NUEVO 'FICHAJE' DEL KREMLIN

Putin concede la ciudadanía rusa a Steven Seagal

El actor y experto en artes marciales estadounidense ha alabado de forma reiterada al líder del Kremlin y ha apoyado la anexión de Crimea

Putin y Segal, en una imagen de archivo.

Putin y Segal, en una imagen de archivo. / AP / ALEXEI DRUZHININ

Se lee en minutos

MARC MARGINEDAS / MOSCÚ

En 1983, rompió una muñeca a Sean Connery durante la filmación de la película de la serie 007 'Nunca digas nunca jamás'Nunca digas nunca jamás. Ejercía de instructor de aikido, un arte marcial japonés, y cuentan las malas lenguas que el actor escocés irritó tanto al maestro de artes marciales durante una sesión que éste último decidió infligir daño real. Se trata de Steven Seagal, el actor, guionista, especialista y productor norteamericano de 64 años, que acaba de obtener la ciudadanía rusa por un decreto rubricado por el propio presidente ruso, Vladímir Putin.

Seagal llevaba tiempo reclamando la ciudadanía rusa. En los últimos tiempos, alardeaba de su apoyo y su buena sintonía, no solo con el líder del Kremlin, sino también con sus acciones que más rechazo han provocado en Occidente, en particular con la anexión de Crimea.

En el 2014, durante una entrevista con el rotativo progubernamental 'Rossiskaya Gazeta', calificó al presidente ruso como uno de los "grandes líderes del mundo". En agosto pasado, visitó a Aleksándr Lukashenko, presidente de Bielorrusia y cercano aliado de Putin, quien le entregó, en presencia de las cámaras sandías y hasta una enorme zanahoria que se tuvo que comer. En el 2013, el propio Putin pidió a Obama, durante la cumbre de Irlanda del Norte, que ejerciera de mediador entre el Kremlin y la Casa Blanca.

TRAS LOS PASOS DE DEPARDIEU

Te puede interesar

Ahora Seagal, con ascendencia rusa, seguirá los pasos del actor francés Gerard Depardieu, que se hizo residente en Rusia por sus problemas fiscales con Francia y del campeón de boxeo Roy Jones. En los mentideros moscovitas, se habla de que el Kremlin está cortejando a más celebridades occidentales, tanto del mundo del deporte como del cine, aunque muchos responden, por el momento, con un simple "no, gracias".