Ir a contenido

ENTREVISTA

Nareen Shammo: "El Estado Islámico mantiene secuestradas a más de 4.000 yazidís"

La periodista y activista yazidí, amenazada de muerte por los yihadistas, implora la intervención internacional para proteger a las minorías religiosas de Irak

Martí Benach

Nareen Shammo, en la sede de Amnistía Internacional, durante una visita reciente a Barcelona.

Nareen Shammo, en la sede de Amnistía Internacional, durante una visita reciente a Barcelona. / JORDI COTRINA

Nareen Shammo (Bahzani, Irak, 1986), periodista y activista yazidí, se dedica desde el 2014 a denunciar el genocidio yazidí y rescatar a niñas y mujeres secuestradas por el Estado Islámico (EI). Ha colaborado con el grupo de trabajo de Minorías de la ONU, y participó en el documental ‘Slaves of the Caliphate’, producido por la BBC. Vive refugiada en Alemania tras ser amenazada de muerte por los yihadistas.

-¿Cuándo decidió huir a Europa?
 -Abandoné Irak en marzo del 2015. Recibí amenazas del EI, pero también de políticos kurdos que intentaban silenciar mi trabajo sobre lo que sucedió el 3 de agosto del 2014, cuando más 10.000 peshmergas kurdos se retiraron de Sinjar y dejaron de combatir al EI. Habían prometido proteger a los yazidís y les abandonaron. Los yihadistas mataron allí más de 5.000 yazidís y empezaron los secuestros masivos…

-¿Por qué el EI se ha cebado en Irak en la minoría yadizí? 
-Nos consideran infieles y adoradores del diablo, pero no es la primera vez en la historia que nos atacan. Lo han hecho en otras 73 ocasiones. Supongo que en el futuro habrá otro grupo radical musulmán con otro nombre que también nos atacará. Nuestra historia se remonta a 6.000 años atrás, y siempre convivimos sin miedo con otros grupos hasta que llegó el islam. Los más radicales dicen que somos infieles, pero están totalmente equivocados: creemos en Dios, en la naturaleza y en la no violencia.

"Los secuestros empezaron el 3 de agosto del 2014, cuando los peshmergas kurdos se retiraron de Sinjar"

-¿Cuántas mujeres y niños yazidís siguen en cautividad? -Más de 4.000. No es que lo piense, estoy segura de ello. Al principio todas las fuentes oficiales (iraquís, kurdas y yazidís) creían que eran 3.000, pero yo documenté más de 6.000 casos, y dije que había más de 7.000. Sé por mi experiencia y mis contactos con personas que estuvieron o que están todavía cautivas que hoy en día superan los 4.000.

-¿Qué atrocidades están sufriendo? 
-A los niños les lavan el cerebro y les preparan para ser yihadistas y bombas humanas, y a las mujeres, las usan como esclavas sexuales. Al principio solo utilizaban a las jóvenes y vírgenes; ahora, las utilizan a todas. Las venden y las compran, hacen negocio con ellas. Las torturan y las violan. Les quitan los bebés de uno o dos años y los dan a familias musulmanas…

-¿Existe algún plan iraquí o kurdo para rescatarlos? 
-En febrero del 2015, me reuní en Bagdad con el presidente Fuad Masum y altos funcionarios de Exteriores. Se lo preguntamos directamente, y nos dijeron que no. Lo tienen para luchar contra el EI y controlar el territorio, pero no para los yizadís. En la operación para recuperar Mosul no han hallado ni un solo yazidí muerto. ¿Qué significa esto? ¿Dónde están todas las mujeres y niños raptados? Les han dado tiempo para llevárselos a Siria.

"A los niños les lavan el cerebro y los utilizan como bombas humanas; a las mujeres, como esclavas sexuales"

-Usted se ha abocado por completo a esta labor. ¿Cómo trabaja?
 -Lo hize en los primeros ocho meses. Rescaté a algunas mujeres, pero no estaba sola, hay muchos activistas yazidís trabajando sobre el terreno. Con su ayuda ayer mismo cuatro niños y dos mujeres yazidís escaparon en Siria. Pero prefiero no entrar en detalles, es peligroso para ellos, y queremos que estén seguros.

