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Hollande ha ordenado 40 ejecuciones extrajudiciales en la lucha contra el yihadismo

Una investigación periodística desvela cómo el presidente francés ha avalado las listas de objetivos a eliminar elaboradas por los servicios secretos

Eva Cantón

Francois Hollande.

Francois Hollande. / REUTERS / PHILIPPE WOJAZER

En el contexto de la lucha contra el terrorismo y amparándose en la legítima defensa colectiva, el presidente francés, François Hollande, no ha dudado en autorizar ejecuciones extrajudiciales para “neutralizar” a los yihadistas sospechosos de ser una clara amenaza contra los intereses franceses.

El periodista independiente Vincent Nouzille narra en ‘Errores fatales’, una amplia investigación sobre la lucha antiterrorista francesa de la que ‘Le Monde’ publica este jueves algunos fragmentos, cómo François Hollande ha encarnado desde que llegó al poder en el 2012 una política mucho más marcial que la de sus predecesores en el Elíseo, abandonando incluso el estricto marco de la legalidad.

El mandatario francés ya había confesado el pasado octubre en el polémico libro ‘Un presidente no debería decir esto’ haber ordenado al menos cuatro asesinatos concretos. “El Ejército y la Dirección General de Seguridad Exterior tienen una lista de gente sospechosa de haber sido responsable de secuestros o de actos contra nuestros intereses”, admitía Hollande.

Nouzille señala, no obstante, que el número de ejecuciones se elevaría a unas cuarenta, entre ellas las de ocho yihadistas franceses. “François Hollande ha dado consignas claras al Estado Mayor del Ejército y a la Dirección General de Seguridad Exterior sobre el asunto. Tienen luz verde para matar en el extranjero, incluso de manera clandestina, a los jefes terroristas y otros supuestos enemigos de Francia”, indica el reportero.

PERMISO PARA MATAR

Estas operaciones, clasificadas como confidenciales y conocidas como “homo” (homicidio),  pretenden eliminar a terroristas con nombres y apellidos y no se había vuelto a hablar de ellas desde la guerra de Argelia. Las listas nominales de personas a ejecutar habrían sido sometidas a la aprobación del jefe del Estado.

Los militares los llaman objetivos de alto valor (HVI, por sus siglas en inglés) y pueden ser líderes de la organización terrorista o personas consideradas “enemigos” de Francia. También franceses que han viajado a Siria a hacer la yihad, lo que plantea el espinoso asunto de los yihadistas galos abatidos por los servicios secretos mientras son objeto de un procedimiento judicial en Francia.

Jueces y asociaciones de defensa de derechos civiles critican estos asesinatos, ordenados en la cúpula del poder y justificados por la razón de Estado, porque impide llevar a los yihadistas ante la justicia. “Este permiso para matar se asemeja a frías represalias y a ejecuciones extrajudiciales incluso de forma preventiva”, agrega Nouzille.

Francia combate a los yihadistas en la zona del Sahel y en Irak con el aval legal de los países afectados por la amenaza del autoproclamado Estado Islámico (EI) y las resoluciones de Naciones Unidas.

Sin embargo, este marco legal es difuso en el caso de Siria, porque ni existe una petición expresa del país –en la que se apoya, por ejemplo, la intervención rusa - ni resolución de la ONU autorizando el recurso a la fuerza en un Estado soberano, ni una aplicación del principio de legítima defensa. En la guerra contra el terrorismo, Francia se mueve, como Estados Unidos, en un marco legal con numerosas zonas grises.

EN LÍNEA CON EE.UU.

De la misma forma que Barack Obama ha avalado campañas sin precedentes para eliminar objetivos, básicamente mediante drones, Hollande ha recurrido en reiteradas ocasiones al método de las ejecuciones extrajudiciales en nombre de la legítima defensa.

El presidente norteamericano se apoya en los poderes que el Congreso norteamericano le otorga desde el 11-S para matar a ciudadanos norteamericanos en el extranjero. En el caso del presidente francés, sin embargo, la base legal de este tipo de operaciones es muy débil.

Inicialmente centrados en combatir a los yihadistas en Irak, Hollande amplió en septiembre del 2015 los bombardeos a Siria y, tras los atentados del 13 de noviembre en París, se multiplicaron los ataques contra los feudos del EI. Desde que se unió a la coalición internacional en septiembre del 2014, los ataques del Ejército francés han matado unos 2.500 combatientes del EI del total de 50.000 bajas provocadas por el conjunto de la coalición.

Mali, enero del 2013: operación Serval

Apoyada por Naciones Unidas, Francia lideró la coalición internacional que intervino militarmente en Mali para apoyar al Ejército local en su lucha contra las milicias islamistas que amenazaban con hacerse con el poder. La operación fue un éxito, al lograr vencer a los yihadistas en febrero del 2013. En agosto del 2014, la operación Barkhane toma el relevo de Serval para luchar contra todos los grupos yihadistas en el Sahel. Francia tiene 4.000 militares desplegados en Mali, donde ha sufrido 12 bajas.

Irak, septiembre del 2015: operación Chammal

En coordinación con sus aliados en la región, Francia lanza el 19 de septiembre del 2014 la operación Chammal para apoyar la lucha del Ejército iraquí contra el autoproclamado Estado Islámico. Amparada por la ONU y a petición del Gobierno de Irak, Francia realiza vuelos de reconocimiento y bombardea posiciones yihadistas. Catorce aviones de caza Rafale y 1.200 militares participan en el dispositivo. A partir de septiembre del 2015, François Hollande decide ampliar la operación a territorio sirio.

Libia, febrero del 2016: fuerzas especiales

A pesar de que el entonces ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, había descartado una intervención militar, el diario 'Le Monde' reveló en febrero del 2016 la presencia de fuerzas especiales francesas en suelo libio. Su actividad se centraba en atacar objetivos concretos, no oficiales, de yihadistas del este de Libia, un país desangrado por la guerra civil. La muerte de tres agentes obligó al ministerio de Defensa a admitir la presencia francesa en Libia en julio de ese mismo año.