CONCENTRACIÓN EN LONDRES

Un catalán contra el 'brexit'

"Hay que detener esta locura", proclama el enfermero Joan Pons ante miles de manifestantes en Westminster

Joan Pons, en la protesta frente al Parlamento británico, en Londres, este lunes.

Joan Pons, en la protesta frente al Parlamento británico, en Londres, este lunes.

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Begoña Arce
Begoña Arce

Periodista

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“Llegué al Reino Unido hace 17 años para conseguir mi sueño de convertirme en enfermero. Soy uno de los tres millones de ciudadanos de la Unión Europea que viven en este país, pero sienten que el Gobierno les trata como una mercancía en la negociación del ‘brexit’”. El catalán Joan Pons se dirigió el lunes con estas palabras a miles de manifestantes que a las puertas del Parlamento protestaban contra la xenofobia, la visita de Donald Trump y la actitud hacia los inmigrantes que está adoptando con el  ‘brexit’ la primera ministra, Theresa May.

Dentro del Parlamento había arrancado el debate, no vinculante, sobre la conveniencia de mantener o no la visita de Estado del presidente norteamericano al Reino Unido, después de que más de 1,8 millones de británicos firmaran una petición contraria a esta invitación.

En el exterior, Pons exponía su pesar por el 'brexit'. Durante 17 años “nunca tuve problemas ni me sentí discriminado”, afirmó, “pero desde el ‘brexit’ he empezado a sentirme como un ciudadano de segunda categoría, solo por mi acento”.

El caso de Joan es el de otros muchos ciudadanos de la UE que no saben cuál será su futuro y sienten de pronto que no son bien recibidos. Él llegó a Inglaterra “con 50 libras en el bolsillo y una maleta llena de esperanza”. Aquí encontró trabajo, desarrolló la carrera profesional que quería, creó una familia. Su hijo de 14 años y su hija de 11 son británicos. Esos hijos que ahora le preguntan asustados si le van a obligar a volver a España. "Y yo no tengo una respuesta”, explica.

ANGUSTIA Y ESTRÉS

El testimonio de Joan refleja el limbo en el que se encuentran los europeos que habían hecho del Reino Unido su casa. Un inesperado golpe que está causando “una inmensa angustia y estrés a individuos y familias” como la suya. “El otro día, mi hija llegó llorando del colegio. Otro niño le había dicho que me echarían del país muy pronto”, recuerda.

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Según Joan, que trabaja en un hospital del norte de Inglaterra, hay 22.000 vacantes de puestos de enfermería en la sanidad pública británica y un porcentaje alto de europeos que actualmente trabajan en ella. Su marcha sería un absoluto desastre para el país.

“Hace 17 años, fui invitado a construir mi vida aquí. Me asenté, me casé con una británica, he hecho aquí mi vida. Ahora me dicen que soy un extranjero y tengo que regresar. Nuestra identidad, nuestro futuro y nuestra vida están en el aire. Hay que detener esta locura”, implora.