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Las caras de Auschwitz

Polonia publica un informe en el que se pone nombre y rostro a los soldados de las SS alemanas que ejecutaron el exterminio de 1,1 millones de personas

Carles Planas Bou

 Dos de los miembros de las SS identificados en el informe.

 Dos de los miembros de las SS identificados en el informe.

Fritz Taddiken, Johannes Maranca, Deltef Nebbe. A diferencia de Adolf Hitler, estos nombres particulares no aparecerán en los libros de historia en los que se relata como el mundo se asomó al abismo durante la segunda guerra mundial. Pero durante este pasado mes de enero, Polonia ha dado un paso al frente al publicar un informe en el que se detallan todo tipo de informaciones sobre los exmiembros de la SS, la organización del régimen nazi de Alemania, que participaron en el exterminio de 1,1 millones de personas en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau.

De esta manera, el Instituto Polaco de la Memoria Nacional (IPN) ha abierto un portal en Internet impulsado por el historiador Aleksander Lasik en el que ha colgado las bases de datos de hasta 8.502 miembros del personal que, directa o indirectamente, fueron cómplices de una de las mayores atrocidades de la historia moderna, en la que alrededor del 90% de sus víctimas fueron ciudadanos judíos. A pesar de que no se dispone de la información al completo sobre el grado de participación de los sujetos en los crímenes, el registro polaco sí incluye detalles como sus anteriores ocupaciones antes del triunfo nacionalsocialista en Alemania o una imagen que permite poner cara y ojos a los rostros ocultos del exterminio. “Es un día histórico. Hemos empezado por Auschwitz, pero destaparemos la información oculta de los otros campos”, aseguró Jaroslaw Szarek, presidente del IPN.

Este ambicioso proyecto histórico empezó a gestarse en mayo del 2015. Tras meses de trabajo, ahora la página web 'La verdad sobre los campos' detalla nombres y otros datos biográficos de los colaboradores. Según asegura el 'Gazeta Wyborcza', el segundo diario más vendido del país, una docena de ellos siguen vivos. “Es probablemente la única base de datos en el mundo con información del personal que trabajó en campos de exterminio”, ha explicado la portavoz del IPN, Dorothy Korohoda. La mayoría de los registrados son de nacionalidad alemana.

EL CAMPO DEL HORROR

El campo de Auschwitz fue construido en territorio polaco tras la invasión alemana de septiembre de 1939. A lo largo de su breve pero atroz existencia, aproximadamente 10.000 personas, entre soldados, comandantes y guardias, guarnecieron este campo. Según el memorial de Auschwitz, el nivel de educación de estos era mayoritariamente bajo. Las mujeres fueron relegadas a labores de comunicación. “Los polacos fueron convertidos en mano de obra barata, sin educación y ruda, la principal fuerza laboral de la Polonia ocupada”, denuncia el informe, que también recoge el número de sus víctimas bajo el yugo del Tercer Reich.

Antes de que el 27 de enero de 1945 el Ejército soviético liberase el campo y descubriese el horror que Hitler había implantado en el este de su imperio, las tropas alemanas se apresuraron a poner un marcha un salvaje plan de exterminio que terminó con las vidas de cientos de miles de cautivos en las cámaras de gas o por palizas, hambre, agotamiento o enfermedad.

JUICIOS TARDÍOS

Algunos de los máximos responsables del campo de exterminio y de la cúpula nazi fueron juzgados y condenados a muerte por ahorcamiento o a prisión. El último gran juicio contra un responsable del Holocausto fue el de Oskar Gröning, más conocido como 'el contable de Auschwitz'. El 15 de julio del 2015 este hombre de 94 años fue sentenciado a cuatro años de cárcel tras confesar ante los tribunales alemanes haber sido “moralmente cómplice” de los 300.000 asesinatos perpetrados en este campo de exterminio. El pasado 30 de enero falleció a los 106 años Brunhilde Pomsel, una de las secretarias del poderoso ministro de Propaganda del régimen nazi, Joseph Goebbels.

Son muchos los ciudadanos anónimos que desfilaron con el uniforme de las SS e hicieron cumplir las órdenes de exterminio de un Berlín desquiciado por la inminente derrota y que lograron escapar de la justicia. Ahora, Polonia levanta un velo y pone nombre, apellidos y cara a los implicados en Auschwitz. Un duro ejercicio de memoria para aprender las lecciones de un pasado terrible.

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