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PAPELES REVELADORES

Archivos desclasificados ratifican la complicidad de EEUU con la dictadura Argentina

La documentación consta de casi 1.100 folios que revelan, entre otras cosas, informaciones secretas de los años más duros de la represión de los militares

ABEL GILBERT / BUENOS AIRES

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, (derecha) con el secratrio de Estado de EEUU, John Kerry, el pasado 4 de agosto en Buenos Aires.

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, (derecha) con el secratrio de Estado de EEUU, John Kerry, el pasado 4 de agosto en Buenos Aires. / AFP

“Debido a que la puerta estaba cerca y cada vez que se llevaban afuera a alguien, podían ser oídos el ruido del agua corriente y los gritos de dolor desesperantes (de los torturados), a pesar de que constantemente sonaba un reproductor de música a todo volumen. Había ciertas canciones que pasaban con más frecuencia, y pese al hecho de que las cintas estaban desgastadas, podía escuchar las letras: ¿y ahora que están? ¿Dónde están? ¿Cuáles son sus ideales?`”.  

El espeluznante caso del médico pediatra Alberto Samuel Falicoff, desaparecido desde 1976 y presuntamente arrojado al mar, forma parte de los documentos desclasificados de 14 agencias y departamentos del Gobierno de Estados Unidos que han sido entregrados a Argentina por el Gobierno estadounidense.  

El material hasta ahora no ofrece ninguna sorpresa importante sobre lo que supo e hizo Washington entre 1976 y 1982. Ya se sabía cabalmente que Argentina fue un gran laboratorio de aplicación de la música durante la tortura a mediados de los años setenta, un sistema que se ha sofisticado en las prisiones de Guantánamo, en Cuba) y Abú Grahib, en Irak, a partir de 2003.

La documentación confirma las diferentes relaciones que ha tenido Washington con Buenos Aires en los últimos años: apoyo al golpe de Estado durante los últimos meses de la administración de Richard Nixon; fuertes críticas a la dictadura argentina bajo el mandato de James Carter (1976-80); y la “normalización” de las relaciones de Buenos Aires con el republicano Ronald Reagan, al punto de colaborar con su política contrainsurgente en Centroamérica a partir de 1981.

A pesar de que estos papeles hace años que se pidieron, el Gobierno de Mauricio Macri se ha atribuido el éxito de tenerlos ya en Argentina. Para el Representante Especial para los Derechos Humanos del Ministerio de Exteriores, Leandro Despouy, se trata de “un resultado contundente de la nueva política exterior”.

El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, entregó el pasado 4 de agosto una copia de esos documentos al presidente Macri durante su visita a Argentina, en cumplimiento de la promesa hecha por Barack Obama.

Las autoridades entregaron a las Abuelas de Plaza de Mayo las carpetas y un CD con los 1.081 folios. El secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, dijo que las Abuelas fueron las primeras en recibirlo porque ellas fueron las que primero solicitaron formalmente la desclasificación de la información que estará a disposición del público en la sede del Museo de la Memoria.

UNA CARTA DEL DICTADOR MASSERA

Aunque la lectura de los documentos por parte de los especialistas no arroja revelaciones impactantes, algunos detalles no pasan inadvertidos, entre ellos la carta que el almirante Emilio Massera le envió a Carter después de abandonar la Junta Militar, en 1978.

Massera, quien es considerado uno de los personajes más salvajes y cínicos de la dictadura, le dice a Carter que “Occidente es la libertad de pensar y de hacer”, es una “actitud del alma” así como también “el amor es la esperanza y es la misericordia”.

Massera diseñó el campo de concentración que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), a la vista de todos, sobre una de las principales avenidas de la ciudad de Buenos Aires, y a la vez invisible, salvo para quienes lo denunciaban.  

El “almirante cero” quiso transmitir al presidente estadounidense que presionó con mayor vehemencia a Argentina, “algunas reflexiones sobre la situación de mi país” antes de abandonar la Junta Militar. Massera se veía a si mismo como un cruzado de la Guerra Fría.

“En mis frecuentes visitas a todos los países sudamericanos he hecho especial hincapié en la necesidad de emprender la reconquista del espíritu de Occidente por parte de todos los países americanos, como único camino para salvaguardar nuestra identidad continental.”  El almirante le reprocha a Carter veladamente su política de Derechos Humanos. “Resulta extraño entonces comprobar que, paradójicamente, el tema central de las presentes divergencias argentino-norteamericanas sea el mismo que nos ofrece la mayor posibilidad de una comprensión total entre nosotros”. Nada que no dijera en público. En las próximas horas se esperan revelaciones del Vaticano de cartas y documentos vinculados con el mismo período.


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