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EEUU pide a los aliados más contribuciones en la lucha contra el EI

El secretario de Estado de Trump pide más colaboración militar y económica para estabilizar Irak y Siria

Anuncia la creación de "zonas interinas de seguridad" pero sin aclarar cómo funcionarían

Idoya Noain

El secretario de Estados de EEUU, Rex Tillerson, durante su intervención en la cumbre de ministros de Exteriores de la Coalición Global para Derrotar al Estado Islámico.

El secretario de Estados de EEUU, Rex Tillerson, durante su intervención en la cumbre de ministros de Exteriores de la Coalición Global para Derrotar al Estado Islámico. / AP / CLIFF OWEN

Como con sus socios de la OTAN, los Estados Unidos de Donald Trump también reclaman más contribuciones a los aliados en la lucha contra el Estado Islámico (EI), especialmente en los esfuerzos de estabilización y reconstrucción de las zonas de Irak y de Siria que se van logrando liberar. Ese ha sido uno de los mensajes enviados este miércoles por Rex Tillerson, el secretario de Estado de EEUU, en el arranque de la reunión de dos días en Washington de la Coalición Global contra el EI, un encuentro en que por primera vez desde diciembre de 2014 (el año en que Barack Obama lanzó la iniciativa) han participado los representantes de Exteriores de los 68 países integrantes.

“EEUU hará su parte pero las circunstancias en el terreno requieren más de todos ustedes”, ha dicho el jefe de la diplomacia estadounidense, que ha asegurado que EEUU ha aportado el 75% de la inversión militar destinada a la lucha contra el EI en Irak y Siria y el 25% de la ayuda humanitaria y busca formas de que se reparta más el gasto en estabilización y reconstrucción, que calcula en 2.000 millones de dólares solo para este año. “Pido a cada país que examine cómo puede apoyar mejor los vitales esfuerzos de estabilización, especialmente respecto a recursos militares y financieros”, ha declarado.

ESTABLECER “ZONAS INTERINAS DE SEGURIDAD”

Parte de esos gastos irán destinados a la creación de lo que Tillerson ha definido como “zonas interinas de seguridad, a través de treguas de alto el fuego, para permitir a los refugiados volver a casa”, un anuncio que ha creado incógnitas. La enunciación de Tillerson parece apuntar a una versión matizada de las “zonas seguras” de las que ha hablado como propuesta en varias ocasiones Trump (y que también han reclamado la oposición siria y algunos aliados, pero para proteger a la población de los bombardeos en la guerra civil). Y en declaraciones a Reuters el coronel Joe Scrocca, un portavoz del Ejército estadounidense, ha dicho que aún no se ha recibido ninguna instrucción para establecer ningún tipo de “zonas”.

El establecimiento de las “zonas seguras” conllevaría una mayor implicación de tropas estadounidenses y de fuerzas aéreas para protegerlas, algo que el propio Trump se ha mostrado reticente a hacer tras criticar repetidamente durante la campaña a anteriores presidentes por sus estrategias militares en anteriores conflictos en la región. Y aunque los primeros pasos dados bajo su mandato apuntan a una creciente presencia en Siria y los planes presentados por el Pentágono el mes pasado piden un aumento considerable del número de entrenadores militares y de asesores estadounidenses en el país, así como más participación de fuerzas de Operaciones Especiales y tradicionales en la ofensiva, aún es un misterio en que consiste el “plan secreto” del nuevo presidente republicano para derrotar al EI.

OPTIMISMO MATIZADO

De momento la impresión es que la Administración de Trump mantiene la línea estratégica marcada por Obama para el combate contra el grupo terrorista, algo que ha constatado el ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, que ha participado en la reunión. “Hasta ahora no he detectado más novedad que la de reafirmar nuestro compromiso, como lo estamos haciendo todos, en que esta coalición tenga éxito”, ha dicho el ministro.

Dastis ha opinado que se vive “un momento positivo” en la lucha contra el EI, en el que la coalición internacional está “golpeando duramente a Daesh en sus asientos geográficos en Irak y Siria y anteriormente en Libia”, pero también ha reconocido que queda mucho trabajo por delante, especialmente “para luchar contra la influencia fuera de la zona de origen y, sobre todo, en el mundo de internet y en el de las conciencias”.