04 abr 2020

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TENSIÓN ENTRE ANKARA Y LA HAYA

Bruselas pide calma a Turquía en la crisis diplomática abierta con Holanda

El secretario general de la OTAN solicita "respeto mutuo" y una rebaja de la tensión

Silvia Martinez

Varias personas protestan con eslóganes contra Holanda frente a la embajada neerlandesa en Ankara, el 12 de marzo.

Varias personas protestan con eslóganes contra Holanda frente a la embajada neerlandesa en Ankara, el 12 de marzo. / EFE / TUMAY BERKIN

El cruce de acusaciones entre Holanda y Turquíaa raíz de la negativa holandesa de permitir a varios miembros del Gobierno de Recep Tayyip Erdogan hacer campaña en territorio holandés y los posteriores enfrentamientos policiales en Ámsterdam y Rotterdam, ha llegado este lunes a la capital comunitaria. La Alianza Atlántica, de la que Turquía forma parte, ha pedido calma para evitar una escalada de las tensiones y la Comisión Europea ha solicitado al Gobierno de Tayyip Erdogan que "se abstenga" de "declaraciones o acciones excesivas".

“Es esencial evitar una mayor escalada y encontrar vías para calmar la situación”, ha reclamado el portavoz del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. “La UE pide a Turquía que evite las declaraciones o acciones excesivas que puedan exacerbar todavía más la situación”, ha añadido. Tanto el democristiano luxemburgués como sus vicepresidentes Frans Timmermans y Federica Mogherini han mantenido durante este fin de semana contactos telefónicos con representantes de los estados miembros, incluida Holanda, y Turquía, prueba de lo delicado de la situación y de las consecuencias que una crisis diplomática puede acarrear para las negociaciones de adhesión pero, sobre todo, para el acuerdo migratorio firmado el año pasado entre la UE y Ankara para frenar la llegada de refugiados.

“Es interés de todos evitar tensiones innecesarias, rebajar el tono y la retórica”, ha asegurado el portavoz comunitario, Margaritis Schinas, subrayando la disposición de Bruselas a mediar para mantener “las buenas relaciones UE-Turquía” pero recordando que las decisiones relativas a manifestaciones son competencia exclusiva de los estados miembros. “Es cuestión de los estados miembros, de orden público. Hay leyes y están mejor preparados para evaluar la situación”, ha respondido el portavoz de Juncker a preguntas de un periodista turco sobre la postura de Bruselas ante la negativa de varios estados miembros a permitir a políticos turcos participar en mítines en los estados miembros.

NUEVA CRISIS UE-ANKARA

La crisis diplomática explotó este pasado fin de semana cuando el Gobierno holandés negó por razones de seguridad y orden público el aterrizaje del avión del ministro turco de Exteriores, Mevlut Cavusoglu. Poco después impedía a la ministra de Familia y Bienestar Social turca, Fatma Betül Sayan, acceder al consulado de Rotterdam por el mismo motivo. Holanda argumenta que ya avisó al Gobierno de Erdogan que no le permitiría hacer campaña en su territorio a favor de su reforma constitucional y el presidente ha respondido al Gobierno holandés calificando al país de república bananera y elevando el tono en el enfrentamiento.

Tanto Holanda como Turquía son miembros de la Alianza Atlántica y este lunes su secretario general, Jens Stoltenberg, como poco antes hiciera la Comisión Europea, ha intentado calmar las aguas. “El debate robusto está en el corazón de nuestra democracia, pero también el respeto mutuo”, ha recordado a ambas partes pidiendo una respuesta tranquila y medida. “Es importante centrarse en lo que nos une y no en lo que nos divide. Es importante tener diálogo y entender que nos apoyamos en uno al otro".  

REFORMA CONSTITUCIONAL TURCA

Stoltenberg ha eludido, sin embargo, entrar a valorar la reforma constitucional que prepara Erdogan para instaurar una régimen presidencialista y ha dejado claro que compete a cada país decidir bajo procesos democráticos el sistema político que prefiere. “Hay una campaña a favor y otra en contra, pero es algo que tendrá que ser decidido en referéndum en Turquía”, ha zanjado. 

La Comisión Europea reconoce también “el derecho soberano” de Turquía a decidir sobre su sistema de gobernanza y a modificar la Constitución, tal y como pretende Erdogan si gana el referéndum del próximo 16 de abril, pero admite que algunos de los cambios generan “serias preocupaciones”, tal y como apunta también la comisión de Venecia del Consejo de Europa en su informe, porque supone una “concentración de poder excesiva” en manos del presidente con serias repercusiones sobre el control y equilibrio de la independencia judicial.

“También causa preocupación el que este proceso de cambios constitucionales está teniendo lugar bajo el estado de emergencia”, ha recordado la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini. Bruselas evaluará, a la luz del resultado, si los cambios hacen que Ankara incumpla sus obligaciones como candidato a la Unión Europea.