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COMICIOS PARLAMENTARIOS EN RUSIA

Putin se implica en favor del partido pro-Kremlin en el esprint final de las legislativas en Rusia

El presidente ruso llama a los ciudadanos a acudir a las urnas y echa un cable a la formación encabezada por el primer ministro Medvédev, a la baja en los sondeos

Los tres partidos de la 'oposición sistémica', comunistas, ultranacionalistas y socialdemócratas, se repatirán el resto de los escaños

Marc Marginedas

Preparación de un colegio electoral de cara a las elecciones de este domingo en Rusia.

Preparación de un colegio electoral de cara a las elecciones de este domingo en Rusia. / IVAN SEKRETAREV / AP

Es el partido "del presidente". Así ha venido presentándose en los anuncios televisivos, a los 110 millones de ciudadanos rusos convocados este domingo a las urnas, el partido oficial Rusia Unida (RU), encabezado por el primer ministro, Dmitri Medvédev. Con unos índices de apoyo demoscópico bajo mínimos históricos, que apenas superan el 40%, la formación de la oficialidad rusa, acostumbrada a ganar desde el 2003, sin contrincantes de peso, elección tras elección en este vasto país de 11 husos horarios, ha tenido que recurrir a su principal activo -el líder del Kremlin- para animar a sus simpatizantes al voto.  

El propio jefe del Estado, quien en otros momentos de su longevo mandato ha preferido situarse por encima del partido que le aupó al poder en 1999, ha sentido en esta ocasión la necesidad de echarle un cable, dejándose fotografíar en la plaza Roja junto al cada vez más impopular jefe del Gobierno. La crisis económica que atraviesa Rusia desde el arranque de la crisis ucraniana en el 2014 parece estar pasando factura al partido que ha nutrido de cuadros las instituciones del Estado desde el 2000, dejando de momento intacta la figura presidencial, según los sondeos. 

AZUZAR LA INDIFERENCIA

La indiferencia, que en un principio había sido fomentada desde el Gobierno -los comicios fueron adelantados de diciembre a septiembre para favorecer las expectativas de Rusia Unida y dificultar el voto a las clases medias urbanas- podría acabar tornándose en contra de quienes la idearon, si los colegios electorales aparecen este domingo tan desangelados como muchos de los mítines de esta abúlica campaña electoral.

Por ello, en una alocución televisada hace dos días, el líder del Kremlin instó a sus conciudadanos a cumplir con la convocatoria electoral, dando a entender que el voto no solo era un derecho sino también un deber. "Independientemente de las opiniones, participar en unas elecciones es un deber para todos; confío que asuman una postura cívica que sea responsable y equilibrada", dijo.

Pese a que no soplan vientos excesivamente favorables para RU, partido que nació en 1999 bajo el nombre de Edintsvo (Unidad) para respaldar a un recién nombrado primer ministro Putin en su escalada hacia la cúpula del poder, el sistema electoral le dará oportunidades adicionales para corregir su -relativamente- baja popularidad. Por vez primera en 16 años, los rusos elegirán a los 450 diputados que se sientan en la Duma (Cámara baja del Parlamento) de acuerdo con dos sistemas:  la mitad de los parlamentarios serán elegidos por listas de partido y la otra mitad, en circunscripciones uninominales. Es en este último apartado donde el partido pro-kremlin podría consolidar su mayoría, pudiendo incluso obtener cerca de la mitad de los escaños

OPOSICIÓN SISTÉMICA

Otras tres formaciones políticas que conforman la denominada "oposición sistémica" -es decir, partidos que no cuestionan las lineas generales de la politica del Kremlin en los grandes temas como la guerra de Ucrania o la restricción de las libertades- se repartirán el resto de la asamblea sin grandes cambios, con una única posible salvedad. El Partido Comunista de la Federación Rusa (KPRF, por sus siglas en ruso), heredero de la formación homónima de la Unión Soviética (PCUS), podría ocupar el tercer lugar, por detrás de los ultranacionalistas de Vladímir Zhirinovski, según apuntan las encuestas.

Ante estas pobres perspectivas electorales, los comunistas han protagonizado en estos últimos días una suerte de mini-rebelión, y su líder, Guennadi Ziugánov, ha evocado la posibilidad de salir a la calle "si hay manipulación", lo que se interpreta como un método de presión al establishment para no quedar relegado en la Duma entrante. El vicepresidente del Comité Central, Dmitri Nóvikov, ya ha anunciado una solicitud de manifestacion, que, según la legislación rusa, deben recibir el visto bueno de la oficialidad.

La oposición extraparlamentaria, liberal y prooccidental, enfrentada entre sí, no cuenta apenas con posibilidades de entrar en la Duma. Los liberales de Yábloko podrían acabar superando el 3% de votos que le daría acceso a financiación estatal y concurrir a las presidenciales del 2018, pero tiene muy difícil superar el 5% necesario para estar presente en la asamblea. Los pronósticos son incluso más negros para Parnas, la formación del asesinado Borís Nemtsov.     

Las autoridades intentar garantizar la limpieza del escrutinio con el nombramiento, al frente de la Comisión Electoral Central, de Ella Pamfílova, respetada exdefensora del Pueblo y antigua diputada del Sóviet Supremo de la URSS. Tras las últimas elecciones, decenas de miles de personas salieron a protestar durante meses contra el "fraude".