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El Parlamento de Valonia da vía libre a Bélgica para que firme el acuerdo con Canadá

El veto de la Cámara obligó a suspender la cumbre donde debía firmarse el pacto

SILVIA MARTINEZ / BRUSELAS

Manifestantes contra los tratados de comercio TTIP y CETA en Bruselas.

Manifestantes contra los tratados de comercio TTIP y CETA en Bruselas. / Geert Vanden Wijngaert

La firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Canada (CETA en sus siglas en inglés) esta desde este viernes un poco más cerca. El parlamento de Valonia, que mantenía su veto al pacto desde hacía semanas y cuya negativa obligó este pasado jueves a suspender la cumbre bilateral de la UE con los canadienses, ha dado por amplia mayoría -58 votos a favor y 5 en contra- plenos poderes al Ejecutivo federal para que firme provisionalmente el pacto junto con el resto de gobiernos europeos.

El cambio de postura se produce tras las garantías y aclaraciones obtenidas por el Gobierno valón, que han sido incluidas en una de las 36 declaraciones añadidas al tratado de libre comercio y a la declaración interpretativa aprobadas por la UE y Canadá. Los únicos partidos que se han opuesto han sido los ecologistas y los comunistas del PTB que han deplorado el escaso margen de tiempo que han tenido para aprobar el compromiso cerrado ayer.

Junto a Valonia también el Gobierno de la comunidad germanófona ha dado vía libre al pacto y lo mismo se espera que hagan el de Bruselas y la federación Valonia-Bruselas, las otras dos entidades que bloquearon el CETA hace dos semanas. Una vez concluido el procedimiento interno europeo está previsto que el presidente de la UE, Donald Tusk, se ponga en contacto por teléfono con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, para valorar el resultado y examinar posibles fechas para una nueva cumbre tras la anulada en el último minuto este jueves.

Pese a que este polémico asunto parece encarrilado tanto el Consejo como la Comisión Europea prefieren pecar de prudencia y no dan pistas sobre cuándo podrían encontrarse las caras Tusk, Trudeau y el presidente del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker. Sí admiten en cambio que hay un antes y un después con el CETA y que el enfrentamiento con Valonia debe verse como “una oportunidad de revitalizar la política comercial” y debe llevar a las instituciones europeas a tener en cuenta “en una fase más temprana las preocupaciones de los ciudadanos”, ha indicado el portavoz Margaritis Schinas.

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