviembre pasado ganó por goleada las primarias de su partido se ha convertido en un camino pedregoso para el exprimer ministro de Nicolas Sarkozy. Fillon está imputado por malversación de fondos en el caso de los supuestos empleos ficticios de su familia y este lunes el diario 'Mediapart' revela que su mujer empezó a cobrar como asistente parlamentaria en 1982 y no en 1986 como había declarado el candidato de Los Republicanos. Consciente de los estragos que está sufriendo su imagen, este domingo en París ha pedido el voto para su proyecto y no para su persona. Este aficionado a la Fórmula 1 de 63 años desafía todos los pronósticos y cree que puede llegar a la línea de meta con un programa neoliberal en lo económico y ultra conservador en lo social. Su principal rival es el centrista Emmanuel Macron. Contra él dirige su artillería pesada acusándole de impostor o de ser producto de un márketing vacío. Aunque en su propia familia política muchos piensan que hará falta un milagro para pasar a la segunda vuelta, los fillonistas se agarran a la teoría del voto oculto que no detectan las encuestas.

¿Le ocurrirá a Macron lo mismo que a Juppé?

“Macron será el Juppé de estas presidenciales. El apoyo de Valls es el beso de la muerte, como lo fue el de Bayrou a Juppé”. Bruno Retailleau, coordinador de campaña de François Fillon, es el autor de este diagnóstico  que se apoya en la volatilidad del electorado del exministro de Economía de François Hollande. Macron se perfila como el contrincante de Marine Le Pen en la segunda vuelta. Por eso, si la barrera republicana funciona y le corta el paso al Frente Nacional, el próximo presidente francés sería este exbanquero de 39 años que fundó hace un año su plataforma En Marcha! al margen de los partidos políticos al uso. Pero siempre puede haber sorpresas. Macron es la cara de la renovaciónLiberal en lo económico y progresista en lo social, se aparta de la tradicional división ideológica entre izquierda y derecha. Esa ventaja es también su debilidad. Nunca se ha sometido al veredicto de las urnas y sus contrincantes le reprochan falta de experiencia, ambigüedad programática y ausencia de una fuerza política que le respalde en las legislativas de junio para formar una mayoría de Gobierno en la Asamblea Nacional.  

¿Cuál es la estrategia de Marine Le Pen?

Desde que Marine Le Pen llegó a la presidencia del Frente Nacional en el 2011, el partido no ha dejado de crecer electoralmente. La líder ultraderechista, de 48 años, le ha dado un barniz de normalidad a la formación fundada por su padre, Jean Marie Le Pen, eliminando de su discurso los tics antisemitas y xenófobos del ‘menhir’. Sin embargo, el rechazo a la inmigración permanece intacto en el ideario lepenista, al que se han añadido nuevos elementos para pescar en el caladero abandonado de la izquierda. Con su eslogan ‘En nombre del pueblo’, Marine Le Pen se coloca al lado de los perdedores de la globalización y en contra de las élites. Su programa hace bandera de la prioridad nacional, la lucha contra el islam radical y una férrea oposición a la Unión Europea. La eurodiputada quiere abandonar el euro y recuperar para Francia la soberanía que a su juicio le arrebata Bruselas. Las encuestas le dan un 24% de intención de voto, un punto por encima de Macron.

¿Hamon ha tirado ya la toalla?

El entusiasmo que este ‘rebelde’ del Gobierno de Manuel Valls generó al ganar las primarias del Partido Socialista el pasado enero no se ha traducido en una dinámica ganadora. Benoît Hamon apenas despega. Cede terreno a izquierda y derecha, en su propia familia política hacen más ruido las deserciones que los apoyos y el subconsciente le traicionó este sábado cuando en un programa de televisión le preguntaron qué haría en caso de derrota el próximo 23 de abril. “Una buena siesta”, dijo.  Los sondeos le dan menos del 10%  de intención de voto pero este bretón de 49 años representante del ala izquierda del socialismo que ha hecho de la renta básica universal la medida estrella de su programa, se muestra combativo. “Soy un luchador”, ha dicho.