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CRISIS HUMANITARIA EN EUROPA

Italia se adelanta a la UE y firma un acuerdo con Libia para cerrar la ruta migratoria

El caos político en el país magrebí abre interrogantes sobre su capacidad de control de la inmigración irregular

El pacto precede a la cumbre de jefes de Estado europeos de Malta

Irene Savio

Un grupo de africanos, rescatados en alta mar por la oenegé Proactiva Open Arms.

Un grupo de africanos, rescatados en alta mar por la oenegé Proactiva Open Arms. / AP

Italia ya tiene un acuerdo con Libia para frenar el paso de inmigrantes irregulares desde la costa libia hacia Europa a través del Mediterráneo central. El documento, que ha sido suscrito por Italia y el Gobierno libio reconocido internacionalmente y encabezado por el primer ministro Fayez Serraj, prevé medidas para “luchar contra la inmigración ilegal y el tráfico de seres humanos”. El Gobierno italiano se adelanta así a la reunión de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) que se celebra este viernes en La Valeta (Malta).

El memorándum, compuesto por ocho puntos, supone la reactivación “del Tratado de Amistad de 2008 -en particular el artículo 19 - y de la Declaración de Trípoli”. Dicho acuerdo, firmado entre el exmandatario italiano Silvio Berlusconi y el hoy difunto Muamar Gadafi, garantizaba inversiones italianas en la excolonia italiana a cambio de control migratorio. La diferencia es que, en estos momentos y desde la desaparición del dictador, Libia vive un caos político absoluto, con varios 'gobiernos' disputándose el poder y solo uno reconocido por la comunidad internacional. En esta coyuntura, se abren importantes interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para llevar a cabo su parte en un acuerdo internacional cuando apenas controla la gestión interna.

Según reza el texto del acuerdo, Italia “dará apoyo y financiación a programas de desarrollo para las regiones (libias) afectadas por el fenómeno de la inmigración ilegal”, con inversiones en distintos sectores, desde las infraestructuras a los transportes. Además, se otorgará “soporte técnico y tecnológico” a la Guardia Costera libia y a los departamentos del ministerio de Interior” libio encargados de frenar las salidas. 

Asimismo, está previsto que ambos Gobiernos colaboren para mejorar la asistencia en los centros de acogida para inmigrantes en Libia y que se desarrolle “un sistema de control de las fronteras terrestres en el sur del país (norteafricano)”. De igual modo, no se descartan “esfuerzos” para la deportación de migrantes ya en suelo libio. Y, más aún, se prevé que ambas partes “en un plazo de tres meses” presenten "su visión" para atajar las causas de la inmigración clandestina en su origen. 

200.000 MILLONES PARA ÁFRICA

El nuevo acuerdo, que llega tras casi ocho meses de negociaciones, entrará en vigor de manera inmediata. E incluso ha sido precedido por la creación el miércoles de un fondo de 200.000 millones de euros para África, lo que el Gobierno italiano ha defendido como una maniobra alternativa a otras medidas más agresivas para frenar los flujos. “No construimos un muro en el Mediterráneo, no podríamos hacerlo y tampoco lo haríamos”, ha dicho el ministro de Exteriores, Angelino Alfano.

No obstante, el pacto -que llega después de que Italia se convirtiese hace un mes en el primer país occidental en reabrir embajada en Trípoli-, ya ha sido ampliamente criticado. Por una parte, el Gobierno de Fayez Serraj ha recibido el apoyo de la ONU pero no cuenta con el de muchos dirigentes de los dos Gobiernos que funcionan en Libia. A la inestabilidad, se suman las críticas por los malos tratos a inmigrantes.

“La Unión Europea y sus Estados miembro necesitan un baño de realidad: Libia no es un lugar seguro y de ninguna forma puede considerarse un enfoque humano para la gestión de la migración”, ha lamentado  Arjan Hehenkamp, director general de Médicos Sin Fronteras. “Bloquear a la gente en Libia o devolverlos al país constituye una burla de los llamados valores fundamentales de la UE”, ha añadido.  

Más aún, el plan se presenta antes de la cumbre del fin de semana en Malta, en el que los líderes europeos están llamados a buscar "una respuesta conjunta" sobre el desafío de la inmigración. La ruta del Mediterráneo Central se ha convertido en la principal vía de entrada de los inmigrantes irregulares en Italia, con 181.436 llegadas a territorio europeo en 2016, en su mayoría procedentes de Libia. 

A pesar de las rígidas temperaturas invernales, tan solo en el pasado mes de enero, casi 6.000 inmigrantes salieron en Libia con destino a Italia, de los cuales al menos un centenar fallecieron en el intento. Las operaciones de rescate en el Mediterráneo central están bajo la coordinación de la Guardia costera de Italia y cuenta con la colaboración de varias oenegés y de la agencia de control de fronteras (Frontex)

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