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VUELCO EN EE UU

Trump nombra secretario de Estado a un amigo de Putin

El multimillonario ejecutivo de la mayor petrolera del mundo pasa a dirigir la diplomacia estadounidense

Ricardo Mir de Francia

El nuevo secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, en el 2012, en Tuapse (Rusia).

El nuevo secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, en el 2012, en Tuapse (Rusia). / EFE / MIKHAIL KLIMENTYEV

El consejero delegado de la mayor petrolera privada del mundo será el próximo secretario de Estado de Estados Unidos. Donald Trump ha anunciado esta mañana la nominación de Rex Tillerson, el más alto ejecutivo de Exxon Mobil, una empresa que si fuera un país estaría entre los 25 más ricos del mundo. Tillerson tiene una larga experiencia como negociador con gobiernos de toda ralea, así como una estrecha relación personal con Vladimir Putin, quien le concedió en 2013 una distinción al mérito civil. Exxon reconoció bajo su liderazgo los riesgos que implica el cambio climático, pero durante décadas ocultó sus propias averiguaciones y se dedicó a propagar desinformación al respecto.

Tillerson se ha impuesto a otros nombres que sonaban para el cargo, como el excandidato republicano a la presidencia, Mitt Romney; el exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani; o el e jefe de la CIA, David Petraeus. “Rex sabe cómo gestionar una empresa global, lo que es clave para dirigir con éxito el Departamento de Estado, y sus relaciones con líderes de todo el mundo no pueden envidiar a las de nadie”, ha dicho Trump en un comunicado. Su confirmación en el Senado podría ser, sin embargo, complicada, debido a la estrecha relación que mantiene con Moscú. Los servicios de inteligencia estadounidenses han acusado al Kremlin de interferir en las pasadas elecciones para favorecer la candidatura del magnate. Bastarían tres votos republicanos en su contra, unidos a la oposición demócrata en bloque, para descarrilar su designación.

Tillerson ha pasado 41 de sus 65 años de vida trabajando para Exxon, donde empezó como ingeniero para acabar liderando la compañía desde el 2006. Bajo su mandato, Exxon ha hecho negocios en algunos de los países más corruptos y represivos del planeta, desde Chad a Guinea Ecuatorial, Arabia Saudí, Venezuela o Angola. Pero ha sido el trabajo de Tillerson en Rusia, según el 'Wall Street Journal', el que ha marcado su carrera. Desde finales de los noventa, el tejano ha pilotado la expansión en la antigua Unión Soviética, cerrando acuerdos de prospección en diversas regiones, desde el Pacífico Norte, al Mar Negro o el Ártico. Algunos de esos proyectos quedaron paralizados después de que Washington impusiera sanciones a Rusia en 2014 como represalia por la anexión de Crimea.

Contrario a las sanciones

Tillerson se ha opuesto públicamente a esas sanciones. “Siempre animamos a la gente que toma esas decisiones a que consideren a quién se está realmente perjudicando, su extenso daño colateral”, dijo en la reunión anual con la compañía en 2014. En un Washington cada vez más beligerante con Rusia, tanto su postura frente a las sanciones como su amistad con Putin, están llamadas a generar como mínimo incomodidad. “Tengo una relación muy estrecha con Putin", dijo en febrero. No estoy de acuerdo con todo lo que hace, como tampoco con lo que hacen otros líderes, pero entiende que soy un hombre de negocios”,

Trump vendió durante la campaña una política exterior que priorice siempre los intereses estadounidenses y extraiga réditos económicos de la relación con otros países. En realidad, no es muy distinto a lo que han perseguido otros gobiernos, a pesar de que la retórica nuble a veces las intenciones. Esta designación anticipa una diplomacia del dólar, ‘realpolitik’ en vena, sin espacio para los sentimentalismos ni los discursos moralizantes. Porque puede que Barack Obama critique al dictador egipcio, los abusos de los derechos humanos en Arabia Saudí o algunas tropelías israelís, pero al final les vende armas a todos ellos.

El hombre elegido para ser el rostro de EE UU en el mundo es también multimillonario, un perfil omnipresente en el futuro gabinete de Trump, que ha armado un gobierno de plutócratas cuando más se acentúa la desigualdad en el mundo. Tillerson tendrá que deshacerse de sus activos o ponerlos en un ‘fondo ciego’ si no quiere incurrir en un sinfín de conflictos de interés. Este año declaró ser dueño de 218 millones de dólares en acciones de Exxon y tiene además un fondo de pensiones de 70 millones. Sus planes, hasta que le llamó Trump, pasaban por retirarse este mismo año. 

Exxon está siendo investigada por la fiscalía de Nueva York por ocultar durante décadas sus propias conclusiones sobre el efecto humano en el cambio climático y engañar de por medio a sus propios accionistas. Durante mucho tiempo, la compañía financió a los negacionistas del calentamiento global aunque bajo el liderazgo de Tillerson se distanció aparentemente de ellos. El tejano reconoce el impacto humano en el clima y en 2009 llegó a proponer una tasa para las emisiones de carbono. 

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