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REPRESIÓN EN EL GIGANTE ASIÁTICO

Facebook desarrolla un programa de censura para el Gobierno de China

El fundador de la compañía, Mark Zuckerberg, no ha conseguido que Pekín desbloqueara su portal desde el 2009

Adrián Foncillas

Zuckerberg (derecha) aplaude a la llegada del primer ministro chino, Li Keqiang, en una reunión empresarial en Pekín, el 21 de marzo.

Zuckerberg (derecha) aplaude a la llegada del primer ministro chino, Li Keqiang, en una reunión empresarial en Pekín, el 21 de marzo. / REUTERS / KENZABURO FUKUHARA

Facebook desarrolla en secreto una herramienta para bloquear los contenidos molestos en China, según el diario 'The New York Times'. El proyecto está en fase de estudio, aún no se ha ofrecido a Pekín y no es descartable que nunca vea la luz. Pero todas esas precauciones no impiden vislumbrar la respuesta de Facebook al dilema shakespeariano que atenaza a las grandes compañías occidentales de internet: la complicidad con la censura china o la renuncia al mayor mercado del mundo (700 millones de internautas, el doble que la población estadounidense) y con la mayor tasa de crecimiento. Principios o pragmatismo, esa es la cuestión.

Twitter está fuera de China. Google se marchó en el 2010 apuntando a la inaceptable censura entre grandes elogios globales que ignoraron su anterior complicidad desacomplejada. Linkedin ha bloqueado sus contenidos sensibles. Ninguna se ha beneficiado tanto de China como Yahoo, que identificó a disidentes que acabaron en la cárcel. En las recurrentes críticas a la censura china se suele obviar que su llamada Gran Muralla Cibernáutica se ha levantado con tecnología occidental. 

La iniciativa de Facebook no sorprende en ese contexto. La compañía ya bloqueó en el segundo semestre del 2015 unos 55.000 artículos en una veintena de países como RusiaPakistán Turquía por vulnerar sus leyes nacionales. La diplomática respuesta oficial de Facebook confirma la información del diario neoyorquino: “Hemos dicho durante mucho tiempo que estamos interesados en China, y estamos dedicando tiempo para entender y aprender sobre el país”, ha dicho su portavoz.

El programa no sería directamente gestionado por Facebook sino ofrecido a un socio chino para que este supervisara el perfil de las noticias y las filtrara. El mecanismo sugiere cierta cobertura ante las previsibles críticas.

REVUELTA ÉTNICA EN XINJIANG

La compañía permanece bloqueada en China desde que una revuelta étnica en la provincia musulmana de Xinjiang dejara 200 muertos en el 2009. Pekín aseguró que los agresores se habían organizado a través de Facebook y el tenaz cortejo de Mark Zuckerberg no la ha ablandado desde entonces.

El fundador ha viajado en varias ocasiones al país de origen de su esposa, Priscilla Chan, se ha dirigido en un potable mandarín a los estudiantes de la prestigiosa Universidad Tsinghua, se ha dejado fotografiar corriendo frente a la Ciudad Prohibida en un día de contaminación atroz o con una biografía del presidente, Xi Jinping, sobre la mesa de su despacho. Zuckerberg incluso le pidió a Xi que le sugiriera un nombre chino para su descendencia.

El fundador aclaró años atrás que su misión de conectar a todo el mundo era inviable sin el país más poblado. “Es mejor participar en una conversación, aunque no sea completa”, habría dicho a sus trabajadores para justificar la censura. Sus esfuerzos diplomáticos en los últimos años no han sido escasos ni tibios. Ya se ha reunido con Liu Yunshan, máximo encargado de propaganda, o con Lu Wei, ministro de internet.

El control en internet se ha intensificado desde la subida al poder de Xi, quien ha aclarado la función educativa en los valores comunistas de todos sus actores. China se ha mostrado abierta a compartir con los gigantes estadounidenses el desarrollo de su población internauta siempre que superen esos molestos principios morales.