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ENTREVISTA

Claudia Interiano: "La violencia social en Centroamérica se ha desbordado"

La abogada salvadoreña, experta en derechos de los migrantes, responsabiliza a los gobiernos del 'Triángulo norte' de la alarmante crisis de refugiados de América Central

Martí Benach

Claudia Interiano, en Barcelona.

Claudia Interiano, en Barcelona. / XAVIER GONZÁLEZ

Claudia Interiano (San Salvador, 1979), abogada salvadoreña experta en derechos de los migrantes, trabaja para la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho, oenegé con sede en México que coordina el proyecto regional Verdad y Justicia para las Personas Migrantes, de ámbito centroamericano. Col·laboradora de Amnistía Internacional, su visita reciente a Barcelona coincidió con la difusión del último informe sobre la crisis de refugiados del 'triángulo norte' de América Central, donde la violencia y la pobreza han disparado las solicitudes de asilo a otros países, especialmente México y EEUU.

-¿Por qué hablan de crisis “invisible” al referirse al auge de los refugiados procedentes de El Salvador, Guatemala y Honduras? -Porque se ha invisibilizado el por qué la gente se está yendo de estos países. La causa del problema, uno de los más graves que sufren en este momento, es la violencia social y estructural, que en El Salvador tiene que ver con las pandillas y los múltiples homicidios diarios. En los años 70 y 80 mucha gente se marchó por los conflictos armados y la pobreza, y hemos naturalizado que la gente se vaya a EEUU a buscar mejores condiciones de vida, pero en los últimos años este flujo migratorio ha aumentado debido a los altos índices de violencia.

-En los últimos cinco años, las solicitudes de asilo han crecido casi el 600%, y en el 2015 se han duplicado. ¿A qué debemos atribuir este altísimo incremento? -A la violencia social, a las amenazas de muerte, a la violencia sexual contra las chicas, a quienes obligan a ser las 'novias' de las pandillas -término elegante de decirlo, ya que sufren todo tipo de agresiones y violaciones-. Al miedo sembrado en las comunidades, a las extorsiones, a los 'impuestos' a los pequeños negocios. Sin ganancias, la gente apenas puede sobrevivir, y está entre la espada y la pared: o se quedan para que sus hijas sean abusadas sexualmente -porque si no, van a matar a las familias- o para que los jóvenes sean obligados a integrar la pandilla; o se desplazan por el territorio. La mayoría opta por irse del país, por miedo a ser encontrados...

-Amnistía acusa a los gobiernos locales de dar la espalda a estos migrantes. ¿De qué modo se están vulnerando sus derechos? -Invisibilizando las desapariciones y fallecimientos que están sucediendo en los desplazamientos, las deportaciones ilegales y las 'devoluciones en caliente'. Los países de llegada tienen que dar opciones de refugio a los que huyen, pero los países de origen tienen también una gran responsabilidad. No se están haciendo cargo de sus ciudadanos, y son responsables de darles protección y opciones de empleo, dignidad, educación y, sobre todo, seguridad. La gente está siendo deportada de EEUU y de México, que es quien ahora está deportando a más personas y ha recibido más dinero para ello...

"EEUU y México tienen la obligación de dar refugio a los que huyen de las pandillas, pero sus países tienen también una gran responsabilidad"

-¿Qué misión cumple el proyecto Verdad y Justicia? -Apoyamos a comités de familiares de personas migrantes, desaparecidas y fallecidas, sobre todo en los derechos de verdad, justicia y reparación. Un tema muy invisibilizado son las desapariciones de miles de centroamericanos que viajan por México hacia EEUU, enfrentando violaciones de derechos humanos muy graves, en las que también las autoridades están participando, ya que conocen lo que sucede en esta ruta. Aquí manda el crimen organizado, apuntalado para el tráfico de drogas, armas y de personas, y aquí es donde desaparecen y fallecen miles de personas. En México sabemos de la existencia de cientos de fosas clandestinas, y trabajamos en las identificaciones junto al equipo de antropólogos forenses argentinos. También trabajamos en la búsqueda en vida, ya que muchos de los migrantes están encarcelados por delitos que les han obligado a cometer los propios traficantes.