-¿A cuántas personas ha logrado liberar? -Trabajamos conjuntamente con una red de activistas. Ninguna mujer ha sido rescatada hasta hoy por acciones militares. Todas se han liberado ellas mismas. Han escapado con ayuda y planificación para traerlas a una zona segura. Hasta ahora han sido liberadas más de 2.700 mujeres y niños.

-¿Ha podido entablar negociaciones en algún caso? -No, nunca, la huida es la única opción. Es imposible negociar con el EI. Los secuestros de yazidís tienen por finalidad convertirlos al islam, y a las mujeres, en esclavas sexuales para atraer a más combatientes. Las ofrecen como regalo y como premio. Ahora las usan más como negocio, sin importarles a quién las venden. Lo hacen con jóvenes y mujeres enfermas, cuando no las pueden explotar más...

"Ninguna cautiva ha sido liberada con acciones militares. Siempre han huido con la ayuda de activistas"

-¿Qué les explicaron tras escapar? ¿Cómo han podido sobrevivir a este infierno? -Antes de que pudieran huir ya lo sabía todo de ellas, o de la mayoría. Ya estábamos en contacto. Pero hay detalles de atrocidades que nunca imaginé y que me dejaron conmocionada. Una mujer de 28 años me contó haber visto cortar en pedazos a un niño muerto y obligar a su madre yazidí a cocinarlo frente a otras mujeres con hijos. Otras sufrieron el encierro de sus hijos de 2 o 3 años en celdas subterráneas, sin luz solar, durante 5 o 6 meses. Nunca pensé que podrían enseñar a niños a despedazar cuerpos. Es increíble e inaceptable.

-¿Cómo viven ahora estas mujeres? -Todas las que lograron huir están en campos de refugiados. Son mujeres desplazadas, solas o con familia. Algunas fueron violadas y vendidas, otras vieron morir a su padre, a su madre o a sus hermanos. Necesitan atención médica y psicológica, un lugar especial, y en cambio malviven en tiendas precarias. Hay quien cuida de ellas, pero no reciben ningún apoyo.

-Cerca de 450.000 yazidís se establecieron en campamentos en Dahuk, en el Kurdistán iraquí. No parecen una minoría. -En Irak había cerca de 600.000 yazidís, el 90% de ellos desplazados. Algunos intentaron regresar a su hogar, otros se marcharon: 5.000 viven  en Siria, también en campamentos; 11.000 huyeron a Turquía, 2.000 están en Grecia... Ahora mismo, en Irak hay 360.000 yazidís, repartidos por 15 campos, especialmente en la provincia de Dahuk.

-¿La prevista 'liberación' de Mosul será positiva para los yazidís? -Lo será para todos los iraquís que luchan contra el EI, pero para los yazidís no cambia nada. Aún esperamos que liberen a la gente secuestrada. Tres semanas después, no han encontrado a nadie. Mi ciudad, Bahzani, también ha sido liberada, y allí todo está destruido: casas, templos, tumbas, incluso la de mis padres...

-¿Cuál ha sido la actuación de la ONU en la cuestión yazidí? -La ONU envió un equipo para investigar los crímenes del EI en Irak, y en su último informe calificó de genocidio la persecución contra los yazidís. Pero no ha hecho nada más, y nada ha cambiado. No están haciendo nada por los yazidís. Somos una pequeña comunidad abocada a la muerte en Oriente Próximo.

-¿Esperaba que mandaran alguna fuerza militar especial para intervenir? -Lo estamos pidiendo, pero no hemos obtenido respuesta. Ahora es responsabilidad de la comunidad internacional y de muchos países presionar y proteger a los yazidís y otras minorías, como los cristianos y los shabaks, en Nínive, estableciendo una zona de seguridad. Y más teniendo en cuenta que muchos combatientes del EI provienen de países no solo árabes o musulmanes, sino también europeos.

-¿Algún día se hará justicia por estos crímenes? -Eso espero. Todos los activistas yazidís y de otras minorías de Irak luchamos por ello. Pedimos justicia y no nos detendremos hasta llevar a estos criminales a juicio. Lo necesitamos. Sin justicia, no habrá paz ni seguridad.