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PACTO POLÉMICO

Valonia levanta su veto al acuerdo comercial con Canadá

La UE buscará una nueva fecha para firmar el pacto una vez que Bélgica concluya el trámite político

Silvia Martinez

El ministro-presidente de Valonia, Paul Magnette, a su llegada a las negociaciones sobre el acuerdo CETA en Bruselas.

El ministro-presidente de Valonia, Paul Magnette, a su llegada a las negociaciones sobre el acuerdo CETA en Bruselas. / STEPHANIE LECOCQ (EFE)

El futuro del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Canadá (CETA en sus siglas en inglés) empieza por fin a despejarse. Tras semanas de bloqueos y varias jornadas de maratonianas negociaciones, el Gobierno federal y las entidades federales de Bélgica –regiones y comunidades lingüísticas- han conseguido llegar a un acuerdo político interno que clarifica dudas y permite a Valonia, la más crítica con el pacto, levantar su veto. La decisión llega, en cambio, demasiado tarde para la cumbre UE-Canadá que debía celebrarse este jueves en Bruselas y que ha sido aplazada sin fecha.

“Acuerdo belga sobre el CETA. Todos los parlamentos están ahora en disposición de aprobarlo para mañana a medianoche (por el viernes)”, anunciaba el primer ministro belga, Charles Michel. “Siento la espera pero lo que hemos hecho ha sido por los valones y los europeos”, proclamaba el ministro presidente valón, Paul Magnette. “Fumata blanca. Espero que se pueda fijar una fecha pronto para que la UE y Canadá firmen el acuerdo”, indicaba la comisaria de comercio, Cecilia Malmström.

Bélgica es el único país de los 28 que no había podido dar hasta ahora su visto bueno al CETA aunque el Gobierno federal lo apoya. El motivo es que los parlamentos regionales tienen competencias para autorizar o bloquear tratados internacionales y Valonia seguía resistiéndose porque considera que los textos negociados entre la Comisión Europea y Canadá no ofrecían suficientes garantías de protección en ámbitos como la agricultura, el medio ambiente o a causa del denostado tribunal de arbitraje independiente llamado a solventar los conflictos de interés entre multincionales y gobiernos.

El tratado empezó a negociarse en 2009 y se dio por cerrado en 2014. Desde entonces, y en paralelo al TTIP –el acuerdo que negocian la UE y Estados Unidos-, las críticas han ido arreciando hasta el punto de que el Parlamento valón decidió rebelarse. Su férrea oposición ha terminado trastocando los planes de la UE que aspiraba a firmar el pacto este jueves durante una ceremonia a la que debía asistir el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, y cancelada a primera hora del día.

DECLARACIÓN POLÍTICA

La declaración pactada entre los belgas, de cuatro páginas, incluye una claúsula de salvaguarda para proteger a la agricultura belga en caso de "desequilibrios de mercado", subraya que la aplicación provisional del pacto no se aplicará al sistema de arbitraje independiente llamado a solventar los conflictos de interés entre multinacionales y gobiernos, que Bélgica se reserva el derecho a solicitar la opinión del tribunal de justicia de la UE y un amplio número de garantías en materia de derechos laborales, servicios públicos y medio ambiente.

 “Valonia está feliz porque nuestras peticiones han sido escuchadas”, valoraba Magnette. Para que el acuerdo pueda llegar a buen puerto quedan todavía varias etapas. Para empezar tendrá que ser aprobado en los parlamentos regionales, algo previsto como tarde la la medianoche del viernes. A esa hora expirará también el plazo que se han dado los 28 para avalar el texto por procedimiento escrito al que han dado vía libre este jueves. Si ninguna capital se pronuncia para entonces quedará automáticamente aprobado.

SIN FECHA PARA LA CUMBRE

Fuentes de la Comisión han explicado que la declaración no cambia una coma el CETA: ni el acuerdo ni la declaración interpretativa adjunta lo que significa que Canadá no tendrá que pronunciarse. Algo que corroboraba Charles Michel. "Es una norma de derecho internacional a la que no hemos tocado una coma", indicaba ante su parlamento. Lo único que ofrece son garantías de Bruselas de cómo se aplicará el tratado.

Tanto la UE como Canadá han recibido con optimismo el pacto, pero prevalece la prudencia. “Esperamos que los europeos se pongan de acuerdo entre ellos porque Canadá está lista para firmar. Si esto se concreta es una excelente noticia”, valoraba el ministro de exteriores Stéphane Dion. “Excelente noticia. Informaré a Justin Trudeau una vez que los procedimientos necesarios hayan finalizado”, añadía el presidente de la UE, Donald Tusk. Una vez aprobado su aplicación será provisional ya que tendrá que ser ratificado por los parlamentos de los 28 estados miembros.

Los próximos pasos

1-. Lo primero antes de someter a aprobación parlamentaria el texto es conseguir el aval de los 28 y el comité de representantes permanentes de la UE -que reúne a los embajadores de los 28- ha dado este jueves vía libre al mismo por procedimiento escrito que expira a medianoche del viernes. Si ninguna capital muestra dudas para entonces quedará aprobado.

2-. Paralelamente, los distintos parlamentos regionales deberán debatir y aprobar el texto. Especialmente relevante será la respuesta que den la asamblea de Valonia y la federación francófona Valonia-Bruselas, las dos entidades que hace quince días rechazaron dar plenos poderes al gobierno federal para firmar el CETA.

3-. Una vez superado el trámite, y si no se encuentra nuevos obstáculos, la Unión Europea tendrá que fijar una nueva fecha para celebrar la aplazada cumbre con Canadá. No hay fecha y de momento tanto la Comisión Europea como el Consejo Europeo han mostrado máxima prudencia. "No habrá fecha hasta que todo el trámite esté concluido", han explicado fuentes próximas a Donald Tusk.

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