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ELECCIONES PRESIDENCIALES EN AUSTRIA

Ulrike Lunacek: "El giro a la derecha de los partidos tradicionales ha legitimado a los populistas"

La vicepresidenta del Parlamento Europeo, miembro de Los Verdes austriacos, alerta de la estrategia xenófoba del FPÖ para captar votos y de la preocupación de Bruselas

Carles Planas Bou

La vicepresidenta del Parlamento Europeo Ulrike Lunacek hace campaña para Los Verdes en el mercado de Karmelitermarkt (Viena).

La vicepresidenta del Parlamento Europeo Ulrike Lunacek hace campaña para Los Verdes en el mercado de Karmelitermarkt (Viena). / CARLES PLANAS BOU

El barrio vienés de Leopoldstadt se despierta con el rumor del mercadillo de Karmelitermarkt. A pesar del frío invernal, el sol y el brillante azul del cielo hacen más agradable el último día de campaña electoral antes de que Austria decida quién será su próximo presidente.

Entre puestos de comida ecológica y ropa artesanal, Los Verdes (Die Grünen) apuran las últimas horas para convencer al electorado de este céntrico distrito de que voten por el candidato independiente Alexander Van der Bellen, que concurre con los ecologistas frente al populista y xenófobo Norbert Hofer, del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ). En medio del gentío, Ulrike Lunacekvicepresidenta del Parlamento Europeo, ha venido de Bruselas para charlar con los visitantes y comerciantes del popular mercado.

Estas elecciones presidenciales están mostrando dos caras opuestas de Austria.

Desde 1945 el vencedor de las presidenciales era socialdemócrata o conservador. Se ha llegado a esta situación de polarización porque los dos partidos mayoritarios no han sabido proponer candidatos de consenso. Nadie se lo esperaba, pero ahora es entre Los Verdes y el FPÖ.

El domingo el FPÖ puede llegar al poder. ¿Cómo se entiende que su discurso racista y nacionalista tenga tanta aceptación en Austria?

El partido nació tras la segunda guerra mundial, fundado por nazis. Siempre fue un partido minoritario, pero en los 70 apoyó un gobierno de los socialdemócratas y a cambio se hizo una ley electoral que le permitió entrar en el juego democrático. Con el liderazgo de Georg Haider, a partir de1986, se diseñó un nuevo camino populista de derechas.

Y con su carisma redirigió el partido hacia posiciones más ultras y consiguió normalizar su discurso en contra de los extranjeros...

Haider era una personalidad que venía de la ultraderecha y trivializó el nazismo, pero supo ver muy bien cuál era el espacio político a ocupar y su estrategia fue muy inteligente. Fomentó el discurso étnico, atacando primero a los inmigrantes eslovenos.

Ahora, el FPÖ intenta captar el voto de inmigrantes conservadores cristianos, como serbios y polacos, para centrar el debate en contra del Islam...

En 1965 llegaron las primeras olas de obreros turcos y balcánicos. En los 90 Haider fomentó el odio a los extranjeros del sur, de países más pobres, pero no contra los alemanes. El FPÖ ha sabido ir adaptando su discurso. En un principio era abiertamente antisemita, después pasó a atacar a todos los extranjeros y ahora se sirve de esos inmigrantes de segunda generación para afrontar la supuesta batalla cultural contra los musulmanes. No es que quieran a los serbios, pero lo ocultan para así utilizarlos electoralmente gracias a su compartida visión negativa del islam. Y también hay inmigrantes que apoyan al FPÖ porque no quieren que llegue más gente que pueda poner en riesgo sus trabajos y sus beneficios sociales.

¿Está Austria girando a la derecha? Porque ante el auge de los populistas, se acusa a los partidos tradicionales, socialdemócratas y democristianos, de claudicar frente a su retórica para recuperar los votos perdidos en lugar de mantener su posición.

Absolutamente. Los dos partidos han hecho un giro a la derecha y esto está provocando crisis internas entre quienes piden negociar con el FPÖ y quienes no quieren ceder a sus convicciones. No se dan cuenta de que utilizando la misma retórica de los populistas los hacen más fuertes en lugar de debilitarlos. El elector votará antes el discurso original que el copiado.

Usted trabaja en Bruselas. ¿Cómo se ve desde los pasillos de las instituciones europeas el auge del populismo y la posible llegada al poder del FPÖ? 

Hay mucha preocupación en todos los partidos. A pesar de que el presidente austriaco no tenga muchos poderes, una victoria de Hofer cambiaría la atmósfera, ya que sería la primera gran conquista de la ultraderecha. Aun así, confío en que vencerá Van der Bellen.

¿No cree que la Unión Europea ha hecho poca autocrítica y ha menospreciado el votante de esas formaciones?

Es cierto. Se han sumado la crisis de la deuda y la crisis de los refugiados, que es básicamente de falta de solidaridad. Hay que entender que es un voto de protesta y la ciudadanía aún se siente atraída por la imagen de un poder masculino fuerte que les cuide. Pero no se trata solo de gente pobre, poco educada y de las zonas rurales; el FPÖ nace como un movimiento de académicos y hay clase alta que los apoya.

El FPÖ también ha hablado de una amenaza a la familia tradicional. Como copresidenta del grupo sobre los derechos de la comunidad LGBT en Europa, ¿cree que con los populistas habrá una regresión en los avances?

Hofer es abiertamente contrario a los homosexuales. Menos Geert Wilders en Holanda, todos los grupos populistas de derechas hablan de una amenaza a los valores de la familia y de que mejor que las mujeres vuelvan a las tareas del hogar¿ Hay que tener respuestas más libres en estos temas. Yo misma soy lesbiana, fui la primera política europea en hacerlo público, hace 21 años, y creo que es un tema en el que necesitamos dar la cara para normalizar los derechos de la comunidad LGBT.

Tanto el FPÖ como Los Verdes comparten la idea de no ser partidos políticos tradicionales.

Sí. El FPÖ se ha servido de la crítica al 'establishment' y ha puesto a Los Verdes en el mismo saco, pero en el fondo llevan más años que nosotros formando parte de la estructura política de Austria.

La economía, muy utilizada en el discurso del miedo del FPÖ, también es una preocupación compartida.

Muchos de sus votantes se sienten inseguros, creen que les pueden quitar el trabajo o que el sistema de pensiones se hunde. No es que sean nazis, eso es una simplificación. Hemos vivido muchos años de globalización y de políticas neoliberales que han reducido la seguridad social de los europeos. Austria sigue siendo uno de los países más prósperos del continente, pero la gente está cansada de unos políticos que prometen mucho y no hacen nada.