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A la sombra del narco

Los cárteles mexicanos controlan el tráfico de inmigrantes y drogas a través de la frontera meridional de EE UU

Ricardo Mir de Francia

Un coche de la Patrulla Fronteriza vigila la valla que separa México de EE UU a su paso por Sasabe, en el desierto de Sonora.

Un coche de la Patrulla Fronteriza vigila la valla que separa México de EE UU a su paso por Sasabe, en el desierto de Sonora. / RICARDO MIR DE FRANCIA

M. G. tenía 26 años cuando salió de Honduras con la intención de atravesar sin papeles la frontera de Estados Unidos. Era mediados de junio y, tras recorrer México subido a los trenes de carga, llamó a su primo para contarle que iba a cruzar con una mochila cargada de droga para pagarle el pasaje a las mafias que controlan el tráfico de personas en la frontera. El viaje debía durar una semana y acabar en Tucson, una ciudad de Arizona a 112 kilómetros de la divisoria con México, pero el grupo se quedó sin agua y decidió regresar, según el relato reconstruido por el Centro de Derechos Humanos Colibrí. El hondureño optó por seguir por su cuenta. El 16 de septiembre su cuerpo se encontró momificado en el desierto. Encima llevaba un móvil y un papel con varios teléfonos.

Como sucede en el Sahel o en el Mediterráneo, el tráfico de inmigrantes indocumentados entre México y Estados Unidos es un negocio controlado por el crimen organizado. Así ha sido en la última década, según diversas fuentes. Estos días es casi imposible aventurarse solo. “Cada área de la frontera mexicana está controlada por un lugarteniente de los cárteles que decide el impuesto que tiene que pagar el inmigrante para acercarse a la frontera y cuándo, cómo y con quién cruzará”, explica el portavoz de la Patrulla Fronteriza en Tucson, John Lawson. De acuerdo con sus datos, la mitad salta la valla, a pesar de que puede alcanzar los cinco metros, y el resto se cuela por las zonas más remotas y escarpadas donde la verja no llega.

GRUESO DE CONTRABANDO

El precio que imponen los narcos empuja a algunos inmigrantes a convertirse en ‘mulas’ de la droga para pagarse el pasaje. “Hemos escuchado historias de gente que ha sido asesinada o le han dado una paliza por tratar de engañar al sistema”. Los cárteles mexicanos son también el principal distribuidor de narcóticos en EE UU, por encima de la mafia colombiana, dominicana o asiática, según el último informe de la agencia antidroga (DEA). El grueso del contrabando entra a través de las aduanas, escondida en vehículos de pasajeros y camiones con mercancía legítima. Una vez cruzada la frontera, se lleva a ciudades “como Dallas, Houston, Los Ángeles y Phoenix” y desde allí se distribuye por todo el país.

La droga más importada sigue siendo la marihuana. La mitad de toda la aprehendida en la frontera con México se incauta en la región de Tucson y Nogales. “A pesar de que otras substancias se están volviendo más populares y que crece el número de estados que están legalizando la marihuana, sigue habiendo mucha demanda y es casi exclusivamente la única droga que aprehendemos”, dice Lawson. “Cogemos también pequeñas cantidades de heroínacocaína y metanfetamina, pero esas entran más por las aduanas, camufladas en vehículos o en el cuerpo de las personas”.

Durante la campaña presidencial, Donald Trump ha utilizado a menudo la epidemia de heroína y opioides que sufre EE UU para justificar sus planes para levantar un muro en toda la frontera y redoblar las medidas de seguridad. “Estamos permitiendo que las drogas entren por nuestra frontera meridional a niveles nunca vistos”, dijo el candidato republicano en uno de los debates. “No deberíamos permitirlo”.

MÉTODOS CREATIVOS

Pero los datos refutan su afirmación. La cantidad de narcóticos incautados en la frontera, que es la referencia que se utiliza para estimar el tráfico ilegal, pasó de 1.1 millones de kilos en 2010 a 680.000 kilos en 2015, según la Agencia de Aduanas y Protección de Fronteras. Ha caído la marihuana, pero también la heroína y la cocaína. Por sí solo, el muro no serviría de mucho porque los métodos para el contrabando son tan variados como creativos. La mayor parte de la marihuana la pasan las ‘mulas’ saltando la valla o se mete en pelotas y fardos y se catapulta por encima. En algunos puntos, las mafias crean terraplenes que les permiten cruzar la barrera en coche.

Pero no acaba ahí el ingenio, según Lawson. También se pasa en pequeñas avionetas no pilotadas que son difíciles de detectar para los radares y, cada vez más, a través de túneles subterráneos como los que comunican Gaza con el Sinaí egipcio. Nogales es una de las capitales de los túneles fronterizos. Desde principios de los noventa, la policía ha desarticulado 110. “Las casas a uno y otro lado de la frontera están muy cerca y además la composición del suelo es idónea para excavar con facilidad pasajes bastante estables”, cuenta Lawson. En cooperación con la policía mexicana, este año se han descubierto ya cuatro, algunos parcialmente construidos.