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CIBERINTRUSIÓN MASIVA

EEUU imputa a dos espías rusos por el pirateo de millones de cuentas de Yahoo

Dos 'hackers' a sueldo de Moscú, también acusados del que se considera el mayor robo de datos de la historia

Ricardo Mir de Francia

Anuncio en el Departamento de Justicia de la imputación de los espías.

Anuncio en el Departamento de Justicia de la imputación de los espías. / AP / SUSAN WALSH

Por un motivo o por otro, Rusia no desaparece de la actualidad informativa de Estados Unidos. El Departamento de Justicia ha imputado este miércoles a dos espías rusos y dos 'hackers' a sueldo del Kremlin por el pirateo de 500 millones de cuentas de usuario de Yahoo. El ciberataque se produjo en el 2014 y es considerado el mayor robo de datos de la historia, aunque unos meses después la compañía reveló que en el 2013 había sufrido otro ataque que afectó a 1.000 millones de cuentas. La decisión de las autoridades estadounidenses es significativa porque nunca antes habían presentado cargos contra funcionarios rusos por un delito informático. Entre los cargos, una larga lista de 47 delitos, se les acusa de espionaje económico, fraude informático y robo de secretos comerciales.

El comunicado de Justicia asegura que los dos espías imputados pertenecen al Servicio Federal de Seguridad (FSB), una de las agencias de la inteligencia rusa, concretamente a un departamento dedicado a investigar delitos informáticos con el que ha cooperado esporádicamente el FBI. “Ambos agentes protegieron, dirigieron, facilitaron y pagaron a los 'hackers' criminales para recopilar información mediante intrusiones informáticas en Estados Unidos y otros lugares”, sostiene la nota de prensa. Algunas de las cuentas pirateadas, hasta 150.000 según la consultora de ciberseguridad InfoArmor, pertenecían a militares, diplomáticos y otros funcionarios públicos estadounidenses. El ataque también se cebó con cuentas de periodistas rusos, de acuerdo con la acusación de Justicia. 

NO HAY ACUERDO DE EXTRADICIÓN

Washington y Moscú carecen de un acuerdo de extradición, por lo que será difícil que los imputados acaben rindiendo cuentas ante la justicia, aunque EEUU confía en que sean detenidos eventualmente si viajan a algún país aliado. La excepción es Karim Baratov, uno de los dos 'hackers' a sueldo, nacido en Kazajistán y de nacionalidad canadiense, quien fue detenido el martes en Canadá. Los otros tres imputados son de nacionalidad rusa y el FBI cree que se encuentran actualmente en Rusia.

Esta investigación no está relacionada con el episodio que ha sacudido la política estadounidense en los últimos meses, la presunta injerencia rusa en las pasadas elecciones presidenciales, perpetrada mediante el robo y la posterior filtración de los correos electrónicos de destacados dirigentes e instituciones demócratas. Los contactos del entorno del presidente Donald Trump con la embajada rusa en Washington siguen coleando y hay varias investigaciones abiertas para esclarecer las sospechas que han saltado a los titulares de prensa desde mediados del año pasado.

DEMORA EN LA INFORMACIÓN

Justicia ha hecho públicos los nombres de los dos agentes del FSB acusados de formar parte de la conspiración, Dimitry Dokuchaev e Igor Sushchin, quienes habrían contratado a los 'hackers' profesionales. Sobre uno de ellos, Alexsey Belan, pesaba una orden de arresto de Interpol por otros delitos ciberinformáticos cometidos en California y Nevada. “En lugar de detenerlo, los agentes del FSB lo utilizaron para piratear los sistemas de Yahoo”, ha dicho Mary McCord, la fiscal general adjunta interina. Belan utilizó la información para lucrarse financieramente explotando las tarjetas de regalo y los datos de las tarjetas de crédito de millones de usuarios, según McCord.  

Yahoo tardó casi dos años en revelar la intrusión masiva en sus servidores, que no solo comprometió los correos electrónicos de millones de sus usuarios sino también la información que aportaron para utilizar otras de sus aplicaciones, como Tumblr o Flicker. En diciembre del año pasado, la compañía informó además de que unos meses antes del primer ataque sufrió otra intrusión que afectó a las cuentas de 1.000 millones de sus usuarios. La demora de Yahoo en informar sobre lo sucedido está siendo investigada por la Comisión del Mercado de Valores de EEUU, ya que por entonces la teconológica estaba negociando su venta al gigante de las telecomunicaciones Verizon. Las revelaciones frenaron temporalmente la operación y acabaron empujando a la baja el precio de Yahoo.

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