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EN CLAVE EUROPEA

¿Por qué el 2017 puede ser el año más decisivo en la historia de la UE?

Los 12 meses que se avecinan traen el inició de la negociación para el 'brexit' y elecciones con los ultras en auge en Alemania, Francia y Holanda

Eliseo Oliveras

La primera ministra británica, Theresa May (izquierda) saluda a la cancillera alemana, Angela Merkel.

La primera ministra británica, Theresa May (izquierda) saluda a la cancillera alemana, Angela Merkel. / AFP / JOHN MACDOUGALL

Europa afronta un año decisivo en el 2017, que definirá cómo será la Unión Europea (UE) sin Gran Bretaña y en qué condiciones se producirá la separación británica y durante el cual varios de sus principales estados celebrarán elecciones cruciales. Europa aborda esos retos desde una posición de debilidad socioeconómica y división política, con un crecimiento previsto del 1,6% (inferior al del 2016), una desbordante desigualdad social y precariedad laboral y la multiplicación de fracturas entre sus estados (ricos-pobres, norte-sur, este-oeste y con o sin facilidades para eludir los impuestos).

La UE se encuentra además asediada por incertidumbres exteriores, en especial el comportamiento de su principal aliado una vez Donald Trump asuma la presidencia norteamericana, la actitud más combativa de la vecina Rusia en defensa de sus intereses geoestratégicos y la inestabilidad generada por los conflictos sin resolver en su periferia (UcraniaSiriaIrakPalestina, Yemen, Libia y el terrorismo islámico en el Sahel).

Las negociaciones para la salida de Gran Bretaña de la UE deberían iniciarse en abril, una vez que Londres active el proceso invocando el artículo 50 del Tratado europeo a finales de marzo. Esta negociación, que se augura áspera y tensa, debería simultanearse con una refundación consensuada de la UE a Veintisiete para responder al profundo malestar ciudadano, que se expresa de forma contundente en cada votación y referéndum. Las elecciones en Holanda, Francia, Alemania y los previsibles comicios anticipados en Italia y Austria pondrán a prueba el desgaste de los partidos conservadores y socialdemócratas con sus idénticas políticas económicas y el poder de atracción del discurso antiestablishment de la extrema derecha y los populistas, en un momento en que la UE ya está dejando consolidar en su interior regímenes autoritarios (Hungría y Polonia).

SIN SOLUCIÓN COMÚN AL RETO DE LOS REFUGIADOS

La falta de una solución común europea al reto de los refugiados e inmigrantes, sumado al fracaso en la integración de la inmigración, el recorte de los fondos para los barrios periféricos y el desarrollo de enclaves islamistas hostiles a los valores europeos, contribuye a que el discurso antiinmigrantes de la extrema derecha sea escuchado por los ciudadanos que se sienten abandonados a su suerte. Los reiterados errores de los servicios de seguridad que han evidenciado los sucesivos atentados terroristas, incluido el de Berlín, debilitan también a los partidos gobernantes.

En Holanda, los sondeos colocan al ultraderechista Partido por la Libertad (PVV) de Geert Wilders por delante del Partido Liberal (VVD) del primer ministro Mark Rutte de cara a las elecciones de marzo. En Francia, con la izquierda dividida y un Partido Socialista desacreditado, los sondeos sitúan a la líder del ultra Frente Nacional, Marine Le Pen, en la segunda vuelta de los comicios presidenciales en mayo, compitiendo con el conservador François Filloncuyo extremo programa económico neoliberal puede dejarle sin el voto de los socialdemócratas. En Alemania, el ultraderechista y antiestablishment Alternativa para Alemania (AfD), que está robando votos a los democristianos de Angela Merkel y a los socialdemócratas de Sigmar Gabriel, entrará con fuerza en el Bundestag en las elecciones de septiembre. Y en Austria, los socialdemócratas debaten sobre si gobernar en coalición con el ultra Partido de la Libertad (FPÖ), como ya hicieron los democristianos (2000-2005). La ultraderecha también forma parte de los gobiernos finlandés y eslovaco y el danés depende de sus votos.

Inicialmente, el 2017 iba a conmemorar el éxito de la integración europea con el 60 aniversario de la firma del Tratado de Roma. En su lugar, marcará el inicio de la primera salida de un estado miembro, mientras las promesas de los líderes europeos de una nueva UE más sensible a las quejas de los ciudadanos siguen sin concretarse. El 54% de los europeos considera que su voz no cuenta en la UE y sólo el 36% dice confiar en la UE, indicaba en noviembre el eurobarómetro.

POCA DISPOSICIÓN A IMITAR A LOS BRITÁNICOS

No obstante, la constatación de los riesgos del Brexit para los británicos y de la fragilidad de un país individual en un mundo globalizado, ha enfriado la disposición a imitar a los británicos, ha revelado esta semana un sondeo de WIN/Gallup. Más del 60% de la población de Francia, Italia, Alemania y España se declaran favorables a permanecer dentro de la UE. Pero el descontento ciudadano es inmenso: el 82% de los franceses, el 79% de los italianos, el 65% de los españoles y el 62% de los alemanes consideran que sus gobiernos van en la mala dirección, subraya el sondeo. ¿Alguien les escucha?

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