14 ago 2020

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CAMPAÑA ELECTORAL EN EEUU

Trump pudo evitar el pago de impuestos durante 18 años

Las pérdidas de 916 millones de dólares declaradas en 1995 le han permitido exenciones fiscales equiparables

Ricardo Mir de Francia

Trump, en un acto en Nueva York.

Trump, en un acto en Nueva York. / AFP / SPENCER PLATT

Desde que Richard Nixon se negara a hacer públicas sus declaraciones de impuestos en 1968 y 1972, todos los candidatos a la presidencia de Estados Unidos las han compartido con el público. Todos menos Donald Trump. El aspirante republicano a la Casa Blanca se escuda en que está siendo auditado por Hacienda, aunque no hay ley que impida airearlas en plena inspección del fisco, pero tanto sus rivales como la prensa sospechan que hay una razón mucho más poderosa: que Trump paga pocos impuestos o simplemente no paga nada. Algo, por otro lado, relativamente normal en las alturas de la pirámide económica, porque una de cinco grandes empresas estadounidenses no tributaron un céntimo en el 2012, el último año analizado por la Oficina de Responsabilidad Gubernamental.

Esas suspicacias se han acrecentado a raíz de una información publicada por el 'New York Times', al que alguien hizo llegar una carta con el membrete de la Trump Tower que incluía la declaración tributaria que el magnate hizo en 1995. Aquel año, Trump declaró unas pérdidas operacionales de 916 millones de dólares, un agujero que le habría permitido no pagar impuestos sobre la renta durante los siguientes 18 años. El diario no tiene pruebas de que así fuera pero, según los expertos, hubiera sido perfectamente legal, lo que lleva a inducir que Trump aprovechó las reglas tributarias “especialmente ventajosas para las rentas más altas” para no contribuir mientras pudo. No es algo que le ruborice.

Cuando Hillary Clinton le acusó en el primer debate de no haber pagado tributos durante al menos dos ejercicios, se defendió presumiendo: “Eso me hace inteligente”. Esta vez sus satélites han hecho algo parecido. “Mi respuesta es que es un absoluto genio”, ha dicho el exalcalde de Nueva York Rudolf Giuliani, uno de sus asesores más cercanos. “Tenemos que dejarlo claro inmediatamente. Esta es una aplicación perfectamente legal del código fiscal. Y hubiera sido tonto de no sacarle provecho”. Clinton, en cambio, sí que paga. En el 2015 contribuyó con 3,6 millones de dólares, el 32,4% de sus ingresos.

Aquel 1996 fue otro mal año para Trump, que entre 1991 y 1992 declaró cuatro quiebras empresariales (en la próxima década llegarían otras dos) que, pese a todo, le permitieron rehacerse mientras sus acreedores perdían cientos de millones de dólares. El 'Times' atribuye las pérdidas del ejercicio a la mala gestión de sus casinos en Atlantic City, su fallida incursión en el negocio de las aerolíneas y la compra en un mal momento del hotel Plaza de Nueva York. Pero esas pérdidas le habrían permitido aprovecharse después de diversas exenciones para no pagar IRPF durante casi dos décadas.

ENFADO DEL ELECTORADO

Durante la campaña del 2012, los republicanos comprobaron que pagar pocos impuestos no vende bien entre el electorado, cada vez más consciente y enfadado con la desigualdad económica, la brecha entre los ricos y los demás, que se deriva fundamentalmente del código fiscal y es la más acusada desde la Gran Depresión de hace 85 años. La prensa reveló que Mitt Romney y su familia pagaban solo el 14% de sus ingresos en impuestos, bastante menos que el 20% de media que pagan los estadounidenses.

La revelación se produjo después de que el financiero y multimillonario de Detroit se hubiera quejado de que el 47% no paga impuestos, cosa que no es del todo cierta, porque sí pagan las deducciones a la Seguridad Social y Medicare. La polémica sirvió a la postre para que calara la idea de que Romney vivía alejado del mundo real y era él quien se aprovechaba del sistema. Algo que también le podría pasar esta vez a Trump.