29 may 2020

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La última oportunidad para destronar a Trump

El lunes votan los electores del Colegio Electoral y algunos se estarían planteando elegir a otro candidato tras recibir numerosas presiones, incluso amenazas

Ricardo Mir de Francia

Donald Trump, en un mitin, el martes 13 de diceimbre de 2016, en West Allis (Wisconsin).

Donald Trump, en un mitin, el martes 13 de diceimbre de 2016, en West Allis (Wisconsin). / EFE / TANNEN MAURY

Ha pasado más de un mes desde que Donald Trump ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos, pero técnicamente el resultado no es todavía definitivo. Este lunes se reúnen los 'electores' de cada estado para emitir el voto final que, en principio, debe reflejar el resultado que se produjo en sus estados, pero desde hace algunas semanas se están viendo sometidos a toda clase de presiones para que cambien su voto. Según publica la prensa estadounidense, los electores han recibido miles de correos electrónicos, llamadas y en ocasiones amenazas para que se decanten por un candidato distinto al magnate republicano. La posibilidad de que el resultado cambie es muy remota, pero existe.

EE UU tiene un sistema electoral indirecto, de modo que los votantes no eligen directamente al candidato sino a unos electores llamados a votar después por el candidato que más votos obtuvo en su estado. Tras el recuento del 8 de noviembre, Trump sacó 2.8 millones de votos totales menos que Hillary Clinton, pero ganó con cierta holgura en el Colegio Electoral, el número de electores que se asignan a cada estado. Obtuvo 306 votos electorales frente a los 232 de Clinton, más que suficientes para superar los 270 donde está fijada la mayoría. Pero si 37 electores republicanos y demócratas decidieran el lunes apostar por otro candidato distinto al que ganó en sus estados, Trump no alcanzaría la mayoría.

Tradicionalmente la votación de este lunes no es más que un trámite, pero esta vez, la victoria de Trump ha generado tales pasiones encontradas que algunos de sus detractores quieren apurar hasta el último vericueto legal para prevenir que llegue a la Casa Blanca. La maniobra está siendo impulsada por los llamados Electores Hamilton, dos electores demócratas del oeste de EE UU. Ese nombre hace referencia a Alexander Hamilton, uno de los padres fundadores del país, quien dijo en su día que el Colegio Electoral existe para asegurarse de que “la presidencia nunca recaerá en un hombre en que no cumple de forma eminente con las cualificaciones necesarias”.

PROMOTORES DE LA REVUELTA

Y eso es lo que piensan los promotores de esta revuelta, la última de una larga lista que ha tratado de apartar a Trump del poder, muchas de ellas lanzadas desde las filas republicanas. “Con que 37 electores republicanos cambien su voto, Trump no logrará los 270 votos electorales que necesita para ser presidente”, le dijo a Bloomberg, Bret Chiafalo, uno de los organizadores de esta coalición rebelde. “35 patriotas pueden salvar a este país”. A los argumentos iniciales de que el neoyorkino no estaría cualificado por las cosas ofensivas que ha dicho sobre las mujeres o los inmigrantes, se han añadido otros, como unos conflictos de interés que podrían ser inconstitucionales, y las conclusiones de las agencias de espionaje, que acusan a Rusia de haber interferido en las elecciones para beneficiar a Trump.

Hasta ahora solo un elector republicano ha dicho que no votará a Trump, según Associated Press, que ha entrevistado a 330 de los 538 electores que se reunirán el lunes en los parlamentos de sus respectivos estados para votar. La agencia añadía que entre los electores del partido “no parece haber un ánimo de insurrección”. Pero otras voces cercanas a la campaña para frenar a Trump, insisten en que la posibilidad es pequeña pero real. Así lo ha dicho Lawrence Lessig, un profesor de Derecho de Harvard. “Al menos 20 republicanos” se estarían “planteando seriamente” votar a otro candidato.

INTERFERENCIA RUSA

Algunos estados obligan por ley a que los electores elijan al candidato más votado, y en otros, los electores se comprometen informalmente hacerlo, pero nunca se ha perseguido a nadie judicialmente por cambiar su sufragio. Estas, de todas formas, no han sido unas elecciones normales. Una treintena de electores han llegado a pedir a la CIA que les haga un ‘briefing’ sobre la interferencia rusa para sacar sus propias conclusiones y decidir si pudo haber alterado el resultado. (La agencia se ha negado). Otros han recibido un bombardeo de presiones para que no voten a Trump. Un elector de Tejas dice haber recibido 200.000 correos electrónicos pidiéndole que cambie de parecer. “Nunca pensé que podrían acosar a la gente de esta forma”, le ha dicho Jim Rhoades a ‘Politico’.

El resultado de la votación en el Colegio Electoral no se conocerá hasta el 6 de enero, cuando las dos cámaras del Congreso se reúnan en Washington para anunciar al vencedor. Si 37 republicanos votaran a Clinton, la demócrata sería presidenta. Si en su lugar, le dieran el voto a otros republicanos, la decisión pasaría a la cámara baja. Las probabilidades en ambos escenarios son casi nulas. Y a Trump no le quedan más obstáculos que superar porque el recuento que organizó la candidata del Partido Verde en tres estados no ha llevado a ningún sitio. En uno de ellos, el republicano sacó 131 votos más de los anunciados inicialmente; en otro, un juez impidió que el recuento se produjera.