homicidio durante la campaña del 'brexit'

Cadena perpetua para el asesino de la diputada laborista Jo Cox

El juez considera que Mair actuó "inspirado por la supremacía blanca" y que el crimen "está asociado con el nazismo"

Flores en un homenaje a la diputada Jo Cox, en la foto, en Parliament Square, en Londres, el 18 de junio.

Flores en un homenaje a la diputada Jo Cox, en la foto, en Parliament Square, en Londres, el 18 de junio. / AFP / BEN STANSALL

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Begoña Arce
Begoña Arce

Periodista

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Thomas Mair, un terrorista de extrema derecha, asesinó a la diputada laborista Jo Cox, de 41 añosel pasado 16 de Junio, una semana antes del referéndum sobre la salida de la Unión Europea. Un crimen con motivaciones políticas, por el que pasará en la cárcel el resto de sus días. Un asesinato inspirado “por la supremacía blanca, el nacionalismo exclusivo, que está asociado con el nazismo en sus formas más modernas”, según la sentencia pronunciada en el Old Bailey de Londres.

Al jurado tan sólo le hicieron falta el miércoles 90 minutos de deliberación para alcanzar el veredicto de culpabilidad. Acto seguido, el juez Alan Wilkie impuso al reo la condena de cadena perpetua. Mair de 53 años, no mostró reacción alguna al oír el fallo. Tampoco había querido declarar durante el proceso, ni apenas hizo uso de los abogados para preparar su defensa. La única vez que rompió el silencio fue cuando al inició de la vista, el juez le preguntó por su nombre. “Muerte a los traidores, libertad para Gran Bretaña”, fue la respuesta.

Cox, una joven y popular diputada, madre de dos niños pequeños, fue mortalmente atacada a primera hora de la tarde, en plena calle en la localidad de Birstall, en West Yorkshire. En su distrito electoral, donde era tan apreciada y querida, estaba ese día a punto de iniciar una hora de consulta para atender problemas y quejas de los vecinos. Una pausa en la tensa y vitriólica campaña del referéndum, en la que Cox había sido muy activa, en favor de la permanencia. Al bajar del coche para entrar en la céntrica biblioteca donde tendría lugar la reunión, Mair, que la esperaba, le disparó gritando: “Primero Gran Bretaña, esto es por Gran Bretaña. Gran Bretaña siempre debe ser primero. Independencia para Gran Bretaña. Hagamos Gran Bretaña Independiente”.

GRAN GESTO DE GENEROSIDAD

A lo largo del proceso se supo que, ya herida y caída en el suelo Cox, en un gesto último de generosidad, gritó a sus ayudantes que trataban de ayudarle, que se pusieran a salvo. “Vosotros dos, apartaros. Dejadle que me hiera. No dejéis que os haga daño”. Mair entonces se volvió hacia ella y le asestó varias puñaladas”. Un pensionista de 78 años que pasaba por el lugar y trató de defender Cox, también fue apuñalado. El agresor amenazó por último a un taxista que intentó intervenir. “Gran Bretaña primero”, volvió a gritar. Los esfuerzos por salvar la vida de la diputada fueron inútiles.

Sin trabajo, ni oficio, pasando su tiempo ayudando al cuidado de los jardines de algunos vecinos, en la casa de los abuelos de Mair, dónde vivía sólo, desde la muerte de su abuela en 1996, los detectives descubrieron propaganda de extrema derecha. El águila de los nazis adornaba su librería, nutrida con libros sobre las SS, panfletos de la supremacía blanca y una extensa colección de publicaciones de la National Alliance, un grupo neo-nazi de Estados Unidos. Los investigadores también descubrieron que el crimen había sido premeditado y preparado durante semanas.

APRENDIZAJE EN VÍDEOS

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El día antes del asesinato de Cox, Mair había visitado la biblioteca local, para planear el ataque. Sin licencia de armas, para entonces ya se había procurado un cuchillo y un pequeño rifle, usado normalmente en las granjas para matar alimañas, pero que había sido modificado para hacer más fácil poder matar seres humanos. En la biblioteca estuvo viendo videos americanos sobre cómo manejar un arma similar, y páginas sobre el Ku Klux Klan y asesinatos de políticos, incluido el del presidente americano John F. Kennedy. Antes de marcharse, se informó con el personal de la librería sobre la cita de Cox al día siguiente.

El esposo de la fallecida, Brendan Cox, presente en el tribunal, afirmó que no estaba allí buscando “venganza”, ya que sentía “sólo piedad” por el asesino. Ella “luchó por lo que creía y murió por ello”, afirmó. También presentes estuvieron los padres y la hermana de la fallecida.