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ELECCIONES PRESIDENCIALES EN AUSTRIA

La Viena del miedo

La desazón por la economía y el discurso antiislámico aúpan a los populistas en los barrios obreros de la capital austriaca

Carles Planas Bou

Hofer posa tras un mitin en Viena.

Hofer posa tras un mitin en Viena. / EFE / CHRISTIAN BRUNA

Este domingo Austria se juega en las elecciones presidenciales un cambio de rumbo que puede certificar el giro del país hacia la extrema derecha más nacionalista. Tras la anulación de las elecciones del 22 de mayo que dieron la victoria al candidato ecologista Alexander Van der Bellen por irregularidades en el recuento de votos, ahora el populista Norbert Hofer espera arrebatarle ese hito y llevar al xenófobo y euroescéptico Partido por la Libertad de Austria (FPÖ) a la primera gran victoria electoral de la ultraderecha en Occidente desde el final de la segunda guerra mundial.

A pesar de que estos comicios tienen un peso principalmente simbólico, la victoria de Hofer confirmaría el viraje nacionalista del país que ya se evidenció en las elecciones municipales del pasado año en Viena y que ha aupado al FPÖ a ser la fuerza política más popular. La capital, gobernada por socialdemócratas desde la caída nazi en 1945, vio como a pesar de que estos volvieron a ganar con el 39% de los votos, los populistas de Heinz-Christian Strache recortaron distancias y se impulsaron hasta el 31%, los mejores resultados de su historia. En el mapa electoral vienés, el azul del FPÖ se hizo particularmente fuerte en el sur y en el este de la ciudad.

BARRIO OBRERO E INMIGRANTE

A diferencia de Simmeringel barrio periférico e industrial donde el FPÖ venció en las municipales de Viena, Favoriten despliega un aspecto navideño más comercial y turístico. Situado al lado de la estación central de trenes, este distrito habitado mayoritariamente por clase media-baja es el más poblado de Viena, con 189.713 residentes, y en el que viven más extranjeros, el 45,1% del total. Ambos factores se comprueban a pie de calle. Lejos de la Viena imperial, las luces de colores y los puestos de vino caliente se entremezclan con los restaurantes de falafel y se escucha hablar más árabe que alemán. Eso no evitó que los xenófobos se quedasen a tan solo 2,5 puntos de arrebatar el poder a los socialdemócratas.

Agotados tras 350 días de campaña electoral, la propaganda es mínima. Cerca de la zona comercial, solo un estante del FPÖ apura las últimas horas antes de los comicios. “Votaré a Hofer porqué se preocupa por los ciudadanos, ama a la gente y ama a su país”, asegura Bruno, voluntario de 56 años. Aun así, los populistas han reiterado que primero irán los austríacos. “Es lógico, primero pienso en mi familia, luego ya podré ayudar a los demás”, asegura este hombre de aspecto bonachón.

VOTO OCULTO A LOS POPULISTAS

Más allá de la organización del partido, es difícil encontrar gente que confiese su voto por Hofer, y muchos prefieren no hablar. “No quieren admitir su voto porque saben que hay algo incorrecto en ello. Yo votaré a Van der Bellen porqué no quiero a unos nazis en el poder”, asegura Radovan, vecino de 42 años que acude al centro comercial a comprar regalos de Navidad. Así como ha pasado con el 'brexit' y la victoria de Donald Trump, el votante populista es más silencioso y difícil de calcular, ya sea porque se trata de un voto nuevo de protesta, tránsfuga de otros partidos o porque no muestra su posición. “En Austria se vive mucho la condescendencia de las clases altas con los menos educados. El FPÖ les ha ofrecido una herramienta democrática para ser representados y demostrar que aún tienen fuerza”, apunta el economista Robert Braun.

A pesar de que el discurso xenófobo ha capitalizado la atención mediática, el FPÖ ha conectado con los más débiles explotando el miedo económico. Eso ha hecho que paradójicamente inmigrantes de segunda generación como serbios y polacos, de perfil nacionalista, cristiano y conservador, opten por Hofer. “No creo que haya un problema económico, sino que se difunde el pánico como si el mundo estuviese en llamas, se criminaliza a los refugiados y así Hofer puede venderse como el macho que protegerá Austria”, cuenta Peter, voluntario de la campaña verde de 31 años. El FPÖ es el partido favorito para las elecciones legislativas del año que viene, pero en las presidenciales de este domingo el resultado será más ajustado. Las urnas dirán lo que se ha escondido en la calle.