18 sep 2020

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El último comandante

Fidel Castro muere a los 90 años convertido en una controvertida figura tras dirigir Cuba durante seis décadas

HUGO LUIS SÁNCHEZ / LA HABANA

Muere Fidel Castro, un enamorado del poder. / AGENCIAS / SERGIO LAINZ

Muere Fidel Castro, un enamorado del poder.
Raúl Castro anuncia la muerte de su hermano Fidel Castro en televisión.
El último comandante

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Si a Fidel Castro se le hubiera presentado la oportunidad de conversar unos breves instantes con Dios, seguro que convencía al Señor de que aceptara al diablo en el paraíso. Este es el carismático hombre, cautivador como pocos, maestro en las tribunas fueran donde fueran, el comandante en jefe, el líder eterno de la Revolución cubana, que falleció la noche del viernes a los 90 años y el mismo día - el 25 de noviembre- que hace 60 años atrás, en 1956, saliera de Tuxpan, México, a bordo del yate Granma con 82 expedicionarios para enfrentar desde las lomas de la Sierra Maestra a Fulgencio Batista.

Su personalidad no daba lugar a medias tintas; es decir, o se le amaba hasta las últimas consecuencias o se odiaba a más no poder, pero lo que es indiferencia ante él nadie sentía. Por ello y por la terquedad y voluntarismo que aplicó en esta isla -donde no se movía una hoja sin su consentimiento-, su liderazgo va a dejar un vacío difícil de llenar en lo inmediato que a su hermano, el presidente Raúl, no puede ni le interesa ocupar. Tanto es es así que anunció ya antes del deceso que dejará sus cargos al frente de la nación en el 2018.

El 80% de la población cubana no había conocido como presidente más que a Fidel Castro, que lo abarcaba todo, secretario general del gobernante y único Partido Comunista, comandante en jefe y presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. En esencia era porque no dejaba sitio a nadie más, ni siquiera a kilómetros de distancia.

El Gobierno ha decretado nueve días de duelo nacional, que empezaron el sábado, y posibilitará que la ciudadanía le rinda honores en el monumento a José Martí, ubicado frente a la tribuna de buena parte de sus más memorables discursos. Actos de homenaje que se reproducirán por toda la isla caribeña. Los cubanos de todo el país, además, están invitados a rendir homenaje a Castro el lunes y martes firmando un “juramento solemne de cumplimiento con el concepto de la revolución”. El martes tendrá lugar un acto en la Plaza de la Revolución de La Habana que se espera sea una de las mayores concentraciones jamás vistas en ese sitio.

INCINERADO

Las autoridades gubernamentales han informado de que las actividades y eventos públicos han quedado cancelados y la bandera cubana ondeará a media asta mientras la televisión y la radio estatal, únicas del país, mantendrán una programación informativa, patriótica e histórica, durante todo el tiempo que dure el duelo. El cuerpo del comandante fue incinerado el sábado, tal y como anunció su hermano Raúl que, en su alocución televisiva, no reveló las causas de la muerte.

El miércoles, sus restos recorrerán la misma ruta, solo que en sentido inverso, que emprendió cuando con sus tropas se encaminaron desde el oriente del país hasta la capital, en occidente, a la que llegó el 8 de enero de 1959 para dar inicio a lo que él mismo denominó “una Revolución más grande que nosotros mismos”. El funeral será en Santiago de Cuba, donde se halla el Cuartel Moncada atacado por sus hombres fallidamente en 1956, acción con la que comenzó a darse a conocer, el inicio de su leyenda. Se desconoce todavía qué dirigentes internacionales asistirán a las honras fúnebres.

Finalmente, sus cenizas serán enterradas el 4 de diciembre en el cementerio Santa Ifigenia, donde también reposan los restos de José Martí, el gran pensador de la nación, el apóstol por la independencia de Cuba. Se desconoce en qué sitio de la necrópolis se depositarán los restos de Castro por lo menos hasta que se le erija un monumento en ese sitio.

ENFERMO DESDE EL 2006

La página que se cierra esta sábado con la desaparición de Fidel comenzó cuando anunció su retirada por enfermedad en agosto del 2006 y oficializó el 19 de febrero del 2008. El líder máximo abandonó sus últimas responsabilidades en el Partido Comunista de Cuba en abril del 2011. El comandante deja un país empobrecido por más de medio siglo de bloqueo de Estados Unidos y que fue galopando de un disparate económico a otro mayor y de ahí a otros mayores aún.

Además deja como herencia la más profunda y ejemplar revolución social jamás realizada en América Latina, que la economía de la isla no va a poder continuar sufragando. Gran detractor de la superpotencia norteamericana e icono planetario de toda la izquierda, Fidel Castro fue un símbolo de la lucha contra el "imperialismo" que logró sobrevivir a 11 presidentes estadounidenses.

Raúl Castro dice y repite que lo que denomina logros de la revolución no se entregarán jamás. Pero hasta él mismo sabe que no es posible mantenerlos con una educación y un sistema sanitario totalmente gratuitos, subsidios en la electricidad, el gas, así como en una parte - ínfima- de los alimentos de la cesta básica. La nación no cuenta con fondos para ello.

De ahí la incertidumbre con respecto al futuro. Los jóvenes ven que la realización de sus sueños pasa rigurosamente por la emigración, en primer lugar hacia los atractivos Estados Unidos, y que el trabajo en la isla no es fuente de bienestar personal ni para sus familias, que entregaron sus vidas a la Revolución y que hoy, como mayor tesoro, solo guardan diplomas, medallas, gallardetes y nada más.

Fidel Castro llegó al final de sus días sin su uniforme verde oliva de comandante supremo, vistiendo un chándal, y sin su tupida barba de guerrillero, que le creció negra en la Sierra Maestra. Con ella bajó triunfante hasta La Habana, donde finalizó rala y blanca en canas.

Un día le dijo a la periodista estadounidense Barbara Walter que solo se la quitaría cuando Estados Unidos levantara el bloqueo. No pudo ser. El embargo sigue pero, bajo su atenta mirada, sí se ha dado un paso de gigante hacia el deshielo con el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba. El pasado mes de marzo, el presidente Barack Obama rubricaba el nuevo clima de entendimiento con una histórica visita a la capital cubana en la que no se encontró, sin embargo, con el histórico líder.

La elección de Donald Trump como nuevo presidente estadounidense arroja una sombra de duda sobre el futuro de las relaciones bilaterales. Trump despidió el sábado a Fidel Castro llamándole "cruel dictador".