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La derecha francesa celebra primarias para elegir a su candidato al Elíseo

Alain Juppé, François Fillon y Nicolas Sarkozy parten como favoritos y quien gane tendrá a Marine Le Pen como rival en la presidenciales del 2017, según indican los sondeos

Eva Cantón

Los tres grandes favoritos en las primarias de la derecha francesa: Juppé (derecha), Fillon (centro) y Sarkozy.

Los tres grandes favoritos en las primarias de la derecha francesa: Juppé (derecha), Fillon (centro) y Sarkozy. / AFP / LOIC VENANCE

La derecha francesa organiza este domingo la primera vuelta de las elecciones primarias para elegir a su candidato al Elíseo. De los siete aspirantes en liza, tres son los mejor situados en unos comicios enormemente abiertos: los exprimeros ministros Alain Juppé y François Fillon y el expresidente Nicolas Sarkozy.

Todos los sondeos auguran que quien venza en las primarias se enfrentará a la ultraderechista Marine Le Pen en la segunda vuelta de las presidenciales que Francia celebrará en la primavera del 2017, de ahí que las estrategias para contener al Frente Nacional hayan estado en el centro de la campaña. La victoria de Donald Trump con un programa populista y antisistema ha tenido igualmente impacto en la posición de los candidatos conservadores.

En materia económica, las diferencias entre los líderes de la derecha son sólo de matiz. Todos comparten un ideario liberal sin complejos que propone recortes en el gasto público, supresión de impuestos a las grandes fortunas, disminución del número de funcionarios, el fin de la jornada laboral de 35 horas y retrasar la edad de jubilación.

PLANO SOCIAL

Es en el terreno social donde los planteamientos de los candidatos divergen a la hora de ofrecer soluciones en un país golpeado por el paro, obsesionado con la seguridad tras la ola de atentados del últimos años, sometido a la presión migratoria y a debates recurrentes sobre valores republicanos, identidad, laicismo, educación o islam.

Alain Juppé, de 71 años, actual alcalde de Burdeos y primer ministro de Jacques Chirac en 1995, ha mantenido un discurso moderado de centro derecha con el que pretende unir a los franceses, ante quienes se presenta como el mejor antídoto contra el populismo. Su defensa de la "identidad feliz" ha sido criticada por sus adversarios como un síntoma de debilidad. Favorito durante mucho tiempo en los sondeos, ha perdido terreno en la recta final de la campaña haciendo temer a sus seguidores una réplica de la derrota de Clinton. "Yo no soy Hillary Clinton y Francia no es América", se ha defendido. El diario 'The New York Times' le ha definido esta semana como 'el anti Donald Trump'

Nicolas Sarkozy, de 61 años, líder del partido 'Los Republicanos', encarna una línea de firmeza ante la inmigración y el islam que le acerca a las tesis de la ultraderecha. El inquilino del Elíseo entre el 2007 y 2012 intenta arañarle votos a Le Pen con proclamas populistas en las que menciona a los galos como únicos antepasados de los franceses o propuestas excéntricas como dar doble ración de patatas fritas a los niños musulmanes que no tomen cerdo en los comedores escolares.La victoria de Trump la interpretó como un aviso a las élites del cabreo popular y el fin del "pensamiento único". 

SERIO ASPIRANTE

medio camino entre estos dos perfiles, ha aparecido como serio aspirante en la recta final de la campaña quien fue durante cinco años primer ministro de Sarkozy y es ahora diputado por París. François Fillon, de 62 años,un católico contrario al matrimonio homosexual que hace bandera del valor del trabajo pretende dejar en evidencia los sondeos que auguraban un duelo final entre Sarkozy y Juppé. Los analistas apuntan que los electores no sólo se guiarán por las propuestas que han presentado los candidatos sino por su personalidad y su capacidad para encarnar la función presidencial.

El tono sosegado de Juppé divide menos que el enérgico de Sarkozy, a quien muchos no soportarían ver de nuevo en El Elíseo. El ex presidente cuenta, no obstante, con el apoyo incondicional de los militantes del partido mientras que Juppé basa su éxito en los simpatizantes no sólo conservadores sino de centro izquierda. Fillon recoge apoyos en el ala más conservadora de la derecha que le ve como un potencial renovador.

El resto de los aspirantes, la ex ministra Nathalie Kosciusko-Morizet, los exministros Bruno Le Maire Jean-François Copé  el presidente del Partido Cristiano Demócrata Jean-Fréderic Poisson, no tienen ninguna opción de pasar a la segunda vuelta que se disputará entre los dos mejor clasificados el domingo 27 de noviembre.

La incógnita de la participación

Para votar en las primarias no hace falta militar en ningún partido. Todos los franceses inscritos en las listas electorales podrán hacerlo, al igual que quienes tengan 18 años en el momento de las elecciones presidenciales del 2017. Para ello, deben firmar su adhesión a los valores republicanos de centro derecha y pagar dos euros. Habrá 10.228 colegios electorales repartidos por todo el territorio, que abrirán a las 8.00 y cerrarán a las 19.00 horas. El censo electoral es incierto, aunque se baraja una horquilla de entre 2 y 5 millones. La derecha confía en igualar o superar la cifra de 2,6 millones registrada en las primarias del Partido Socialista en el 2011, que ganó el actual presidente, François Hollande. Una baja participación favorecería a Nicolas Sarkozy, favorito de los militantes del partido ‘Los Republicanos’. Alain Juppé y François Fillon obtendrían ventaja de una gran movilización, dado que su popularidad es mayor entre los simpatizantes.