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Nicolas Sarkozy, desbancado de la carrera al Elíseo

Alain Juppé y François Fillon, la gran sorpresa, se disputará la candidatura en la segunda vuelta el 27 de noviembre

Eva Cantón

Los tres grandes favoritos en las primarias de la derecha francesa: Juppé (derecha), Fillon (centro) y Sarkozy.

Los tres grandes favoritos en las primarias de la derecha francesa: Juppé (derecha), Fillon (centro) y Sarkozy. / AFP / LOIC VENANCE

Nicolas Sarkozy ha sido desbancado esta noche de la carrera al Elíseo en las primarias organizadas por el centro derecha, que han dado el triunfo a su antiguo primer ministro,  François Fillon, a quien los sondeos sólo vieron como un serio aspirante en el tramo final de la campaña.

El ex presidente francés, que regresó a la arena política en el 2014 con la intención de recuperar el poder tras haber sido vencido por el socialista François Hollande en el 2012, ha reconocido su derrota en una declaración con aires de despedida política. “Me ha llegado el momento de tener una vida con más pasión privada y menos pasión pública”, ha dicho ante sus seguidores.

A pesar de sus notables diferencias con Fillon, Sarkozy ha pedido el voto para el ex primer ministro en la segunda vuelta de las primarias que se celebrarán el próximo domingo y que disputará con el segundo clasificado, el alcalde de Burdeos y ex primer ministro de Jacques Chirac, Alain Juppé.

“Sean cuales sean mis desacuerdos pasados, me parece que François Fillon es quien mejor ha comprendido los desafíos a los que se enfrenta Francia, así que votaré por él”, ha proseguido.

Según los resultados provisionales fruto del recuento de unas 7.000 de las 10.000 mesas electorales, Fillon se sitúa en cabeza de las primarias con el 44% de los votos, seguido del Alain Juppé, con el 28%. Sarkozy sólo ha logrado un 21% en una jornada que ha arrojado un record de participación con más de tres millones de votantes.

“Mi campaña se va a ampliar. Le digo a todos los franceses que vamos a construir una alternativa fuerte para Francia”, ha declarado un exultante Fillon tras conocer los resultados. “La derrota no debe humillar a nadie porque necesitaremos a todo el mundo”, ha continuado.

El que fuera durante cinco años primer ministro de Nicolas Sarkozy, ha  proclamado a lo largo de los últimos años que Francia no necesita una serie de reformas sino un verdadero ‘shock’ y ha prometido llevar adelante un proyecto político “radical”. En el terreno económico, defiende el programa más liberal de todos los candidatos.

Pretende eliminar la jornada laboral de 35 horas, retrasar la edad de la jubilación a los 65 años, flexibilizar el mercado laboral,  recortar el gasto público en 100.000 millones de euros en cinco años y eliminar 500.000 puestos de funcionarios, así como rebajar las cotizaciones sociales de las empresas en 40.000 millones.

Su política social es también claramente conservadora. Entre otras cosas prevé reducir las prestaciones por desempleo y, si llega al poder,  suprimirá el derecho a la adopción de las parejas homosexuales. La misma línea de firmeza guiará su política migratoria. Fillon es partidario de establecer cuotas y reducir a la mitad la entrada de migrantes.

CONTINUAR EL COMBATE

“He decidido continuar el combate”, ha señalado por su parte Alain Juppé, que partía como favorito y  se ha visto relegado a un inesperado segundo puesto. “Lo que empieza mañana es un combate proyecto contra proyecto. Esta primera vuelta es una sorpresa y el próximo domingo habrá otra”, ha augurado el alcalde de Burdeos.

Juppé había apostado por un duelo con Sarkozy que daba por ganado a la vista del rechazo que muchos simpatizantes mostraban por la personalidad del ex presidente. Sin embargo, el nuevo escenario le complica las cosas.

La ex ministra Nathalie Kosciusko-Morizet, cuarta clasificada en las primarias,  ha pedido el voto para Juppé, pero el ex ministro Bruno Le Maire, que se ha presentado como el candidato de la renovación, apoyará a Fillon.  

Defensor de una línea moderada de centro derecha, Juppé ha intentado convencer a los votantes de que es el mejor antídoto contra el avance de la extrema derecha.

Todos los sondeos dan por hecho que el candidato de la derecha que resulte el elegido la próxima semana se tendrá que enfrentar a la presidenta del Frente Nacional, Marine Le Pen, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de mayo del 2017, dado que la división en las filas socialistas y la baja popularidad de François Hollande augura una derrota de la izquierda.

De quienes han acudido a las urnas, el 63%  dicen ser simpatizantes de la derecha, el 15% de la izquierda y el 8% del Frente Nacional. En la decisión de los votantes han pesado las propuestas de los candidatos para mejorar la situación económica y sus medidas para hacer frente al terrorismo, según sondeos difundidos por los medios franceses.

Sarkozy vota sin hacer cola

Los internautas se dieron prisa en comentar que Nicolas Sarkozy había votado sin hacer cola en el colegio electoral del distrito XVI de París, donde el ex presidente francés votó a última hora de la mañana.

Mientras el resto de candidatos esperaron pacientemente su turno junto al resto de votantes, Sarkozy se dirigió en compañía de su esposa, Carla Bruni, directamente al interior del recinto para pagar dos euros e introducir su papeleta en la urna.

“A diferencia de sus competidores, el ‘candidato del pueblo’ no hace cola para votar”, ironizaba un votante en Twitter. La anécdota puede interpretarse como un gesto de mala educación pero se explica porque, debido a su estatus de ex presidente de la República, Sarkozy tiene un nivel de protección mayor que sus contrincantes.

 “Todo está muy bien organizado. Hemos tenido una campaña interesante, sin incidentes, que ha dado una imagen digna de la vida política”, ha dicho ajeno a la polémica ante los micrófonos de BFMTV. Después de votar, Sarkozy tenía pensado ir a correr y esperar luego tranquilamente los resultados.