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LA CARRERA A LA CASA BLANCA

Trump elige el caos y pone en duda la democracia de EEUU en el último debate

La negativa del candidato republicano a la presidencia a decir que aceptará los resultados de las elecciones genera una tormenta política

Ricardo Mir de Francia

 Trump observa serio a una sonriente Hillary, durante el tercer y último debate presidencial.

 Trump observa serio a una sonriente Hillary, durante el tercer y último debate presidencial. / AFP / CHIP SOMODEVILLA

Donald Trump llegó al tercer y último debate de la campaña presidencial en EEUU con la necesidad de ampliar su caladero de votantes y pasar página de las polémicas que le han acompañado en las últimas dos semanas. Le urgía frenar su caída en las encuestas y, para sorpresa de muchos, empezó la noche con disciplina y centrado, ofreciendo su versión más presentable y esquivando las trampas que le colocó su rival. Pero el apóstol de la conspiración acabó cometiendo uno de esos errores que a la postre han ensombrecido su mejor debate. Trump se negó a reconocer el resultado de las elecciones del 8 de noviembre si acaba perdiendo, una posición que pone en duda la limpieza de la democracia estadounidense y enrarece el ambiente de cara a la votación.

“Te lo diré cuando llegue el momento”, respondió el candidato republicano a la pregunta directa del moderador de la Fox, Chris Wallace. “Te mantendré en suspense”. Trump llevaba semanas diciendo que “las elecciones están amañadas”, tanto por la “parcialidad” en su contra de la prensa como por las supuestas estratagemas que se preparan en algunas mesas electorales. “Hay muchas ciudades que son muy corruptas y el fraude electoral es muy pero que muy común”, dijo en un mitin reciente en Wisconsin. Pero en las últimas 24 horas todo su equipo de asesores había insistido en que Trump aceptará los resultados. Los distintos estudios son bastante concluyentes al respecto. El fraude masivo simplemente no existe.

"DESPRECIO A LA DEMOCRACIA"

La postura de Trump ha ocupado las portadas de todos los grandes periódicos del país. “Desprecio a la democracia”, tituló el 'New York Times' en un editorial. Nadie le niega al magnate el derecho a contestar el resultado si hay pruebaas de fraude, lo que muy pocos entienden es que desafíe las reglas del juego antemano. Su rechazo a criticar al autócrata ruso Vladimir Putin durante el debate no hizo más que reforzar esa idea. “Lo que ha hecho no tiene ningún precedente entre los candidatos de la historia del país”, aseguró el influyente estratega republicano Steve Schmidt, uno de los muchos conservadores que expresaron su disconformidad con la actitud de Trump.

Incluso en los momentos más reñidos de las últimas décadas, los perdedores aceptaron el veredicto de las urnas, garantizando así la transición pacífica del poder. Nixon lo hizo en 1960 al perder por menos del 0.2% de los votos contra Kennedy. Y lo mismo acabó haciendo Al Gore al caer por unos cientos de votos contra Bush hijo en el 2000. Lejos de reconocer el error, Trump se ha mantenido este jueves por la mañana en sus trece. Durante un mitin ha asegurado que “aceptaré completamente los resultados (…) si gano”.

ODIO A PERDER

Durante el debate celebrado en Las Vegas, su rival Hillary Clinton reaccionó a su respuesta ya memorable de forma inequívoca. “Es espeluznante”, aseguró la candidata demócrata. “No es así como funciona nuestra democracia. Llevamos 240 años de historia. Hemos tenido elecciones libres y limpias. Hemos aceptado el resultado incluso cuando no nos gustaba”. Clinton dijo que la actitud de Trump forma parte de un patrón recurrente para culpabilizar a otros de sus fracasos personales. “Hubo incluso un momento en que, cuando no logró llevarse un Emmy para su programa durante tres años consecutivos, empezó a tuitear que los Emmy estaban amañados en su contra”.

El magnate odia perder. Ha construido su identidad sobre la base de que es un ganador. “Me lo debería haber llevado”, respondió a la frase de Clinton. Las encuestas realizadas después del debate dan a la ex secretaria de Estado como ganadora. 49% contra 39%, según un sondeo de la CBS realizado en 13 estados bisagra. La CNN sitúa la diferencia en 13 puntos. Aun estando mejor que nunca, Trump volvió a demostrar que es incapaz de controlar sus instintos durante más de un rato. Sus salidas intempestivas. Su tendencia al acoso. “Qué mujer más asquerosa” o “desagradable”, según se quiera traducir, le espetó a Clinton casi al final del debate, una frase que en nada le ayudará a reparar el grave problema que tiene con el electorado femenino.

¿ÚLTIMA OPORTUNIDAD?

“Esto ha sido un microcosmos de la campaña presidencial”, dijo el ex director político del Comité Nacional Republicano Mike DuHaime. “Trump lo hace bien en algunos momentos, pero no puede controlarse todo el tiempo y comete errores innecesarios”. Entre los conservadores impera la idea de que la elección está sentenciada, que Trump ha perdido su última oportunidad para remontar el vuelo, de acercarse a los independientes y demostrar la templanza que requiere el cargo. “Muy probablemente perderá y perderá por un gran margen”, opinó el pope Bill Kristol, uno de los conservadores más críticos con el magnate durante la campaña.

El presentador del legendario programa político televisivo 'Face The Nation', John Dickerson, expresó mejor que nadie la disyuntiva que Trump enfrentaba. “El desafío para Trump consiste en decidir si quiere ser cambio o caos”. Al poner en duda que reconocerá el resultado de las elecciones, apostó por el “caos”.

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