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TENSIÓN EN EL LEJANO ORIENTE

Kim Jong-un, el dictador desafiante

El tercer hijo de Kim Jong-il ha agudizado el aislamiento de su hermético país y ha terminado por arruinar la economía con la carrera armamentística

Adrián Foncillas

Kim Jong-un saluda en un desfile militar en Pionyang, el 10 de octubre del 2015.

Kim Jong-un saluda en un desfile militar en Pionyang, el 10 de octubre del 2015. / AP / WONG MAYE-E

El quinto ensayo nuclear apuntala el ridículo de quienes intuyeron cinco años atrás en la oronda figura de Kim Jong-un al reformista que necesitaba Corea del Norte. Ni su abuelo y fundador del país, Kim Il-sung, ni su padre, Kim Jong-il, llegaron tan lejos en sus desafíos a la comunidad internacional. Sus amenazas de aniquilación global son más fragorosas, sigue alejado de la mesa internacional de negociaciones, colecciona condenas de la ONU y ha pronunciado el aislamiento de su país. El joven ha terminado con la paciencia de China, su único sostén en la zona, que ha visto como los desmanes nucleares norcoreanos han terminado por colocar en su patio trasero el temido escudo antimisiles estadounidense. Xi Jinping, presidente chino, aún no le ha dado audiencia y no es previsible que su última tropelía vaya a estimular la diplomacia.

El tercer hijo de Kim Jong-il se impuso en la carrera sucesoria por descarte: el mediano era considerado por su padre “demasiado afeminado” para lidiar con la extensa nómina de enemigos del país y el mayor desperdició su ventaja cuando fue detenido en Japón con un pasaporte falso de camino a Disneylandia. Su aprendizaje fue necesariamente rápido. En pocos días fue nombrado comandante supremo del Ejército, jefe del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte y del Comité Central.

INDICIOS ERRÓNEOS

Las crónicas de entonces soñaban con un Mijail Gorbachov o Deng Xiaoping que quitara al país su condición de paria global. Los primeros indicios permitían el optimismo. Incluyó a economistas en el Gobierno, aseguró que la prioridad era mejorar las condiciones de vida del pueblo y permitió la apertura más flexible de los mercados privados. Además, frente al hermetismo familiar, Kim Jong-un había estudiado en una escuela internacional suiza y se conocía su devoción por Michael Jordan, Eric Clapton y otros iconos occidentales.

El dictador ha conseguido el difícil logro de empeorar el legado paterno. La carrera armamentista ha terminado por arruinar una economía que nunca fue boyante y en el interior se respira tanto miedo por las purgas que se han disparado las deserciones de quienes en el pasado disfrutaban de los mimos del poder. Incluso fue ejecutado Jang Song-thaek, quien fuera tío del tirano, tutor y número dos del régimen. Cuatro de los siete altos dirigentes que acompañaron el féretro de su padre ya han desaparecido.