11.000 inmigrantes rescatados en 48 horas

Las oenegés que patrullan ante las costas de libia viven un frenesí de rescates

Miembros de Proactiva Open Arms localizan una "una montaña de muertos" en el fondo de una lancha neumática

Miembros de la Guardia Costera italiana alimentan a bebés recién nacidos que han sido rescatados ante las costas de Libia.

Miembros de la Guardia Costera italiana alimentan a bebés recién nacidos que han sido rescatados ante las costas de Libia.

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JAVIER TRIANA / ESTAMBUL

El Astral, barco de la oenegé catalana de salvamento Proactiva Open Arms (POA), remolcaba este miércoles los cuerpos de 29 migrantes rumbo a la isla italiana de Lampedusa. Lo hacían en una balsa hinchable abarloada al velero. Rumbo norte y a poca velocidad para no poner en peligro la carga, la tripulación se acercaba a aguas italianas a entregar los cadáveres a las autoridades italianas, que han enviado un barco a su encuentro.

No eran 29 refugiados más, sino 19 mujeres y 10 hombres que murieron asfixiados, aplastados, en el fondo de una sobrecargada patera inflable. Era la funesta guinda a 48 horas de frenesí rescatador, de situaciones de máximo riesgo en las que perdieron la vida más de 20 migrantes más, mientras que cerca de 11.000 fueron rescatados.

“La gente a la que rescatábamos (de la citada patera) nos decía que había cadáveres”, relata a El Periódico Guillermo Cañardo, médico del Astral, en conversación telefónica. “Y cuando lo vaciamos, nos los encontramos (los cuerpos) unos encima de otros. La barca iba muy, muy sobrecargada”, cuenta, con voz agotada. Hicieron falta cinco viajes hasta un buque del Ejército italiano por parte de las lanchas rápidas de salvamento del Astral con 35 refugiados subsaharianos a bordo cada vez para conseguir sacar a los vivos del ataúd flotante. Luego, una masa de cadáveres.

'UNA MONTAÑA DE MUERTOS' 

“Era como una montaña de muertos. Hasta que no les metimos en bolsas, no pudimos contarlos. Esperpéntico”, sintetiza Cañardo. El volumen del trabajo de los rescatadores era tal que el recuento de los cadáveres tuvo que esperar hasta la mañana de este miércoles. “Mientras unos metían los cuerpos en bolsas, otros atendían a una balsa de goma” –agrega el doctor– en una operación conjunta con la organización de rescate alemana Sea Rescue que salvó a 140 migrantes de perecer en el arriesgadísimo viaje por mar entre Libia e Italia, donde han fallecido más de 3.100 personas en lo que va de año, según la Organización Internacional para la Migración.

El lunes fue un día frenético. La Guardia Costera italiana contabilizó 39 operaciones de rescate distintas en las que salvaron a 6.059 personas, mientras que al menos nueve murieron. El rescate del lunes fue tan numeroso –el segundo mayor del que se tiene constancia después del acontecido el 29 de agosto– que agotó la capacidad de los tres buques operados por Médicos Sin Fronteras en la zona, el Dignity I, el Bourbon Argos y el Aquarius (este último operado junto a la oenegé SOS Mediterranée). Todos ellos llegaron el miércoles por la mañana a costas sicilianas para desembarcar a los inmigrantes rescatados en alta mar.

'BUQUES-AUTOBÚS'

Con varios “buques-autobús” llevando a los rescatados a tierra firme, las cosas se complicaron para la tripulación del Astral, que el martes se vio prácticamente sola ante una emergencia similar. “Atendimos directamente a más de 2.000 personas. Estuvimos solos muchísimas horas, con situaciones de mucho riesgo, al borde de la catástrofe”, explica el médico de POA. En torno a las cinco y media de la madrugada del martes, los guardacostas libios contactaron con el Astral y les acercaron una patera con una veintena de náufragos. Después, estuvieron solos “hasta la tarde, cuando llegó un barco militar italiano” y pudieron empezar a transferir migrantes del agua a la cubierta de este.

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“Teníamos solo unos 400 o 500 chalecos salvavidas, y teníamos flotando alrededor a unas 2.000 personas”, apunta Cañardo. Once pateras. Una de ellas con tres pisos y un millar de personas. El médico del Astral se subió a atender a los ocupantes. “Estando allí, hubo un cortocircuito, empezó a salir humo y se desató el pánico”, señala. Entonces empezó a salir la gente de los niveles inferiores a la cubierta, el barco se desestabilizó y empezó a caer gente al agua. “Usamos todo lo que teníamos que flotase para poder dar cobertura a tanta gente que cayó al mar o que se tiró al agua. Hasta bidones de gasolina vacíos. Un avión de la armada española nos tiró cuatro balsas salvavidas. Y solo tenemos constancia de una persona ahogada”, afirma Cañardo. Dentro, hallaron 3 cadáveres más. Las cifras de los guardacostas italianos relativas al martes hablan de más de 4.650 rescatados en la zona, al tiempo que confirman que, el miércoles, el número de operaciones ha sido mucho menor que los dos días anteriores.