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España falla en la integración laboral de los refugiados

Un estudio de la fundación alemana Bertelsmann alerta de obstáculos burocráticos que complican el acceso al empleo

Los expertos advierten de la falta de estrategia a largo plazo y la excesiva centralización del sistema de asilo en España

SILVIA MARTINEZ / BRUSELAS

Un grupo de 31 refugiados sirios e iraquís llega al aeropuerto Adolfo Suarez de Madrid.

Un grupo de 31 refugiados sirios e iraquís llega al aeropuerto Adolfo Suarez de Madrid. / EFE / JOSÉ MARÍA CUADRADO JIMÉNEZ

Si hay algo en lo que coinciden los expertos es que sin acceso al mercado de trabajo la integración de los refugiados es una utopía. Un estudio que la Fundación alemana Bertelsmann dará a conocer este jueves alerta, sin embargo, de que hay muchos países en la Unión Europea que siguen suspendiendo la asignatura de la integración laboral y entre ellos está España. Un país, sostienen, sin una estrategia a largo plazo ni un modelo de asilo estable, con un procedimiento burocrático y una excesiva centralización que ignora a las autoridades autonómicas en la toma de decisiones y que obvia que el acceso al empleo es un proceso local.

El diagnóstico, desarrollado en un informe al que ha tenido acceso EL PERIODICO, es claro. Sobre el papel, España puede tener un modelo liberal, en línea con los países más avanzados. Los solicitantes de asilo tienen derecho a trabajar seis meses después de admitirse a trámite su solicitud, independientemente del permiso de residencia. En la práctica, sin embargo, las trabas son tantas como las de países como Reino Unido donde un solicitante de asilo tiene que esperar hasta doce meses para poder acceder a un trabajo o Francia, donde pueden pasar años.

El primer problema radica en la falta de datos fiables. Las autoridades desconocen el nivel de formación de los solicitantes de asilo -3 de cada 4 están en edad de trabajar- porque simplemente no se registra de forma sistemática esa información. Además, el Gobierno sigue sin cumplir la ley de derecho al asilo y protección subsidiaria aprobada hace seis años al no haber desarrollado el reglamento de acogida lo que complica la integración socioeconómica. “Hay una incertidumbre legal y eso significa que las políticas se basan en una ley muy desfasada porque el tipo de refugiados y la situación ha cambiado mucho”, explica Albert Arcarons, investigador del European University Institute y autor del capítulo sobre España.

SISTEMA DE ASILO CENTRALIZADO

A esto se suma el hecho de que la política de asilo es una competencia exclusiva del Estado, con un sistema centralizado, que relega a las autoridades locales y regionales y que ignora el hecho de que la integración laboral es algo local. “Hay pocas sinergias con las autoridades regionales aunque son responsables de varias competencias que afectan directamente a la integración en el mercado laboral de los refugiados”, apuntan.Y tampoco ayuda la enfermedad crónica que padece el mercado laboral con una tasa de paro del 20% y salarios mínimos inferiores a los países del entorno lo que explica el menor número de solicitudes aunque se hayan disparado en los últimos meses. “No hay condiciones que atraigan a los solicitantes de asilo que utilizan a España como vía de entrada para llegar al norte”, señala Arcarons.

Ni el acceso al mercado laboral es sencillo ni el sistema es generoso. “Las políticas del país se centran más en la recepción que en la integración en el mercado laboral” y” los refugiados y solicitantes de asilo se perciben como un coste más que una inversión”, argumenta el estudio.

Arcarons precisa aún más: “La voluntad política ha sido más de control en la entrada que en la integración después”. Una conclusión que no solo vale para España. Desde que comenzaran a llegar masivamente refugiados -1,3 millones en 2015- la estrategia de la UE se ha centrado en blindar las fronteras. “No han sabido controlar los flujos y, una vez dentro, no les ha dado respuesta”, lamenta este experto sobre un sistema de integración que también hace aguas en otros países estudiados -AustriaDinamarcaFranciaAlemaniaItaliaHolandaSuecia y Reino Unido- debido a la excesiva lentitud en responder a las nuevas necesidades.

“Tenemos que empezar por reconocer que muchos refugiados han llegado para quedarse y deben ser rápidamente integrados en nuestros mercados laborales”, sostienen el presidente del consejo de administración de la fundación, Aart De Geus, y el director Philippe Fargues. Entre sus recomendaciones: seguir las buenas prácticas de países como Suecia o Dinamarca, recabar información más precisa, aumentar los recursos y mejorar la coordinación.