05 abr 2020

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La muerte en Lesbos de tres refugiados en siete días hace saltar las alarmas en Grecia

Informes preliminares apuntan a que al menos dos de las muertes se produjeron por inhalación de monóxido de carbono de las estufas dentro de las tiendas

Javier Triana

Campo de refugiados de Moria, el pasado octubre.

Campo de refugiados de Moria, el pasado octubre. / ALKIS KONSTANTINIDIS / REUTERS

El frío se sigue cobrando víctimas entre los refugiados alojados en campamentos griegos sin las condiciones necesarias para afrontar las bajas temperaturas del invierno. En la última semana, tres hombres han perecido en el centro de detención de Moria, en la isla griega de Lesbos, y al menos dos de ellos presentaban dolencias relacionadas con el frío.

El ministro heleno de Migración, Yiannis Mouzalas, ha pedido “investigar rápidamente las causas de las muertes en Moria y actuar para hacer la situación más manejable”. El mismo Mouzalas aseguró hace varias semanas que los campamentos de refugiados del país estaban preparados para enfrentarse al invierno, aunque pronto se descubrió lo contrario, con la evacuación de al menos un campamento sepultado por la nieve en el Monte Olimpo a principios de año.

Mouzalas ha alegado que la oposición de la población local y el descenso de personal en el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) dificulta la solución del problema.

DECENAS DE REUBICADOS

En las últimas horas, se han reubicado desde Moria hacia el centro de régimen abierto de Kara Tepe (gestionado por la municipalidad de Lesbos, no como Moria, que depende del Gobierno) a decenas de personas pertenecientes a varias familias, a fin de desahogar el centro de detención. "Habíamos hecho este tipo de traslados anteriormente y de manera constante, pero viendo que los responsables de los preparativos para el invierno en Moria no habían terminado su labor, hemos incrementado esos traslados para suplir el vacío", indica a este diario el portavoz del Acnur en Lesbos, Roland Schoenbauer. Esta última mudanza se ha producido tras la muerte de tres refugiados y la hospitalización de urgencia de otro más, aunque está ya fuera de peligro.

Este lunes falleció un joven pakistaní de unos 20 años, mientras que el día 28 pereció un ciudadano sirio de 46 años y, el 24 de enero, un egipcio de 22. En el caso de este último, sus órganos fueron enviados a Atenas para realizar un análisis más detallado que permita determinar las causas de la muerte, según voluntarios que trabajan sobre el terreno.

INTOXICACIÓN POR HUMO

En cuanto al sirio y el pakistaní, las informaciones médicas preliminares apuntan a que las muertes se debieron a una intoxicación por inhalación de monóxido de carbono desprendido por las precarias estufas encendidas dentro de las tiendas en las que se alojaban para calentarse debido al frío del invierno. Según la agencia de noticias estatal ANA-MPA, “se ha solicitado una prueba toxicológica e histológica para examinar la posibilidad de envenenamiento por humo u otros gases”.

“Tres muertes en menos de dos semanas es indignante. Forzar a miles de personas a luchar por sobrevivir a la intemperie sin calefacción ni alojamiento adecuado no es una opción. Es hora de que las autoridades griegas y los líderes europeos dejen de proteger el acuerdo UE-Turquía a costa de las vidas de gente”, aseveró la jefa de misión de Médicos Sin Fronteras en Grecia, Emilie Rouvroy.

DRÁSTICA REDUCCIÓN

Aunque el citado acuerdo ha logrado reducir drásticamente los flujos migratorios entre Turquía y Grecia, estos están lejos de desaparecer. Las últimas cifras aportadas por las autoridades griegas señalan que 30 refugiados más llegaron Lesbos entre el 30 y el 31 de enero (120 en total en todas las islas del Egeo) y que la citada isla acumula 4.905 migrantes en su territorio, muy por encima de la capacidad oficial, cifrada en 3.500.

El país heleno tiene a 62.401 refugiados y migrantes varados dentro de sus fronteras, muchos de ellos esperando desde hace meses a una respuesta a sus solicitudes de asilo. Mientras tanto, más personas llegan a Grecia. Según la Organización Internacional para la Migración, 1.191 refugiados llegaron a Grecia hasta el 29 de enero y 1 de ellos falleció en el cruce del mar Egeo. La cifra total de muertos en el Mediterráneo en lo que va de 2017 es de 253 muertos, la mayoría de ellos ahogados entre Libia e Italia.