Ir a contenido

Trump se hace acompañar de su hija Ivanka en la reunión con el primer ministro japonés

El presidente electo no ha recibido briefings de Estado antes de sus charlas con líderes extranjeros

Trump saluda a Abe en presencia de Ivanka y su marido, Jared Kusher. / AFP

Trump saluda a Abe en presencia de Ivanka y su marido, Jared Kusher.
Donald Trump se reúne con Shinzo Abe.

/

La transición de Donald Trump está siendo tan atípica y rocosa como su candidatura, una anomalía que este jueves cobró forma en su primer encuentro bilateral cara a cara con un líder mundial. Se trata de Shinzo Abe, el primer ministro japonés. Al encuentro asistió además su hija Ivanka y el marido de esta, Jared Kushner, según las fotos facilitadas por el gabinete del dirigente nipón.

Desde el entorno de Trump, no se ha explicado oficialmente la presencia de Ivanka en el encuentro con Abe. No se sabe si estuvo presente durante toda la reunión o solo en una parte. Sí que pone de manifiesto el papel que está jugando en el equipo de transición de Trump junto con su marido. Según un tabloide japonés, podría ser también que Ivanka fuera nombrada embajadora estadounidense en Japón, cargo que actuamente ocupa Caroline Kennedy, hija del presidente John Fitzgerald Kennedy.

Pero no fue el único detalle inusual del encuentro.  Rompiendo lo que es habitual, el presidente electo y su equipo no pidieron  Departamento de Estado los tradicionales briefings en los que diplomáticos informan de los asuntos vitales en la región y en la relación bilateral, a pesar de que esta ha sido tensada por Trump. En campaña llegó a decir que Tokio debería pagar más a Estados Unidos por su defensa y rechazó el acuerdo de libre comercio TPP del que Japón era parte, además de sugerir al país sobre el que cayeron las dos primeras bombas atómicas que se dotara de armas nucleares.

Kellyanne Conway, la mujer que dirigió la campaña de Trump, ha argumentado que el encuentro del presidente electo y Abe, al que también asistirá el vicepresidente Mike Pence, al frente de la transición, es una reunión "mucho menos formal" que las que llegarán cuando Trump jure el cargo. Y ha asegurado también que "no habrá acuerdos diplomáticos", alegando que a Barack Obama le quedan dos meses en el cargo.

La heterodoxia de Trump, además, está planteando algunos interrogantes no ya solo sobre su preparación para sus diálogos con líderes mundiales, sino sobre la seguridad de esas conversaciones. Desde que fue elegido ha mantenido contacto telefónico con más de 30 líderes  y la única garantía de que estas se realizan por una línea segura o con protecciones especiales es una declaración de uno de sus portavoces: “se están tomando las precauciones adecuadas”.


DIMISIONES

Trump tiene que pisar el acelerador de la transición porque ha empezado también el goteo de dimisiones de altos cargos de Obama, que aunque en los dos casos más relevantes estaban anunciadas o se esperaban, confirman la sensación de urgencia. Este jueves en el Congreso el Director Nacional de Inteligencia, James Clapper, ha confirmado que ha enviado su carta de dimisión y que abandonará el cargo el 20 de enero. El lunes hizo lo mismo Mary Joe White, directora de la Securities and Exchange Commission. A quién escoge Trump para los dos cargos dirá mucho de los derroteros que puede tomar su política de seguridad nacional y permitirá intuir si cumplirá su promesa de luchar contra la reforma financiera de Obama, apostando de nuevo por la desregulación.