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La nueva guerra fría con Rusia llega a España con el sobrevuelo de bombarderos rusos sobre Bilbao

El Gobierno de Rajoy considera que debe ser la OTAN la que informe de estos incidentes

La Alianza denunció que la aviación de Putin realizó 144 incursiones en Europa en 2014

Pilar Santos Eva Cantón

Bombardero ruso Tupolev 160.

Bombardero ruso Tupolev 160.

Fue el propio primer ministro ruso, Dimitri Medvedev, quien habló de una “nueva guerra fría” durante la conferencia de seguridad que se celebró en Munich el pasado mes de febrero. Desde la crisis ucraniana del 2014 y la anexión de Crimea, las relaciones entre Moscú y la OTAN se han degradado notablemente y la ruptura del diálogo con Washington en el conflicto sirio ahonda el desencuentro con Occidente. 

La última provocación del Kremlin para demostrar su fortaleza miltiar se produjo el pasado 22 de septiembre cuando dos cazabombarderos rusos atravesaron la costa europea desde Noruega hasta España. Dos Tupolev 160 Blackjack, que en el argot aliado se conocen como ‘cisne blanco’, sobrevolaron el Golfo de Vizcaya sin llegar a entrar en el espacio aéreo español, según fuentes del Ministerio de Defensa. Los aparatos rusos volvieron a su base sin violar en ningún momento el espacio de los países europeos que atravesaron. 

En este episodio en el Golfo de Vizcaya, los F-18 no tuvieron que acercarse a menos de 10 millas de distancia de los Tupolev, según Defensa. No es la primera vez que se produce un incidente similar. Las autoridades militares francesas han informado de que el pasado febrero otros dos aviones rusos rozaron el espacio aéreo galo a lo largo de la Mancha.

¿Qué pasaría si uno de los aviones entrara en el espacio aéreo español? Según estas fuentes, si eso ocurriera,  se activarían “una serie de protocolos" para invitarlos a volver al espacio internacional y, en el caso de que no desistieran, se abriría fuego.

Un responsable de la OTAN explicó a EL PERIÓDICO que "los TU-160 no contactaron en ningún momento con los controladres de tráfico aéreo y no rellenaron ningún plan de vuelo", informa Silvia Martínez desde Bruselas.

La voz de alarma la dieron las autoridades noruegas cuando a las 9.13 horas detectaron los dos aparatos rusos al norte del país y procedieron a interceptarlos movilizando dos cazas F-16 para conducirlos hacia el norte de Escocia.

Allí tomaron el relevo dos Typhoon británicos, saliendo a su encuentro para evitar que penetraran en su espacio aéreo. Los bombarderos rusos rodearon luego la costa oeste de Irlanda dirigiéndose hacia la Bretaña francesa.

A 13.57, dos Rafale del Ejército francés despegaron de la base de Tours cuando los rusos se hallaban a 100 kilómetros de las costas bretonas, escoltándolos a lo largo de Mont de Marsan, donde a las 14.33 otros dos Rafale franceses llevaron a los rusos hacia el oeste a lo largo de la costa española, acompañados ya por dos F-18 españoles. Cuando se encuentraban a la altura de Bilbao, pusieron rumbo hacia el oeste de Irlanda.

Ha sido el Ministerio francés de Defensa quien ha ofrecido los detalles de la misión de protección del espacio aéreo que se llevó a cabo en estrecha colaboración con los centros operativos de la OTAN. Semanas atrás, el ministerio de Exteriores finlandés ya denunció que aviones Tupolev volaron entre 1.800 y 2.700 metros por debajo de un avión civil que realizaba la ruta entre Reikiavik y Estocolmo.

El  Tupolev 160 Blackjack se creó a finales de los años setenta para lanzar ataques a larga distancia y en sus bodegas puede transportar hasta 24 misiles de crucero. Un impresionante bombardero que Rusia volvió a fabricar en noviembre del 2015 para desplegarlo en el apoyo al régimen sirio de Bachar el Assad.

EXHIBICIÓN DE MÚSCULO MILITAR

Rusia ha aumentado el número de incursiones en el espacio internacional que rodea Europa en los dos últimos años. La Alianza denunció en febrero del 2015 que los cazas europeos interceptaron 144 aviones de Rusia en 2014. En 2005 apenas fueron 31. Las relaciones entre Moscú y Bruselas han empeorado en estos dos últimos años a raíz de la agresividad y beligerancia demostrada por Vladimir Putin en la política exterior, con la anexión de Crimea y las guerras en Ucrania y Siria.

Estas provocaciones del Ejército ruso, habituales en las repúblicas bálticas y el Mar Negro, suelen discurrir siempre de la misma manera: los aviones del Kremlin no facilitan plan de vuelo, el centro de control aéreo de la OTAN en Alemania detecta el “trazo” de un aparato desconocido en sus radares y ordena que aparatos de la Alianza se desplieguen para escoltarlos. 

l presidente ruso quiere exhibir músculo militar ante los aliados de la OTAN, una organización a la que acusa de traicionarle por desplegar el escudo antimisiles, con base en varios países europeos, entre ellos la naval de Rota (Cádiz). Este instrumento militar pretende evitar ataques de misiles de muy largo alcance que puedan venir de Irán o Corea del Norte, pero Moscú lo interpreta como una amenaza directa a su integridad.

El ministerio de Defensa español asegura que normalmente los aparatos no llegan hasta el sur del continente y que sólo tienen noticia de un incidente similar cerca de Portugal “recientemente”. En ese caso, las aeronaves recorrieron la costa portuguesa y pasaron por el estrecho de Gibraltar para adentrarse en el Mediterráneo y llegar hasta Siria, donde realizaron bombardeos. Ese enorme rodeo para llegar a Siria es interpretado "como un mensaje estratégico para mostrar a Europa que puede golpear allí donde quieren", según explica el experto Thomas Frear, investigador del European Leadership Network. 

Según este experto, estos vuelos, que suelen partir de la península de Kola,  pueden suponer un riesgo para la aviación civil. "Ha habido ocasiones en que los bombarderos rusos han estado muy cerca de aviones civiles y los pilotos civiles no saben como reaccionar y eso es peligroso", comenta.

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