13 jul 2020

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EL PROCESO DE SALIDA

Un funcionario británico confiesa: "El problema es que no sabemos cómo hacer el 'bréxit'"

Algunos analistas consideran que sacar al Reino Unido de la Unión Europea es una tarea mastodóntica y quiza imposible y que en todo caso costará un dineral a los británicos

Begoña Arce

El ministro de Exteriores británico, Boris Johnson.

El ministro de Exteriores británico, Boris Johnson. / REUTERS / FRANÇOIS LENOIR

En el Londres medio vacío del mes de agosto los funcionarios del ‘brexit’ tratan de saber qué se traen entre manos. Altos funcionarios de varios departamentos ministeriales han comenzado a organizar legislación y negociaciones para iniciar el divorcio más complejo al que se ha enfrentado nunca un país de la Unión Europea. “El problema es que nadie sabe aún exactamente lo que hay que hacer”, comenta al EL PERIÓDICO uno de los “expertos” desplazado al nuevo equipo del ‘brexit’ procedente del Foreign Office. “Además”, añade con humor, “la mayoría de los que estamos trabajando en el asunto habíamos votamos por la permanencia”.

Sacar al Reino Unido del club de Bruselas es una tarea mastodóntica y quizás imposible a juicio de algunos analistas. Es “el equivalente político y legal a separar siameses”, afirma David Allen Green, abogado y autor de uno de los blogs del 'Financial Times'. “Los que quieren dejar la EU han ganado la batalla del referéndum, pero aún no está claro que vayan a ganar la guerra del ‘brexit’. La tarea que tiene por delante el Reino Unido es enorme y quizás jamás se invoque el artículo 50. Si hay un ‘brexit’, o una relación con el Reino Unido bajo bases, nuevas y radicales, quizás deba ser con un tratado completamente nuevo”.  

Casi dos meses después del referéndum faltan aclaraciones básicas de la primera ministraTheresa May sobre lo que supondrá en la práctica la fórmula “'brexit' significa 'brexit'”. Para la miembro de la Cámara de los Lores por el partido Conservador, Jane Wheatcroft, la frase carece de contenido. “Es como decir ‘lunch es lunch’, lo que se puede traducir como un sándwich en la mesa de la oficina, o un festín de tres platos en un gran restaurante. No tenemos ni la menor idea de lo que ‘brexit’ significa”.

ENCARRILAR LA SALIDA

Entre los tres departamentos designados para encarrilar la salida, a cargo respectivamente de Boris Johnson, Liam Fox y Davis Davis, empieza a haber enfrentamientos y rivalidades. Ya se  habla de esperar hasta finales del 2017 para activar el artículo 50, con lo que el ‘brexit’ no tendría lugar hasta principios del 2020. Las primeras estimaciones indican que los salarios de abogados y expertos en comercio para asesorar las negociaciones con la UE pueden alcanzar los 5.000 millones de libras (5.773 millones de euros) la próxima década.

La misión más urgente de May es la de amortiguar el golpe económico, consecuencia de “la catastrófica y estúpida decisión” que tomaron los británicos en las urnas, según palabras del que fuera jefe de comunicaciones de Tony Blair, Alastair Campbell.

May ha imprimido de momento un giro más radical de lo esperado, a la política británica. No sólo cesó al ministro de Finanzas, George Osborne, sino que ha enterrado buena parte de su agenda y de los planes de David Cameron. May pospuso por sorpresa, en el último momento, la aprobación hasta el otoño de la construcción de una central nuclear, a cargo de la francesa Électricité de France (EDF), un proyecto polémico de más de 20.000 millones de euros, en el que China aporta el principal capital financiero.  

SECTOR SENSIBLE

La presencia del país asiático, acusado a menudo de espionaje, en un sector sensible para la seguridad nacional como es el nuclear, ha podido llevar a May a reconsiderar un acuerdo que se daba por hecho. El retraso de Hinkley Point ha sido muy mal recibido por las autoridades chinas y puede acarrear consecuencias negativas para las relaciones bilaterales si se da un portazo al proyecto.

De momento May cuenta con el respaldo de los británicos, en gran medida por la ausencia de una oposición política que ejerza de contrapeso a los conservadores. Los tories, de acuerdo con los sondeos, ganarían las próximas elecciones generales por una mayoría de 90 escaños.

La probabilidad estadística de que los laboristas de Jeremy Corbyn puedan formar un gobierno mayoritario en las generales del 2020 es matemáticamente cero, según el informe de Electoral Calculus, basado en estadísticas y encuestas. La disputa interna entre corbynistas y diputados laboristas, que piden su cese como líder, ha acabado ya en varias citas en los tribunales.  Corbyn lleva las de ganar y ser reelegido. El 'brexit' también se llevó por delante a su impulsor, Nigel Farage, que ha abandonado la dirección del UKIP, otro partido a la baja, enfrentado y en busca de líder