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Merkel agilizará las deportaciones de inmigrantes

La cancillera abre la puerta a nuevas medidas políticas para evitar que se repitan los errores que permitieron el atentado en Berlín

Amri no pudo ser expulsado a Túnez tras denegársele el asilo en verano por falta de un pasaporte válido

Carles Planas Bou

Angela Merkel.

Angela Merkel. / EFE / MICHAEL KAPPELER

La política alemana empieza a notar los ecos del atentado terrorista de Berlín que el pasado lunes dejó 12 muertos y 48 heridos. Escasas horas después que la policía italiana haya confirmado la muerte de Anis Amri, el tunecino de 24 años sospechoso de haber perpetrado el ataque embistiendo con un camión el mercado navideño de Breitscheidplatz, la cancillera Angela Merkel ha anunciado que acelerará las deportaciones de inmigrantes para que no se vuelvan a producir errores como los que permitieron la tragedia.

En una comparecencia en la que se ha mostrado “aliviada” por el desenlace de la persecución de Amri, la líder alemana ha asegurado que ha hablado con el presidente tunecino, Beji Caid Esebsi, para que a partir de ahora se agilicen las deportaciones a este país, considerado seguro –y por lo tanto no procede conceder asilo político a sus ciudadanos– bajo los estándares de asilo alemán. La reacción llega después de que se diese a conocer que Amri había sido detenido por la policía el pasado verano pero que problemas burocráticos impidieron su deportación. El sospechoso era considerado “peligroso” por sus “vínculos con Estado Islámico”, pero aun así el hecho de que no tuviese un pasaporte válido paralizó la operación. Los papeles de Amri llegaron a Alemania al día siguiente del atentado.

Aunque no quiso especificar detalles, Merkel ha dejado la puerta abierta a la aplicación de nuevas medidas y cambios en sus políticas para evitar que se repita una tragedia como la que vivió Berlín el lunes por la noche. “Vamos a analizar si hay la necesidad de modificar medidas y aplicaremos esas modificaciones con rapidez”, ha asegurado.

GIRO A LA DERECHA ANTE LAS CRÍTICAS

Este gesto de Merkel, forzado por el atentado y por la proximidad de las elecciones legislativas de septiembre del año que viene, en las que se juega su cuarto mandato consecutivo, responde a la presión y las duras críticas a las que ha sido sometida. Desde el lunes, la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU), sus aliados conservadores del sur, ha intensificado su constante petición de endurecer las políticas migratorias y de seguridad. Horst Seehofer, líder de la facción más dura, ha exigido infructuosamente en los últimos meses limitar la cifra de refugiados acogidos por el país y ahora se piden medidas como ampliar el tiempo de detención de los sujetos que deben ser deportados.

A la derecha de la derecha, la formación xenófoba Alternativa por Alemania (AfD) ha sido mucho más contundente utilizando el atentado para empezar su campaña electoral. Así, sus acusaciones han ido desde pedir la implantación de controles fronterizos, lo que vulneraría el principio de libre circulación de la Unión Europea, a asegurar que las víctimas del ataque son "los muertos de Merkel”. El avance por el flanco de los populistas, que amenaza su hasta hace poco intocable posición política, ya llevó a la cancillera a endurecer su posición y a asegurar, el pasado 4 de diciembre, que debe prohibirse el velo integral “allí donde sea legal” hacerlo.

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