26 oct 2020

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ELECCIONES AL PARLAMENTO

Los islamistas se imponen en Marruecos y obtienen casi un tercio de los escaños

El PJD renueva su mandato con 125 diputados, 18 más que en la anterior legislatica, de los 395 de la cámara

Su principal rival, el laico y liberal PAM, consigue, por su parte, doblar el número de sillas en el Parlamento

Beatriz Mesa

Los islamistas del Partido Justicia y Desarrollo (PDJ)  han vuelto a ganar las elecciones legislativas marroquís, con su secretario general, Abdelilá Benkirán a la cabeza. Del total de 395 en juego, el PJD ha obtenido 125, seguido por su rival, el laico y liberal Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), que se ha llevado 102. Los dos partidos han conseguido crecer en escaños respecto a las últimas elecciones, 18 los islamistas, y prácticamente el doble, 55, el PAM.

El PJD renueva su mandato por cinco años. Alcanzó por primera vez el Gobierno en el 2011, en el contexto de las revueltas árabes. "La del PJD es una victoria de la democracia", ha asegurado Benkirán, rodeado de sus principales barones, a los medios de comunicación. "La campaña en contra nuestra no les ha funcionado", han afirmado desde las filas del PJD, en alusión al principal partido de la oposición, el PAM, próximo a la monarquía.

CAMPAÑA DE DESCRÉDITO

El PAM inició hace unas semanas una campaña de descrédito contra los islamistas, llegando incluso a inmiscuirse en la vida privada de los integrantes del PJD. Así, en la prensa marroquí afín a los modernistas del PAM, se difundieron informaciones sobre casos de adulterio en miembros del Movimiento de Unidad y Reforma (MUR), el brazo ideológico del PJD-.

Asimismo, la formación islamista venía denunciando la "compra de votos" por parte de la dirección de PAM que durante semanas "ha repartido prebendas en las puertas de las mezquitas a los marroquíes en situación muy precaria", ha confirmado a este diario una votante del PAM. "Todos los viernes me han pagado 10 euros, además de entregarme bolsas de azúcar, leche y también medicamentos gratis", añade.  

Marruecos no solo es una excepción en la región del Magreb por su estabilidad que sigue llamando a la inversión extranjera, sino por la doble victoria del islam político que durante años ha trabajado en la oposición y que ahora, una vez dentro del sistema, se siente responsable de poner en marcha importantes cambios sociales y económicos.

FILTROS DE PALACIO

"Hemos conseguido reducir el gasto público con la reforma de las pensiones y la erradicación de la subvención del gasóleo y la gasolina, favoreciendo a las clases más vulnerables pero aún hay mucho trabajo por desarrollar, siempre y cuando nos dejen", dice una fuente del PSJ, refiriéndose a que las propuestas gubernamentales necesitan en todo momento pasar por el filtro de la monarquía.

El partido islamista ya cuenta con las intervenciones del Rey y su entorno en la toma de decisiones. "Nosotros trabajamos con el Rey, Mohamed VI, pero no con el Majzén (el centro real de poder en Marruecos)", han comentado la mismasfuentes. 

No obstante, el PJD no puede desarrollar su programa político integralmente porque, como ocurrió en las pasadas elecciones legislativas del 2011, no tiene mayoría parlamentaria. Necesitará formar alianzas con otras formaciones políticas.

De momento ha construido un frente estratégico con el izquierdista PPS. Los dos son vistos como la oposición a los poderes fácticos. En cuanto al resto de formaciones políticas, los históricos USFP, socialista, e Istiklal, naiconalista, han entrado en una dinámica de desgaste político. "Somos conscientes de que hemos de renovarnos. Le hemos dejado el campo abierto al islamismo marroquí", han reconocido los socialistas de la USFP.

Un hombre conciliador con Palacio

Abdelilah Benkirán, secretario general del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), fue nombrado el 29 de noviembre de 2011 por el rey Mohammed VI jefe del Gobierno de Marruecos, el primer islamista en la historia del país y el primer jefe de Gobierno que encabezará una segunda legislatura. Este físico de 60 años entró en las instituciones tras los cambios políticos en toda la región. Se le considera conciliador, sobre todo, en las relaciones con Palacio, aunque en su propio partido tiene fama de ser más autoritario y agresivo. Prohibió que su formación participara en las protestas del 20 F en 2011, quizá pensando ya en un futuro acceso al Gobierno, según fuentes próximas al PJD. Benkirán, rabatí, ha pasado de su acérrima oposición de juventud al sistema a través del movimiento clandestino Chabiba Islamiya (Juventud Islámica), grupo que no renunciaba a la violencia contra el adversario de la izquierda, hasta su actual adhesión monárquica.

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