El exministro Macron sacude el tablero político francés

El antiguo titular de Economía de François Hollande anuncia que será candidato a las presidenciales

Pretende liderar una "revolución democrática" situándose como un 'outsider' del actual sistema de partidos

Macron presenta su candidatura a la presidencia francesa.

Macron presenta su candidatura a la presidencia francesa. / PATRICK KOVARIK / AFP

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Eva Cantón
Eva Cantón

Periodista

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El extitular francés de Economía, Emmanuel Macron, ha oficializado este miércoles su candidatura a las elecciones presidenciales que se celebrarán en la primavera del 2017 sacudiendo el tablero político del país vecino con una oferta para liderar una "revolución democrática" frente al actual sistema de partidos tradicionales.

El anuncio no es una sorpresa, porque desde que se consumó el divorcio con el presidente y antiguo mentor, François Hollande, había pocas dudas de las intenciones del ministro ‘estrella’ del Ejecutivo, artífice de la ley de modernización económica que lleva su nombre.  

Ha causado más revuelo el momento elegido para lanzarse a la carrera hacia el Elíseo: a cuatro días de la primera vuelta de las primarias de la derecha y antes de que Hollande desvele si optará a la reelección. En los dos campos, se analizan con cuidado las consecuencias del paso dado por Macron, que ha lanzado su candidatura durante su visita a un centro de formación de Bobigny, en la periferia de Saint Denis, el departamento más pobre de Francia.

A su juicio, Francia está "bloqueada" y no puede responder a las grandes transformaciones del mundo "con los mismos hombres y las mismas ideas". "El sistema ha dejado de proteger a los que debía proteger", ha proclamado, denunciando un sistema político "vacuo" que se preocupa "más de su supervivencia que de los intereses del país". 

El lugar del anuncio no ha sido fruto del azar. Saint Denis es un feudo comunista, terreno de abstencionistas y de votantes decepcionados con Hollande, electores que Macron tiene en su punto de mira. 

"Mi candidatura es un síntoma de esperanza", ha añadido tras subrayar que su reto es "unir a los franceses". Su idea de que existe hueco para un candidato antisistema se ha visto reforzada por la victoria de Donald Trump pero, a diferencia del magnate norteamericano, Macron se presenta como la cara amable de la rebelión política que se abre paso a ambos lados del Atlántico.

RECHAZO DEL SISTEMA

Su candidatura es una piedra en el zapato de una izquierda muy dividida que se prepara para encajar una severa derrota en las presidenciales. Es también un revés para Manuel Valls, que tiene en Macron a un molesto competidor si finalmente Hollande se retira de la contienda y el primer ministro encabeza la candidatura socialista. "Para gobernar hace falta experiencia", le ha recordado Valls, que ve en Macron un populista 'light'.

En el partido de 'Los Republicanos', que elige el próximo 27 de noviembre a su candidato presidencial, el ex primer ministro y favorito en las encuestas, Alain Juppé, considera que Macron es, sobre todo,un "traidor" que ha "apuñalado por la espalda" a Hollande. "Yo tengo mi proyecto político", ha dicho Juppé, poniendo el acento en otra de las debilidades de Macron, la ambiguedad de sus propuestas. En todo caso, la iniciativa del ex ministro podría desmovilizar a parte de los votantes potenciales de Juppé. 

NI DE IZQUIERDAS NI DE DERECHAS

Macron ha ido construyendo su perfil de presidenciable desde el pasado 6 de abril, cuando lanzó su nueva fuerza política, ‘En Marcha’, que define con una indefinición: "ni de izquierdas ni de derechas". El 12 de julio reunió en París a 3.000 militantes y simpatizantes y el 30 de agosto presentó su dimisión como ministro, para dedicarse plenamente a preparar su aventura en solitario.

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El ex ministro goza de popularidad en amplios sectores de la población (especialmente entre los jóvenes) y el 38% de los franceses le vería bien como presidente. Sin embargo, carece de apoyos parlamentarios y nunca antes se ha sometido al veredicto de las urnas, por lo que es prematuro aventurar sus posibilidades de éxito en la carrera presidencial.

La historia de este ex banquero de Rothschild de 38 años es la de un ascenso fulgurante. De consejero y secretario general adjunto del Elíseo pasó al Ministerio de Economía en agosto del 2014 para sustituir al rebelde Arnaud Montebourg. Durante los dos años que pasó al frente de Bercy, su liberalismo sin complejos le convirtió en blanco de las críticas del ala izquierda del socialismo.