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ANIVERSARIO DE LA TRAGEDIA

Los padres de Lubitz aseguran que el siniestro de Germanwings no fue un suicidio

Alemania recuerda con polémica el segundo aniversario del siniestro aéreo en el que fallecieron 149 personas por las palabras de los progenitores del copiloto

Carles Planas Bou

El segundo aniversario del siniestro aéreo de Germanwings ha llegado a Alemania envuelto de polémica. En la mañana del 24 de marzo del 2015, el vuelo número 9525 que conectaba Barcelona con Düsseldorf se estrelló en medio de los Alpes franceses terminando con la vida de los 149 pasajeros y la tripulación que iba a bordo, 60 de ellos ciudadanos españoles. Andreas Lubitz, copiloto que sufría un “episodio psicótico depresivo”, puso fin a su vida conduciendo la aeronave al precipicio.

Dos años más tarde, mientras Lufthansa, compañía propietaria del avión, y los familiares de las víctimas que perecieron en la tragedia preparaban una ceremonia en memoria de los fallecidos, la familia de Lubitz ha anunciado que contraprogramará el acto. El pasado miércoles, tan solo dos días antes de la reunión en la localidad francesa de Le Vernet donde se estrelló el avión, los progenitores del autor del siniestro convocaron por sorpresa una rueda de prensa para el viernes con el fin de desmentir la versión oficial que culpa a su hijo como único responsable del suceso. “Estamos firmemente convencidos de que eso no es cierto”, ha afirmado su padre en una carta.

A pesar de que el pasado 9 de enero la fiscalía alemana que investiga el caso señaló a Lubitz como culpable de “estrellar deliberadamente el avión contra las montañas para perpetrar su suicidio”, los padres se oponen a la versión oficial de los hechos. El copiloto sufría una grave depresión y esperó el momento para poner fin a su vida. Asesorados por la opinión del experto en aviación Tim van Beveren, ahora la familia de Lubitz ha decidido exponer públicamente su posición. Ahora afirman que había un problema de existencia de aire dentro de la cabina de aviación, una hipótesis descartada por las autoridades francesa, que también rechazó la posibilidad de una explosión o un fallo técnico. Günter Lubitz, padre del copiloto, ha asegurado que también quiere responder a las preguntas de los periodistas.

INDIGNACIÓN ENTRE LOS FAMILIARES DE LAS VÍCTIMAS

“No entendemos sus motivos para escoger este momento, pero mis clientes creen que se trata de una provocación”. Así de claro ha sido Elmar Giemulla, uno de los abogados defensores de los familiares de las víctimas. Según el letrado, la rueda de prensa anunciada por parte de los padres de Lubitz, convocada en el mismo momento en que se celebrará el memorial en homenaje a los fallecidos, es “irresponsable” y un gesto “de mal gusto” que atribuye al hecho de que quieren escampar una teoría que libere a su hijo de toda culpa.

Van Beveren, el periodista berlinés que apoya a los padres de Lubitz, ha analizado las 17.000 páginas de la investigación oficial y ha llevado a cabo su propia investigación para buscar puntos oscuros. La posibilidad de que el experto aporte nuevos datos que puedan contradecir la versión oficial elaborada y ya concluida por parte de la Fiscalía de Düsseldorf también inquieta a la opinión pública.

CRÍTICAS CONTRA LA INVESTIGACIÓN

El pasado enero, Alemania decidió cerrar el caso sobre la tragedia de Germanwings señalando a Lubitz como único culpable de los hechos, exonerando así de toda responsabilidad a la compañía aérea, a los médicos que atendieron al copiloto durante su depresión y a la autoridad de la aviación alemana. Las familias de las víctimas ya consideraron "insultante" la indemnización ofrecida por Lufthansa de 25.000 euros por fallecido y ahora han iniciado medidas legales contra la compañía aseguradora Allianz para reclamar una mayor indemnización.

La asociación de afectados por el siniestro aéreo de los Alpes anunció en enero que, después de que Alemania cerrase el caso, confían en que los jueces franceses que prosiguen con la investigación puedan destapar las “causas reales” de lo ocurrido. Ante la conclusión de Düsseldorf, los familiares de las víctimas pidieron una mayor depuración de responsabilidades mientras se cuestionan por qué los médicos que atendieron a Lubitz no informaron a la compañía aérea de sus problemas de salud psicológica, causa de fondo del desastre.

En España, el magistrado que llevaba a cabo la petición de una familia catalana afectada a las aseguradoras que trabajaban con Lufthansa apuntó directamente a la aerolínea como responsable. “El vuelo siniestrado sufrió su destrucción total y el fallecimiento de todos sus pasajeros por causa de la deficiente selección de personal”, apuntó el magistrado. Unas palabras que no tienen efectos legales pero que abren la puerta a nuevas conclusiones sobre la tragedia.

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