-Las deportaciones desde EEUU y México también se han multiplicado. ¿Cómo calificaría la política de acogida de estos países? -No existe realmente una política de acogida como tal, sino una política de devolución de los migrantes a sus países. Tras ser deportados, se les recibe con una comida gratis y se les da el dinero para el bus de regreso a sus comunidades, sin tener en cuenta que esto representa un riesgo tremendo para su integridad física o incluso su vida. Sufren una ausencia total de solidaridad, tanto en sus países como en EEUU y México, que también han sido levantados con el trabajo de muchos centroamericanos.

"El Salvador, Honduras y Guatemala están invisibilizando las desapariciones, las deportaciones ilegales y las devoluciones en caliente"

-¿Ve diferencias entre EEUU y México en esta cuestión? -Sinceramente, no. Creo que en México hay unas líneas trazadas desde EEUU de cómo tratar a los migrantes. Saben perfectamente que el crimen organizado está dentro de la ruta migratoria y no están aportando soluciones. Lo que hacen es reprimir más en vez de velar por que no maten a la gente. La gente va a seguir migrando, porque también es un derecho, y lo que deben hacer los países es proteger la vida de estas personas. No pueden hacer ver como si no pasara nada...

-También ha crecido el número de menores solos cruzando las fronteras. ¿Cómo lo explica? -Por la propia violencia. Recordemos que quienes están siendo más afectados son los jóvenes. Un niño o una niña en una comunidad controlada por una pandilla está viviendo en una escuela para ser pandillero. Quien se niega a hacerlo, lo matan. Y si la chica se niega a ser agredida sexualmente, van a matar a sus familiares. Luego los padres ya ni les mandan a la escuela, hay un nivel de deserción escolar tremendo en El Salvador, precisamente por el nivel de amenazas que sufren a la hora de ir tan solo de su casa a la escuela. La gente vive encerrada en su casa...

-Este fenómeno suscitó polémica en el 2014 en EEUU, que presentó un multimillonario plan regional para contener el flujo migratorio y proteger a los deportados. ¿Cómo se está aplicando? -Hay algunos centros de refugio monitoreados por los consulados de cada país, pero debo decir que los niños y niñas protegidos bajo este plan tienen escasas opciones. El plan se está implementando con los programas de 'Bienvenido a casa' ya mencionados, cuyos resultados no solucionan nada, solo sirven para maquillar un poco el problema. EEUU está invirtiendo en medidas represivas, en impedir que los migrantes entren en su territorio, no en cuestiones de seguridad ni protección. El mensaje es: 'No les dejen pasar, no me importa lo que hagan después, lo que quiero es que no vengan a EEUU'.

"A los deportados se les recibe con una comida gratis y con el billete de bus para que regresen sin más a sus comunidades"

-En el 'triángulo norte' se han alcanzado niveles récord de criminalidad tras superar dictaduras y guerras civiles. ¿Cómo se ha llegado a estos extremos? -Después de los conflictos armados, y en El Salvador tenemos un ejemplo lastimoso, la responsabilidad de muchos mandos militares en las violaciones de derechos humanos quedó sin sanción gracias a una amplia amnistía. Y aunque este año el más alto tribunal salvadoreño haya anulado aquella amnistía, la impunidad se perpetuó con el tiempo. Eso explica que el conflicto no sanara a nivel emocional y psicológico, y los impactos de la guerra tuvieron mucho que ver con aquellos niños y niñas que ahora son pandilleros. Mucha gente los ve como parias, pero realmente son un fenómeno vinculado a una clara responsabilidad de los estados al no haber prevenido estas estructuras, al no dar opciones a los jóvenes y seguir sin darlas...

-¿La incapacidad de los gobiernos responde a la falta de medios o a la falta de voluntad política? -Tampoco hay muchos recursos, están tratando de hacer algunas cosas, pero el fenómeno social se ha desbordado. De hecho, estas estructuras de pandillas vienen de EEUU. Comenzaron desde Los Ángeles y se trasladaron a Centroamérica. La región creció con estas estructuras y digamos que los gobiernos hacen lo que más o menos pueden. Pero el fenómeno se ha desbordado, y la gente está buscando protegerse.

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